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Jueves, 5 de diciembre de 2002

OCUPACION ELECTRO-POP DE UN EX MUSIMUNDO

Apocalipsis M

Travesti, Victoria Mil, Anima Bendita, Emisor y Estupendo concretarán este sábado un show particular, allí donde funcionaba un local de la cadena de disquerías, dentro de un shopping de Adrogué.

POR PABLO PLOTKIN

En la playa de estacionamiento del shopping de Adrogué, los autos crepitan al sol y el viento agita las hojas de un par de palmeras resecas. Hay algo miamiesco en la manera en que este centro comercial suburbano se planta a cielo abierto y en la postura de los policías que custodian la entrada en mangas de camisa. Pero los policías son bonaerenses, y el camino boscoso que se abre al otro lado de la avenida Yrigoyen conduce rápidamente a una villa. “Acá la mentira se ve a diez cuadras”, dice Miguel Castro, cantante y programador de Victoria Mil, una de las cinco bandas que animarán este sábado la fiesta Musimundo Is Dead, una especie de plenario tecno-rock de Adrogué montado sobre las cenizas de la megadisquería del barrio. “Celebramos la muerte del mundo de la música, de este mundo de la música”, anuncia Leonardo Ramella, el artista conocido como Emisor. Y agrega: “Musimundo representa la inoperancia, el lobby, el desprecio hacia el arte, las culturas, los jóvenes y la esperanza de vida que pueda proveer la música. Bueno, a mí me causa una pequeña alegría que cierre un Musimundo. Pero es pequeña. Una noche que pasa rápido, como un delincuente que sale, chorea, se gasta la guita y ya está. ¿Qué más te queda?”.
La ocupación del Musimundo del Boulevard Shopping Adrogué no es una historia de sublevación y heroísmo anarquista. Ni siquiera debería hablarse de una okupación, así, con k. El hecho es que Mariano Villasante, guitarra y voz de Anima Bendita, consiguió que las autoridades del shopping le permitieran organizar fechas en el local que ocupaba hasta hace poco la quebradiza disquería. “La idea era juntarse a tocar”, apunta Mariano. “Después apareció esta posibilidad y todo resultó bastante simbólico.” Casi no quedan rastros de la M roja al fondo de la planta baja, un local blanco y espacioso franqueado por una reja. “Todo este shopping es un sarcófago”, define Ramella, quien asegura ser acreedor de la megacadena por la venta de los discos de Resonantes, su banda de los ‘90. “Musimundo nos debe bastante dinero a todos nosotros. Su funcionamiento es un hecho paralelo a la gente que se roba la comida destinada a los desnutridos. Lo que pasa es que acá estamos hablando de arte, pero la política de Musimundo no es más que una extensión de la ética gubernamental.” ¿Este show es una especie de revancha, entonces? “¿Revancha? –contesta Miguel–. Más bien diría que es todo muy cómico.”
A poco más de un kilómetro del shopping, en plena Adroguelia, los músicos conversan, fuman y beben Coca-Cola. Cantan los pajaritos y también Ghostface Killah, socio del Wu Tang Clan. “La idea era hacer un evento en el que no interfiera la derecha del rock”, dice Julián Della Paolera, guitarrista de Victoria y dueño de casa. Planteada la dicotomía, se le piden explicaciones.
Della Paolera: –La izquierda del rock es lo verdadero, lo que le da miedo a la gente. En general se está buscando entretenimiento: Mambrú, Bandana...
Ramella: –La Renga... Lo patético es pretender hacer una revolución como músico fuera de la superficie musical. La Renga para mí es el grupo más retrógrado de los últimos veinte años, y ellos usan la remera del Che Guevara. No se trata de nada personal contra La Renga, es sólo una postura frente a la política musical. Estamos especulando irónicamente acerca de la derecha y la izquierda del rock, tratando de decir las cosas que no dicen los medios, que se fijan en las cifras para medir la trascendencia de una banda. ¿Qué pasa? ¿Menem está bien porque todos lo votaron? ¿O De la Rúa? ¿Qué mierda está eligiendo la gente?
Musimundo Is Dead reunirá a artistas con diferentes músicas y actitudes: la electrónica sin cuartel de Estupendo y Emisor, el post-rock de Victoria, la canción eléctrica y espiritual de Anima Bendita y el realismo tecno-glam de Travesti. Julián cree dar con un denominador común: “Sontodos grupos que están haciendo buena música. No hay lobbistas entre estos grupos. No vas a ver a ninguno de nosotros yendo día por medio a la redacción del No o del Sí”. Y no duda en definir la fecha como “un evento artísticamente importante”. “Lo ideal sería hacerlo en un lugar del centro, pero también es el plano anticomercial de la fecha. La idea es celebrar que podemos tocar juntos y que no nos importa el resto. Todos los años aparece el grupito pop del momento, el grupito de rock y el DJ de turno. Como se supone que todo el mundo está esperando algo de rock y de tecno, nosotros salimos con un poco más de honestidad que otra gente que ni siquiera confía en lo que hace. Y lo hacemos en el Musimundo del shopping de Adrogué, un lugar absolutamente careta. Es ir, llevar todo eso y ponérselo en la cara a la gente. Eso me parece excitante.”
Varias de estas bandas compartieron cartel a principios de año, en una fecha poco promovida en un pequeño bar del centro de Adrogué. Julián recuerda: “El dueño del local al principio decía ‘sí, qué bueno que venga a tocar alguien moderno, yo escucho la misma música que ustedes’. Y nos ponía discos de Super Furry Animals, Blur y la banda de sonido de I am Sam. El primer día íbamos a pasar un poco de hip hop y tocaba Travesti. En cuanto uno se prendió un porro, se armó una especie de escándalo. Los dueños se asustaron y no le contaron a nadie acerca del show. Al final nos echaron por el volumen de la música que pasábamos”. “Históricamente este barrio es así”, dice Emisor. “Lo más loco acá siempre fue Phil Collins.”
Entre los resabios de una aristocracia en declive y una clase media campechana y resistente, Adrogué sigue generando una escena rock marcada por la rebelión creativa y el resentimiento de la modernidad periférica. “El barrio es la anti-actividad, es un lugar absolutamente facho y conservador”, asegura Leo Ramella. “Nosotros estamos completamente heridos y fisurados por eso. Somos los hijos descarriados de cada una de nuestras familias. Somos unos marginados totales. Si cuando era chico era la ovejita negra, ahora soy un delincuente. La mitad de las cosas que hago está fuera de la ley. ¿Quién me ampara? ¿Quién me da algo? Seguro que Musimundo no.”

La fiesta Musimundo Is Dead (con Travesti, Victoria Mil, Anima Bendita, Emisor y Estupendo) se hará este sábado a las 22 en el Boulevard Shopping Adrogué, Av. H. Yrigoyen 13.200. Entradas: 4 pesos con consumición.

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