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Jueves, 26 de noviembre de 2009

LES MENTETTES ORCHESTRA

Un fin de año muy bien orquestado

Con esta ambiciosa apuesta, la banda de La Paternal pasa de seis integrantes originarios a una orquesta de 25 personas. “Tocamos con pibes muy estudiosos”, dicen, antes de su show en La Trastienda.

 Por Julia González

El sexteto de La Paternal Les Mentettes agrega una fila más a una orquesta tradicional y forma así su propio conjunto de post-rock. Que fueran seis en una banda de rock donde los arreglos son puntillosos y musicales vuelve a su trabajo no sólo meritorio sino también encantador para los oídos. Pero el número no es un problema cuando hay que ir a más. La elección de no achicarse y reciclar el formato de sus canciones para pasar a ser veinticinco en el escenario, no hizo más que enriquecer la banda. La nueva fila que se suma a esta orquesta tradicional conducida por Manuloop no es de cuerdas, ni de percusión, ni de vientos, sino que es una banda de rock. Si el primer disco Let’s Mentettes era una joyita en cuanto al sonido, el experimento resultante se erige en pos de un refinamiento aún mayor. Estos reconocidos fans de Ringo antes que de cualquier otro beatle mandaron a cirugía los temas de su primer disco, siempre cantados en inglés. Con una pequeña ayudita del coordinador de la orquesta, abrieron para mirar lo que había dentro. Y las canciones se renovaron.

“A principios de este año justo nos habían invitado a hacer un acústico en El Nacional y Manuloop, que era uno de los arregladores de la Orquesta de Salón (de Pablo Dacal), y además es un amigo hace muchos años, escuchó el disco y nos planteó hacer un concierto juntos en el que él arreglara las canciones. A nosotros la idea nos encantó y la experiencia de esa noche en El Nacional fue mágica”, recuerda Pablo Font (teclados). La experiencia los dejó con ganas de más y la idea de la orquesta se corporizaba en sus cabezas. Pensaban fusionar el mundo del rock con el académico y Manuloop enseguida prendió con la idea del anzuelo que él mismo había arrojado. Una de las cosas que los estimuló fue el trabajo que hizo el director al encontrar mucha música en lo que tocaban. Ni ellos habían escuchado cuestiones que suelen escaparse a las orejas faltas de estudio. “Wow, tocamos con una orquesta, es un poco lo que siempre soñé con mi banda o con mi proyecto. Desde el momento en que empezamos a grabar, jugando en una casa hace cinco años, siempre decíamos: ‘Uy, qué bueno sería poner unas cuerdas acá, unos vientos’, y es muy loco que ahora suceda. Además nos cambió mucho la manera de tocar. Porque somos muy autodidactas y estar con 17 pibes que son todos estudiosos, que saben leer y que de repente dicen: ‘Bueno, toquemos desde el compás 53’. Yo creo que nos está haciendo crecer mucho a todos musicalmente”, cuenta Adrián Rivoira, guitarra, voz, bajo y armónica.

Life on Mars, de David Bowie, era el prototipo de cómo tenía que sonar una canción puesta al servicio de una orquesta. Para arrimar un poco más las influencias de estas mentitas afrancesadas, que dicen ser un poco maniáticas, aparece en el sonido cierta reminiscencia del cine de finales de los ‘50. El sonido de las nuevas versiones de Stardust, una vieja canción tradicional de jazz de Hoagy Carmichael; Ain’t Got No/I Got Life, de Nina Simone; y River, de Joni Mitchell, traen imágenes de viejas películas con cantantes que actuaban y popularizaban el jazz. A Stardust la descubrieron en un disco solista de Ringo Starr, Sentimental Journey.

“Estábamos ensayando en la sala y de repente yo me ponía a tocar esa canción en la guitarra y la cantábamos entre todos. La canción de por sí es muy de orquesta, de jazz popular, que no es un jazz virtuoso sino más cancionero. Y la decisión de cantarla sólo con la orquesta tiene que ver con eso, respetarla un poco. Es una canción que para mí es especial”, cuenta Adrián. Después fueron a buscar la versión original y se encontraron con que Hoagy Carmichael, el autor de Stardust, era un músico de los ‘50 que estaba relacionado con el mundo del cine. Así también se sumó la canción elegida por Eugenia Brusa (voz): nada menos que la de Simone. Luego surgió la idea de incluir la de Mitchell, como una forma de abrir el repertorio. “Nos gustaba la idea de que dentro del concierto existiera ese momento de la orquesta con un cantante, siempre para seguir buscando lo narrativo del concierto”, concluye Pablo.

* Les Mentettes Orchestra toca el domingo en La Trastienda (Balcarce 460). A las 21.

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