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Jueves, 23 de agosto de 2012

HACKS/HACKERS BA > ENTREVISTA A ALASTAIR DANT, DEL EQUIPO DE NOTICIAS INTERACTIVAS DE THE GUARDIAN

“Es muy fácil para los gobiernos lanzar avalanchas de información irrelevante”

El mundo del periodismo se une al de los hackers para crear contenidos novedosos, que apuestan a un trabajo abierto y participativo. Editores y programadores de software de todo el mundo a puro rocanrol en Buenos Aires. Se viene el hackatón.

 Por Ezequiel Clerici

El periodismo ya no es lo que era: ya no se trata sólo de sujeto, verbo y predicado, de responder en un párrafo las cinco preguntas básicas, sino también de códigos de programación, mapas, visualizaciones. De pronto el periodismo también se ejerce junto al desarrollo del software libre. Hay mucho rocanrol, nuevas estrellas jóvenes viajando por el mundo, hablando de cosas raras. Qué papel está empezando a cumplir el lector/usuario en la construcción de la noticia y cómo ayuda a alcanzar dicho objetivo el periodismo de datos. De eso habla Alastair Dant, cabeza del equipo interactivo de The Guardian, un programador que comenzó su carrera escribiendo código de gráficos y sonidos para la BBC como un juego en los ‘80, y terminó dirigiendo uno de los equipos de noticias interactivas más innovadores del mundo. Dant dará una charla y un taller sobre creación de noticias interactivas en el Hacks/Hackers BA Media Party, en la Ciudad Cultural Konex. “Los hechos son sagrados”, reza como lema en la sección Data de The Guardian.

–¿En qué medida el periodismo de datos ayuda a respetar aquella frase y de qué se trata trabajar bajo esa premisa de fidelidad hacia los hechos?

–El movimiento de periodismo de datos intenta derivar historias de los hechos a través del análisis estadístico. En lo que a eso respecta, comparte algunas cualidades con el método científico. Por otro lado, es justo decir que se puede abusar de los cálculos estadísticos. Creo que el mejor periodismo de datos adhiere al principio de “mostrar tu trabajo”. Para esto es importante la liberación de las fuentes de datos, los cálculos y el código que explican cómo se llegó a las conclusiones para que ello permita que otras personas puedan replicarlo.

–¿Cómo es el proceso de trabajo en el interior del equipo de noticias interactivas de The Guardian?

–Nuestro equipo combina programación, diseño y habilidades periodísticas. Creo que somos el único equipo en Londres con esta mixtura. En promedio, los últimos proyectos que realizamos tienen entre tres y cuatro semanas de trabajo y cada miembro del equipo está involucrado. Nuestro objetivo es encontrar los formatos interactivos en los que las ideas narrativas, basadas en datos dinámicos, puedan ser traídas a la vida en la web.

–Teniendo en cuenta esto último, ¿considera viable en la actualidad una redacción sin un equipo multidisciplinario que incluya desarrolladores, periodistas y diseñadores trabajando codo a codo las noticias?

–Resulta difícil imaginar una mejor forma de producir contenidos con noticias interactivas. Además los periodistas rara vez poseen los conocimientos de programación necesarios para desarrollar ideas desde cero. Por otro lado, los diseñadores necesitan saber qué es lo que se quiere contar y qué se busca comunicar para establecer si es técnicamente posible.

–The Guardian es un diario que apuesta al crowdsourcing para mejorar las historias que el diario pública. ¿Cómo es la experiencia de trabajar en conjunto con el lector?

–Los lectores parecieran adorar cómo encontrar maneras de hacer las historias más relevantes para ellos mismos. Al parecer las piezas interactivas que incluyen formas para que la gente pueda compartir experiencias personalizadas tienden a ser muy populares. Los medios históricamente han sido recelosos de abrir sus procesos de generación de contenidos y sus desarrollos tecnológicos. The Guardian, por el contrario, tiene una política de apertura casi total.

–¿A qué se debe esto?

–El espíritu mismo de la web es abierto. Cuando por primera vez tuve acceso la red, en los noventa, había una gran dosis de idealismo acerca de cómo el intercambio de conocimientos y el colectivismo podían mejorar la sociedad. Al principio las fuerzas comerciales trataron de interponerse en el camino de ello. Posteriormente, pareciera que han llegado a la conclusión de que es mucho más rentable aprovechar la energía social que bloquearla. Entonces lo que pasó fue que un par de pequeñas compañías con mucho poder están “arriando” masas de gente a redes muy cerradas. Sin embargo, la política abierta de The Guardian no es sólo una cuestión de ideales. También hay un beneficio en atraer un mayor número de voces al proceso de recopilación de noticias. Cuando una historia se publica por primera vez, los lectores pueden hacer retroalimentación a través del relato de testigos oculares o por medio de opiniones de expertos. Sonaría un poco raro detener el proceso de contar la historia si se pudiesen seguir agregando voces y hechos.

–Gobiernos abiertos y datos abiertos ¿son sinónimos para alcanzar un periodismo de datos de calidad?

–La idea de Open Data es muy poderosa en sí misma. Pero también es muy fácil para los gobiernos lanzar avalanchas de información irrelevante o hacer que la relevante sea difícil de conseguir (o comprender). Para que los datos sirvan como un catalizador para el cambio social, es necesario transformarlos en herramientas a la que cualquier persona pueda acceder. Ejemplos positivos de esto son plataformas como everyblock.com, seeclickfix.com y openspending.org. De hecho hay medios de comunicación que están haciendo un gran trabajo en esta área. Por ejemplo, The New York Times y el Chicago Tribune: ambos han convertido datos de escuelas públicas en herramientas interactivas a las que sus comunidades pueden acceder libremente. Me gustaría ver más periodismo de datos que vaya en esa dirección.

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