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Jueves, 31 de octubre de 2002

DIE TOTEN HOSEN, LOCOS POR ARGENTINA

Es un sentimiento

La banda punk-rock más popular de Alemania llega una vez más a Buenos Aires, en una temporada de variadas declaraciones de amor de su parte. Aquí su guitarrista reafirma el romance, se alegra por la derrota de la derecha en su país y convoca a luchar contra el racismo.

POR MIGUEL MORA

Los Stones son una pasión argentina, los Ramones son una pasión argentina, pero, ¿alguien imaginó la ecuación a la inversa? Existe: la Argentina es una pasión para Die Toten Hosen. El grupo alemán más exitoso de su país y con 20 años de trayectoria no puede ocultar su amor incondicional con la tierra que ya visitaron cuatro veces. Este fin de semana lo harán por quinta vez, con dos shows en El Teatro. La devoción tiene claros exponentes, tomen nota: el año pasado, Die Toten Hosen editó su primer DVD en vivo del show que justamente habían dado en marzo del 2000 en Buenos Aires, más precisamente en Museum. Desde su sitio de Internet promocionaban entusiasmados la venta de En misión del Señor. A principios de este año lanzaron su nuevo disco de estudio, Auswärtsspiel (Partido de Visitante), cuyo tema homónimo está dedicado a “todos sus amigos de la Argentina”. Y por si faltara algo, como parte del merchandising que venden en sus shows figura la remera (ver imagen) que lleva por nombre “Diego”, una clásica camiseta de la Selección Argentina con el logo del grupo en el pecho y el número 69 en la espalda (“la número 10 está reservada para Diego”, justifican). Cómo logra un grupo de extracción punk y de Düsseldorf formar una base de fans en Buenos Aires, puede explicarse sin muchas vueltas.
¿Es sólo la relación que tienen con los fans argentinos o existe alguna otra cosa?
–La verdad es que tenemos una relación muy especial con nuestro público de la Argentina. Tocamos en muchos lugares de Sudamérica, pero las experiencias más inolvidables las tuvimos siempre en Buenos Aires. Y si tenemos en cuenta las barreras del idioma y de la manera en que los fans se interesan en nuestra música, se hace aún más conmovedor. Siempre se muestran mucho más interesados en lo que dicen nuestras letras que nuestros fans de Europa. Ya creo que es algo que excede lo musical.
–El paso siguiente sería cantar en castellano. ¿Ya lo pensaron?
–El problema es que nuestro cantante Campino no habla español para nada. Sin embargo, en algunos shows allá intentó cantar una o dos canciones en castellano, pero basado en una fonética. Y yo sé que se hace más difícil cantar un tema si no tenés idea del significado de las palabras.
–Hay una canción en el último disco, “Graue Panther” (“Panteras grises”) donde se confiesan como “viejos punks”, a pesar de estar lleno de ejemplos de punks que transitan los 50. ¿Ven alguna contradicción en ello?
–La canción es totalmente irónica. Yo tengo 38, Campino 40 y la gente nos preguntaba todo el tiempo en Alemania, luego de que el grupo cumpliera 20 años de existencia, por cuánto tiempo más íbamos a seguir con esto, si es posible seguir con un grupo a esta edad, y para responder a todas esas preguntas hicimos esa canción. Y si querés una respuesta seria... mientras toquemos en vivo con buena energía y podamos hacerlo dando lo mejor, pienso que tenemos el derecho de estar ahí. Tal vez en 5 o 10 años, si seguimos estando en el grupo, hagamos canciones más tranquilas.
–¿Pensás que les hacen esas preguntas porque tocan punk-rock?
–Cuando se habla de punk, se habla de un movimiento de fines de los ‘70 con un montón de ideas claras sobre ciertas cosas. Esas ideas fueron importantes para nosotros y siguen siendo importantes. Pero la expresión punk-rock, si se lo preguntás a cinco personas diferentes, todas van a contestar cosas distintas. Por ejemplo, si se lo preguntamos a un chico de 15 años en pleno 2002, va a tener otro significado. Por supuesto que existe Die Toten Hosen porque hubo un movimiento punk y quisimos ser parte de él. Y las ideas del movimiento siguen siendo importantes para nosotros.
–¿Cuáles ideas?
–Una básica es: tengas talento o no, si sos lindo o no, rico o pobre, no tiene que tener importancia a la hora de hacer algo. Andá y hacelo, y no dejes que otros lo hagan por vos. Cuando nosotros empezamos, ninguno sabía tocar decentemente un instrumento, pero queríamos estar en un grupo, formamos uno y comenzamos a tocar sin importar cómo sonara. Otro punto es que cuando nos presentamos, tratamos que por lo general el precio de las entradas sea bastante justo, lo mismo con el precio de las remeras, que es bastante menor al de otros grupos. Y cuando sacamos un disco, más allá de que intentamos que sea lo mejor posible, en vez de poner 10 o 12 canciones, tratamos de incluir 17 o 18 para que la relación con el precio sea lo más justa posible.
–La derrota conservadora en las últimas elecciones generales de Alemania, ¿puede tomarse como una pequeña victoria?
–Por supuesto que me alegra que los partidos de derecha no tengan chances de ser electos al Congreso como sí sucedió en Austria, Italia, Dinamarca, Holanda, Francia. Eso está bien, pero el problema es que las ideas de racismo y antisemitismo se desarrollaron en Europa por años, y no se van a ir por sí solas. Hay que establecer algo en contra de eso y para mí basta con la declaración de los derechos humanos. Hay que luchar por eso y nosotros, por ejemplo, apoyamos una organización en Alemania que se llama Pro Asyl, que se ocupa de los derechos de los refugiados, que son discriminados en la mayoría de los países europeos. Y lo que hace Pro Asyl es hablar con miembros del Congreso, informar al público, cuentan con abogados, doctores. Yo soy de los que cree que sólo con la opinión no basta. Y como grupo podemos decir que estamos en contra del racismo, pero además hay que hacer algo.

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