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Jueves, 20 de agosto de 2009

CONVERSACIONES CON TRICKY

Brown sugar

EL EX MASSIVE ATTACK DICE QUE EN LA BBC NO LO PASAN PORQUE “DIGO QUE ME GUSTA FUMAR MARIHUANA, PORQUE NO VOY A LOS PROGRAMAS DE TELEVISION, PORQUE HABLO DE POLITICA Y PORQUE DIGO LO QUE PIENSO”. UN SOÑADOR.

 Por Daniel Jimenez

“Nunca escribo una canción; muchas de ellas salen de sueños, porque soy un soñador. Nunca sé lo que estoy haciendo. Puedo tocar cualquier cosa que siempre las ideas aparecen desde el teclado, hasta que después escribo algo, pero no tienen un orden establecido. Nunca sé hacia dónde voy, ni qué camino voy a tomar. Sólo voy y encuentro algo.” A casi veinte años de la explosión del Wild Bunch, aquel loco colectivo multiartístico nacido a finales de los ‘80 conducido por Massive Attack desde la encapotada Bristol, Tricky, echado cómodamente en un sillón del Hotel Puerto Madero, dice que no sabe lo que hace. A juzgar por los resultados, tan mal no le fue. Adrian Thaws fue una de las patas fundamentales en las que se apoyó la escena trip hop (aunque hoy reniegue de esa calificación) salida de Inglaterra hace ya dos décadas, fue la revelación retorcida de Blue Lines y fue quien vistió a la electrónica pop con una sensual mortaja de hipnótica oscuridad que llevó a su punto máximo en Pre Millenium Tension de 1996. Sin preocuparse jamás por tener un tema en la radio, haciendo un culto del perfil subterráneo y convirtiéndose en un animal ingobernable para los medios británicos, Tricky invirtió la relación de fuerzas y se las ingenió para que su estrella negra conquistara las portadas de todo el mundo gracias a su inquieto genio musical y a pesar de su desafiante actitud punk (no por nada su sello discográfico se llama Brown Punk) que lo distanció de las nuevas celebridades de diseño.

“He sobrevivido hasta acá sin necesitar de pegar una canción en la radio. De hecho, una vez que termino un disco no tengo idea de qué canción van a elegir, porque para mí todos los discos son iguales; no hago una diferencia entre ellos o las canciones. Eso nunca me preocupó.” Tras cinco largos años de ausencia en las bateas, este morocho flaco y petiso, este hijo de un jamaiquino que lo abandonó antes de nacer y de una madre que se suicidó siendo un niño, regresó un día con Knowles West Boy, un álbum ecléctico de electropop sucio que funciona como un regreso al duro barrio de las afueras de Bristol que lo vio nacer y un tributo a algunos de sus ídolos: Siouxie and the Banshees, Blondie, The Cure y The Specials.

“Siempre me calificaron como ‘el anti-pop’ o cosas por el estilo, y a mí me gusta el pop. Me gusta Blondie, que es música pop; me gustan los Specials, que son real música pop. Se construyó una imagen mía de artista anticomercial y yo no tengo nada en contra de la música pop o comercial. Pero tampoco creo que haya tantas bandas que puedan escribir tan buenas canciones como Blondie o The Cure, a quien considero la última gran banda pop. Hoy puede haber cientos de bandas que imiten a The Cure, pero ¿cuántas de ellas realmente son tan buenas?”, se pregunta el británico horas antes de su debut en la Argentina que será por partida doble: Córdoba y Buenos Aires.

–¿Por qué tardaste veinte años en venir a Sudamérica?

–Es una buena pregunta. Mirá, en aquel tiempo, cuando empecé a hacer mis cosas, no estaba rodeado de la gente correcta para impulsar este tipo de proyecto. Además, las giras que se hacían por Europa, al igual que los festivales y la mayor parte del trabajo, todo lo hacíamos en medio de giras por el mismo circuito, que te termina encerrando. Ahora quiero que las cosas sean diferentes. Estoy en otra etapa y me encuentro en medio de una gira a la cual todavía le quedan un tiempo y voy a tocar no solamente aquí sino que también lo haré en Chile y Uruguay. La mayor presión que hoy puedo tener es tratar de expandir mi público, y para eso tengo que salir y mostrarme. Quiero achicar esa diferencia que puede existir con el público y sentirme más cerca. Quiero tener un feeling más directo con la gente.

–El tema central en tu último disco parecería ser el retorno a tu pasado. ¿Por qué?

–Sí, es un retorno, pero no es sólo eso. Cuando yo estaba en la escuela había una profesora que decía: “Cuando vayas por un trabajo, apenas pongas el código postal para llenar un formulario de admisión, sabrán que sos de Knowles West y no te lo van a dar”. Y en parte Knowles West Boy quiere decir eso. La gente sabe que soy famoso y que soy un músico conocido, pero yo crecí en un lugar difícil, sin famosos. Pero debo ser la misma persona. Eso quiere decir que si venís de un lugar así, también podés hacer lo que querés; todos podemos. Sí, es un retorno, pero lo que realmente quiero decir, más allá de lo que opinaban mis profesores, es que pueden salir buenas cosas de un sitio como Knowle West, si trabajás lo suficiente para que suceda.

–¿Es un regreso o una revancha?

–Puede ser un poco de ambas cosas. Yo estoy orgulloso de provenir de allí, donde hay generaciones de familias con una mentalidad muy a la vieja escuela. De chico andaba en bicicleta toda la noche, sin tener miedo a que me agarre ningún pedófilo o que alguien pudiera abusar de mí, como hoy puede suceder. En mi comunidad jamás hubo una violación porque las mismas familias controlaban la comunidad. Entonces, si hacés ciertas cosas, tenés que responderle a cierta gente. Era un lugar muy seguro para crecer, pero ya no lo es. Era una comunidad construida sobre familias, algo que ya no se ve en Inglaterra. Mirá, en el dorso del arte del disco hay una foto de mi tío y mi abuelo. Me sirve para recordar las buenas cosas. Esa foto marca que aquellos días se terminaron.

–En la canción Council Estate de Knowles West Boy volvés a referirte críticamente a la figura de las “superstrellas”. ¿Cómo te llevás con ese mundo siendo, justamente, una estrella?

–En cierto sentido es un mundo estúpido y la palabra “superestrella” es una palabra estúpida. Hoy todo se parece mucho a Justin Timberlake y es como que todos repitieran el mismo sonido y la misma fórmula; pero va más allá de la música, porque detrás está el interés de las compañías de venderte una fórmula y establecerla. Ahí hay algo mal, es claro. Yo hago discos sin preocuparme por tener que cortar un simple para la radio o ponerle más énfasis a un tema que a otro, porque ese tema lo voy a tener que promocionar. Yo quiero hacer buenos discos, no me importa si los pasan en la radio o no. Nunca pensé de esa manera, así que no sé cómo debería funcionar el sistema de la industria.

–¿Nunca te preocupó sonar en la radio?

–No, jamás me importó sonar en la radio, aún cuando la Radio 1 de la BBC decidió prohibir mi música. Eso es muy loco. Radio 1 no pasa temas de Tricky, no porque no le guste la música de Tricky sino porque no le gusto yo. No me quieren y no les cierra mi forma de ser, no es que tengan algo contra mi música. ¿Por qué no me pasan? Porque yo digo que me gusta fumar marihuana, porque no voy a los programas de televisión, porque hablo de política y porque digo lo que pienso. Muchas de mis canciones son el resultado de la violencia, del estado violento en que se encuentra el mundo, y lo digo. Pero eso parece que molesta, así que decidieron no pasar mi música. Hay cosas que yo no puedo fingir. Lo mismo que actuar en un video. No sé como pueden hacerlo; no puedo tener emociones de segunda mano en un video musical. Ves gente cantando, saltando y bailando, y todo con una superproducción; y están actuando. Hace unos días vi un video de Pharrel y Justin Timberlake realmente y me pareció ridículo.

–¿Por qué en todos tus discos utilizás voces femeninas?

–Porque las letras que yo escribo están hechas para una perspectiva femenina la mayor parte del tiempo. Por ejemplo, Broken Homes pudo haber sido escrita por una mujer. Mi primera letra fue una que decía “tus ojos parecen los míos; entonces verás como nadie más puede ver”. Yo en ese momento no tenía hijos, entonces, ¿de qué estoy hablando?, ¿de quién estoy hablando? De mi madre. Ella no tuvo su oportunidad de escribir y siento como si ella se hubiera sacrificado para darme la oportunidad de escribir letras. Nunca entendí por qué escribo como mujer; supongo que tengo el talento de mi madre o simplemente soy su vehículo.

* Tricky se presenta hoy en Casa Babylon (Córdoba), a las 22, y el viernes 21 de agosto a las 21 en El Teatro de Colegiales, Federico Lacroze y Alvarez Thomas, Ciudad de Buenos Aires.

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Imagen: CECILIA SALAS
 
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