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Jueves, 11 de octubre de 2012

EL DISCO-LIBRO CONCEPTUAL DE MAL PASAR

“Cantábamos contra los milicos mientras los punkies le cantaban a la birra”

Los miembros del ahora cuarteto deudor del punk radical vasco ven reflejada la actitud de su banda en La conquista del pan, una obra sobre un militante que las pasó todas, pero sigue firme en sus ideas. “Es consecuente y vive a su manera”, dicen.

 Por Mario Yannoulas

Los músicos de Mal Pasar repasan con el pecho inflado la intención de su sexto disco de estudio en un reducto al que denominan La Oficina: un cuarto de dos por dos a medio iluminar al que se llega subiendo las escaleras de un bar. Alrededor de la mesa ratona pueden encender cigarros, beber y charlar por horas. “Todo el tiempo estamos hablando de política”, advierten. Además de ser un claro ejercicio de punk influido por el rock radical vasco, La conquista del pan está planteado en formato disco-libro. En realidad se trata de un relato dividido en cinco capítulos que acompaña el desarrollo de las letras en el librito del CD, y que narra en primera persona la vida de un militante anarquista imaginario llamado Martín, que atraviesa distintas etapas vitales. “Sé del camuflado, del clandestino, a veces me pregunto si vamos por el camino indicado. Conozco al apasionado y también al que ni siquiera se apasiona. Sé del callado, también del consecuente, sé del que habla, habla, habla... y del que arriesga su pellejo. Sé de mí... de Martín”, introduce el Capítulo primero: el aprendizaje.

La salida del cantante Pablo Cono los convirtió en un cuarteto y reubicó al bajista Carlos Sassone en la voz. Con los temas que ya tenían, fueron armando la historia y acomodando las piezas hasta lograr cierta cohesión narrativa. “Es consecuente, vive a su manera; un militante que las pasó todas, pero sigue con su idea, nunca se resignó, como tantos otros. Y si se tiene que camuflar de persona que paga impuestos y les da de comer a las palomas, lo hace, pero por dentro sabe que la jugarreta es otra. Veo muy reflejado a Mal Pasar en esa historia: un tipo que insiste con lo que cree hasta que se muere. Galeano dice que sin la lucecita de la utopía no podés caminar, y nosotros la tenemos”, concede Carlos. “En un momento en el que los pibes que van a recitales no son de leer mucho, los incentivamos con una historia que tiene que ver con el encierro, la clandestinidad y la política. Esa chispa puede potenciar algo como para que, a través de la música, lean más.”

Cuando los de Mal Pasar se sentaron por primera vez a hablar sobre la posibilidad de armar un proyecto punk rock, el principal objetivo no fue hacer música sino divulgar el mensaje anarquista. “Músicos éramos, pero queríamos difundir ideas. Tampoco somos una banda que escribe puramente sobre política, porque dentro de las ideas está lo que uno vive y siente. Con algunos cambios de integrantes, ese rumbo de militancia se había ido aplacando, pero con la nueva formación retomamos la idea, y de ahí el título del disco, que toma el nombre de un libro de Pedro Kropotkin”, se explaya el guitarrista e ingeniero de grabación Mariano Winitzky. “Nosotros venimos tocando desde el ‘96, cuando estaban vendiendo el país y nadie decía nada –recapitula Carlos–. Ibamos a los festis de Cemento y cantábamos contra los milicos, que estaban todos sueltos, mientras los punkies le cantaban a la birra.”

La parte final del disco abre una deliberación sobre el relato y el trayecto de la propia banda. El cierre definitivo, Lo que hoy somos, es uno de los temas en los que más se pronunció la palabra “mierda” en la historia, aunque para el bajista y cantante se quedaron cortos: “Les pegamos a todos, desde las bandas de rock hasta el que sea. Porque somos eso: venimos re cansados de laburar, con ganas de patear todo, pero nos encerramos en la sala o salimos a tocar... por lo menos mandamos a todos a la concha de su madre. Ahora, si me dicen ‘cantate la canción de Virginia, la del amor’, ¿qué carajo hago con eso? Dejá que me descargue. No soy el Iorio del punk rock, a mí me gusta el folklore en serio”, desafía.

Para Mariano hay cosas que no se negocian: “El otro día charlaba con unos amigos sobre todo esto del rock, y me decían: ‘Tengo 35 años, si tengo que cantar otro tipo de canciones, las canto’. Nosotros pensamos morir en la nuestra. No nos interesan los posibles beneficios sino hacer lo que queremos, y desde ese planteo se puede cambiar el mundo porque la militancia está donde vos estás. Nosotros hacemos música, y desde ahí queremos cambiar el mundo todos los días. El de Martín sería un ejemplo de cómo manejarse en la vida”.

La formación se completa con Marcos Cassettari en guitarra y Damián Sassone en batería. Y en el tema Cuatro sudakas (“Cuatro sudakas adoran como a un Dios / a este viejo loco y drogadicto”) contaron con la participación especial de los españoles Gatillazo, cuyo líder es el ex La Polla Records Evaristo Páramos, al que conocen desde hace años. Carlos detalla: “Somos una banda política y eso le gusta. Cuando entró a grabar le dimos la letra y preguntó: ‘¿Esto es para mí?’. ‘Sí, para vos, viejo, cantá.’ Tiene la mejor, hasta nos pidió discos firmados para vender en España”.

* Mal Pasar sigue presentando La conquista del pan el viernes 26 en Circus (Florencio Varela 1998, San Justo).

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Imagen: Cecilia Salas
 
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