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Jueves, 23 de diciembre de 2010

SHOW ARGENTINO: INDIO SOLARI EN TANDIL

Aguante lo’redó

 Por Luis Paz

1. Indio Solari en Tandil: 10 votos

2. Carajo en Teatro Flores: 3 votos

3. Almafuerte en Teatro Flores: 3 votos

Sólo la Piedra Movediza, símbolo imperenne de los tiempos, víctima de la erosión eólica y curro del turismo tandilense, quedó en pie luego del paso del Indio Solari y los Fundamentalistas del Aire Acondicionado por esa ciudad, el 13 de noviembre pasado. Unas 90 mil personas fueron parte de un ritual emocionante y un show demoledor, con una puesta impecable y un sonido poderoso en el Hipódromo de Tandil, una ciudad que apenas supera los 120 mil habitantes y se vio desbordada de inquilinos, parrillas al paso, vasos de plástico y remeras ricoteras. Hubo estrenos, rarezas, vahos del ayer y un par de juguetes perdidos ajenos que Solari hizo suyos: Jugo de tomate frío, de Manal, y Post-crucifixión, de Pescado Rabioso. Fue el único recital que el Indio dio este año y el dato no es menor: “Se me hace difícil entender que uno tenga que hacerse cargo del cariño de miles y eso me genera fobias en defensa propia”, le admitía a Mario Pergolini en una entrevista radial que el NO reprodujo en su edición del 2 de diciembre.

“No se puede creer”, repetía Solari con insistencia sobre el escenario, saludando a una misa ricotera pero también indígena, una misa redonda pero solarística. Desde Bolivia, Chile, Uruguay y cada provincia argentina, las huestes se asomaron al hipódromo para una cabalgata de hits del recuerdo: Noticias de ayer, Me matan limón, Rock para el negro Atila, Divina TV Führer, Un ángel para tu soledad, El arte del buen comer, El infierno está encantador esta noche, Juguetes perdidos y Fuegos de Oktubre. Pero Solari también revisó su cosecha propia: Ramas desnudas, Martinis y tafiroles, Vuelo a Sidney, El tesoro de los inocentes (Bingo fuel) y Bebamos de las copas lindas. En la última, instó a “asistir con cariño a los amigos que andan con enfermedades malas”, en una referencia que pareció para Cerati.

Claro, este memorable concierto, histórico ya (fue la mayor convocatoria lograda por Solari, superadora de cualquier show único de Los Redondos), y la edición de El perfume de la tempestad volvieron a sacar al Indio Solari de su ostracismo. Y con esa salida a la luz, nuevamente, reaparecieron los reflejos del conflicto Poli-Skay-Indio. Sobre eso también habló con Mario Pergolini: “Yo creo que Poli no tiene mucha idea de lo que es Internet, porque ella dice que hace siete años que estaban los videos en el Parque Rivadavia. Si hubieran estado hace siete años en el Parque Rivadavia ya estarían desde antes en Internet. Dicen que estaban guardados en una caja de seguridad. Por supuesto, en una caja de seguridad de ellos...”, soltó, en referencia a la filmación que se filtró de Los Redondos en Racing.

El show de Solari en Tandil llegó casi en paralelo a El perfume de la tempestad, su nuevo y tercer disco solista, luego de El tesoro de los inocentes y Porco Rex. Y pese a la voluntad de mover las fichas y agregar estas nuevas piezas, el eje soportó la corona de Patricio Rey. Incluso, con los inéditos Un tal Brigitte Bardot y El regreso de Mao. Pero además de música, en su etapa solista el Indio Solari ha demostrado una búsqueda integral que se escurre por el arte de tapa de sus discos, la estricta exclusividad de fotografías para Edgardo Kevorkian y, en este caso, también en una puesta en escena elogiosa. En Tandil, el Indio estuvo enmarcado en proyecciones, luces y efectos que superaron cualquier escenografía suya anterior, dicen los presentes. Por supuesto, el cierre de ese extenso concierto (de casi dos horas) fue con el pogo más grande del mundo, un huracán listo para tener su réplica el 26 de marzo en Salta.

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