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Jueves, 15 de abril de 2004

DONNA REGINA, DANNY HOWELLS Y RONI SIZE EN BUENOS AIRES

Los visitantes

Coinciden este fin de semana y representan distintas tendencias dentro del planeta electrónico. Del electro-pop de los alemanes Donna Regina al drum 'n' bass del morocho Roni Size, pasando por la contundencia dance de Danny Howells, la cartelera porteña se permite estos lujos.

Lejos de la compu
POR EUGENIA GUEVARA
Günther Janssen nunca estuvo en Buenos Aires y su compañera, Regina Janssen –que trabaja tiempo parcial como azafata de Lufthansa–, sólo tuvo una escala aquí, unos años atrás. “Antes de la dura crisis económica que golpeó a la Argentina”, precisa. Steffen Irlinger, invitado en las consolas de Donna Regina, la banda alemana que se presenta el sábado en Niceto, es el único que conoció esta ciudad y debe haber influido bastante en el entusiasmo que muestran los Janssen con esta venida. “Todos los que han estado recientemente allá, nos dijeron que es excitante y hermoso, y todos ‘culpan’ a los argentinos por eso. Incluso, una amiga dijo que quiso quedarse para siempre. Estamos muy ansiosos por estar ahí”, aseguran desde su ciudad del primer mundo, Colonia.
Encasillados luego de sus últimos discos (Northern Classic en el 2002 y Late en el 2003), en la categorización “indietrónica”, los hacedores de Donna Regina se resisten a las etiquetas y aclaran: “Hacemos canciones de la forma en que nos gusta”. Tampoco se sienten parte de la escena electrónica, aunque viven, por elección, en Colonia, una de las ciudades más representativas del movimiento. Dicen: “Trabajamos sin computadora, y producimos de manera análoga”.

Donna Regina se presenta el sábado a las 23 en Niceto, Niceto Vega 5510. El show es parte del ciclo de música pop-electrónica que acompaña el desarrollo del Festival de Cine Independiente.

Con muñeco propio
POR R.C.
Aunque tiene más de doce años de experiencia como DJ (y desde hace tres figura en el top 20 de la revista DJ Magazine), Danny Howells asegura que nunca había vivido una experiencia como la de cerrar el último festival Creamfields en Buenos Aires: “Fue absolutamente increíble. En mi vida había visto una multitud semejante con tanta energía a esa hora de la mañana”. Ahora Howells vuelve por más, y tiene algo para decir en la polémica sobre la “muerte” del dance. “Atravesamos un período de cambio”, afirma. “En algunos lugares y en este momento, la música dance no es tan popular como antes. Por eso las discotecas son más pequeñas. Pero nunca desapareció y no creo que eso vaya a suceder. Por otra parte, hay muchos lugares donde todavía está creciendo. Quizás hayan desaparecido algunas superdiscotecas, pero la gente sigue comprando discos y yendo a bailar y a pasar un buen rato, así que no creo que haya razón para entrar en pánico.”
–Una empresa fabricó un muñeco Danny Howells, que se vende a través de tu página de Internet (www.dannyhowells.com). ¿Ese es un síntoma de que sos famoso?
–(Se ríe) No, es sólo algo divertido. Es un muñequito bastante loco. Pero nunca pensé en términos de fama o de “llegar”. A veces tengo experiencias como la del último Creamfields en Buenos Aires y pienso: “Mierda, ¿cómo carajo pasé de tener un hobby y darle mixtapes a mis amigos a cerrar esta fiesta increíble?”.

Nunca choca
POR SANTIAGO RIAL UNGARO
Ojalá le vaya bien a Roni Size como Dj en este Southfest. Que se enamore de alguna argentina, o que le guste el churrasco criollo (las dos caras del mito de “la mejor carne del mundo”). Pero que vuelva. Eso sí: que vuelva con Roni Size Reprazent, uno de esos proyectos en los que los que acusan a los Dj por “no ser músicos” se ven obligados a tragarse las palabras. Roni fue coleccionista de discos de reggae y sigue reivindicando su identidad hip-hopera, que quedó de manifiesto en In the Mode (2000), con participaciones de Method Man (de los Wu Tang Clan), Zack de la Rocha, Rahzel (de The Roots) y MC Dynamite. Pero su prestigio trasciende el colectivo por varias razones. Nacido en Bristol, Roni creció junto al hip hop, y fundó en 1992 Full Cycle, su propio sello, en el que convivían breaks de jazz, algo de soul, y la energía del dancefloor, todo cohesionado por el dub. Y por la velocidad. Ya con el supergrupo “Reprazent”, editó en 1997 New Forms. Por ese entonces el drum & bass era El ritmo de la Aldea Global, El No Va Más de la música. Con su elegancia casi jazzera, New Forms se valía de sus estructuras minimalistas y poderosas con un diseño musical impecable. El resultado: una música ambiental y espaciosa, pero de un impacto rítmico fuertemente hipnótico, que no dejaba ningún escape: o uno se dejaba poseer o se iba de la pista. Es que el virtuosismo rítmico de esta música siempre fue un arma de doble filo, pero para Roni Size la ultravelocidad controlada siempre fue un sello distintivo. Es como esos corredores de Fórmula 1 que pueden llegar primeros, segundos o terceros, pero que nunca chocan.

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