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Jueves, 18 de octubre de 2012

ENTREVISTA A DJ SHADOW

“Los viejos dinosaurios del rock hablaban de los samples como si fuera algo diabólico”

Tras seis años, el productor, disc-jockey y compositor californiano se ganó ya con su primer disco Endtroducing... un lugar en el Olimpo de la música popular contemporánea
y regresa al país para brindar una nueva cátedra de hip-hop y electrónica.

 Por Yumber Vera Rojas

El 4 de noviembre de 2006 pasará a la historia como uno de los días más deslumbrantes de la tradición festivalera porteña. Y es que Daft Punk encandiló literalmente a los que asistieron a esa última edición del BUE con un memorable show en el que no reparó en prodigar luz e información. Incluso hubo quien días después, al tiempo que se reponía del inclemente ataque electro house, intentaba todavía descifrar el códice de esa pirámide que sirvió de podio para que dos enmascarados revelaran el futuro de la cultura pop. No obstante, mientras la horda delirada abandonaba el Club Ciudad de Buenos Aires, tras el debut del tándem francés que anunció flamante disco para el año que viene, titulado tentativamente No End, casi al pasar una voz mesiánica invitaba a formar parte de otra experiencia religiosa. En una de las carpas que se encontraban en el camino, un predicador blanco, vestido de suéter y jogging, advertía acerca de las consecuencias de lo que audiencia estaba por presenciar, dando chance a abandonar el lugar antes de que fuera demasiado tarde. Una vez que acabó la parábola, el hombre se puso detrás de las bandejas, y se hizo el hip–hop.

“Van y vienen algunas imágenes. Me acuerdo del escenario, y de la gente que estaba, pues era muy copada, emanaba mucha energía. Y eso me llamó la atención. Recuerdo también el día después. Una de las cosas que hice fue salir a ver discos. Fue una excusa para conocer la ciudad.” Así evoca Josh Davis, al otro lado del teléfono, desde Estados Unidos, y en exclusiva para el NO, sus 48 horas en la capital argentina, en lo que fue su estreno local. Tras seis años, el productor, disc-jockey y compositor californiano, quien a través de su alter ego artístico, DJ Shadow, se ganó ya con su primer disco, el indispensable Endtroducing... (1996), un lugar en el Olimpo de la música popular contemporánea, regresa al país para brindar una nueva cátedra de hip-hop y electrónica. Además, este arquetipo de la arquitectura sonora, una de las figuras más influyentes de los últimos tiempos, lo hace de la mano de su reciente trabajo de estudio, The Less you Know, the Better, editado en septiembre del año pasado, en el que colaboran Tom Vek, Talib Kweli, Kelvin Mercer y Little Dragon, y con el que anuncia el cierre de un ciclo en su elogiada trayectoria.

–Cuando viniste por primera vez al país, lo hiciste mientras girabas con The Outsider (2006). ¿Sabías que ha sido tu único trabajo editado en la Argentina?

–¡Mirá qué interesante! No tenía idea.

–Ese disco marcó un cambio de paradigma en tu trayectoria. No obstante, lo utilizaste como preámbulo para advertir a tus fans acerca de tus intenciones. ¿Por qué les pediste que decidieran por vos?

–Cada uno de los artistas que admiro siempre tuvo la mente abierta a distintas influencias y sonidos. Nunca se quedaron en un mismo lugar. Para mí, como artífice, era importante crecer. Quise exponer los cambios que se venían de esa manera para que el que sigue o le gusta mi trabajo se diera cuenta de que me importa su opinión. Necesitaba conocer lo que ellos sentían acerca de mis ganas de evolucionar.

–Uno de los principales rasgos del álbum fue el pleno uso de los vocales. Además de convocar a un exquisito grupo de raperos, entre los que despuntan David Banner y Phonte Coleman, invitaste a los integrantes de la banda indie Kasabian y a Chris James, del grupo de música electrónica Leeds. Pero en el sencillo This Time (I’m Gonna Try It My Way), de corte soul, también hay un vocalista, aunque no aparece en los créditos. ¿De quién se trata?

–Es un sample. Cerca de casa había un estudio que cerraron hace muchísimos años, y un amigo recibió todas las cintas que quedaban en él. Esos registros eran de mediados de los ‘60 hasta la primera mitad de los ‘70. Entre todo ese material conseguí esa voz, pero no aparecía ni el nombre del cantante ni ningún otro registro que me pudiera dar alguna pista acerca de la grabación. Es más: el tema ni siquiera estaba terminado. Tomó mucho trabajo extraer esos vocales, y hacer un track nuevo. Pero me gustaba mucho esa interpretación, así como la orquesta que se oye en el fondo. El problema es que eso sucedía nada más que durante 50 segundos. De manera que fue un gran desafío componer una canción pop a partir de un pequeño fragmento que no duraba nada.

–Ahora regresás a la capital porteña con nuevo disco, The Less you Know, the Better (2011). Si bien continúa la veta cancionera de The Outsider, aparte de sostener el convite a vocalistas de diferentes estilos, ¿cuál fue la premisa que te planteaste al momento de registrar el material?

–El material nuevo es lo más cercano a un loop. Al mismo tiempo es el último disco en que el público va a escuchar lo que ha sido hasta ahora mi estampa musical. Se vienen cambios pero, por ahora, no adelantaré nada. The Less you Know, the Better es un disco que no confronta tanto sino que está compuesto por canciones de tres minutos de duración. Es muy directo, claro y contundente, aunque igualmente está compuesto por temas que me llevaron un buen tiempo terminarlos. Es una colección de música que creo, y espero, que la gente pueda apreciar.

–A diferencia de tus otros títulos, e incluso de lo que se maneja en el mercado musical, la manera de promocionar tu quinto elepé fue muy artesanal, hasta personalizada, pues preferías llegar a la audiencia que te entendía antes que vender miles de copia. ¿Qué motivó esta actitud?

–Muchas veces, cuando un artista saca un material nuevo, se espera a que suene de acuerdo con lo que la tendencia está indicando. Y, ciertamente, no es lo que deseo. Por eso la manera de promocionar el disco esta vez fue más sincera y honesta. Si bien hoy en día la industria se queda con la impresión inicial, lo cual se traduce en la primera semana en la que sale el álbum, para mí es diferente. Quiero que la gente descubra la música, y que ésta crezca con el tiempo, en lugar de estar mirando cuántas copias vendí. No compongo pensando en entrar en las carteleras sino que pongo la energía en hacer temas buenos que dentro de 10 años la audiencia siga apreciando de la misma forma, por más que hayan pasado de moda.

–En tiempos de venta virtual de música, ¿cómo te llevás con esto? ¿Te considerás un romántico del vinilo o creés que ningún formato lo podrá superar?

–No soy un purista del vinilo. Mucha de la música que toco no existe en ese formato. Me gasto más o menos 100 dólares semanales comprando nuevos lanzamientos. La oferta online tiene muchas opiniones. Generalmente todas esas visiones son extremistas. Son o blanco o negro, y yo prefiero pararme en la mitad. Creo que la última decisión debería ser del artista. Si éste quiere vender su trabajo por Internet, que lo haga; y si le apetece regalarlo, también está en su derecho. La infraestructura de la web debería respetar los deseos del exponente antes que decidir por él.

–¿De cuántos ejemplares es tu colección de vinilos?

–Tengo más o menos 3 mil (la colección de discos en total ronda los 60 mil ejemplares). Pero mi postura con respecto a este formato es que su búsqueda debe ser solitaria. Si bien esta afición la comparto con algunos amigos, no estoy todo el día hablando acerca de esto porque a mucha gente no le importa.

Al mismo tiempo que el grunge acaparaba la atención del mundo y el hip-hop iniciaba un violento proceso de apareamiento que desencadenó en el crecimiento de la familia de subestilos de la doble hache, el entonces debutante DJ Shadow, con 24 años, y siguiendo los pasos del japonés DJ Krush, sorprendió al mundo, el 19 de noviembre de 1996, con su ópera prima Endtroducing..., una obra confeccionada a partir de trozos de canciones de hip-hop, jazz, funk y psicodelia, al igual que fragmentos de cine, entrevistas y percusión. Producido con apenas un sampler, un par de tornamesas y una versión prehistórica del programa Pro Tools, este trabajo, considerado uno de los mejores y más influyentes de la década del ‘90, y editado por intermedio de la etiqueta Mo... Wax, fue citado por El libro Guinness de los records como el primer disco creado enteramente a partir de samples, abriendo las posibilidades creativas no sólo para el género sino para la electrónica. Y se transformó en el punto de partida para otras realizaciones lanzadas posteriormente, entre las que sobresale Since I Left you (2000), el estreno discográfico del combinado australiano The Avalanches.

–En 2011, Endtroducing... cumplió 15 años de su lanzamiento. Si bien pasaste a la historia de la cultura rock gracias a él, ¿se convirtió en algún momento en una mochila pesada para seguir adelante con tu obra?

–A ese disco le tengo mucho que agradecer porque generó un impacto. Soy el autor de un material del cual hoy en día se sigue hablando. Así que no me produce ningún repudio, estoy en paz con ese hecho, la manera como los demás lo perciben, sólo una parte la controlo yo. No puedo forzar a que lo miren de otra forma, porque nunca sucederá. Abrazo todo lo que se encuentre vinculado con mi historia. Existen los que creen que mi carrera es eso, al igual que conozco público que siguió el resto de mi producción tras la aparición de ese álbum.

–¿Creés que esa producción cambió la manera de entender el hip-hop?

–Para muchos fue la puerta de ingreso hacia un estilo de música sobre el que había muchos prejuicios, y que hasta entonces tenía bloqueado todos los accesos. Lo que la gente veía en ese disco era rap, no muy diferente al que pasaban en la televisión y en la radio. No existía ningún tipo de intención de entender el hip-hop en un contexto más amplio. Básicamente fue una interpretación de mi parte acerca de lo que la doble hache podía ser. Justamente, esta semana me preguntaron si Endtroducing... cambió la historia del género y, para serte honesto, no creo que lo haya hecho. Lo que brinda es una nueva perspectiva.

–En la Argentina, ocasionalmente salta a la luz una vieja anécdota entre un legendario artista local de rock y blues, Pappo, y un conocido DJ de electrónica, Dero, en la que el primero le aseguraba al otro que un disc–jockey no tocaba música. Si te lo hubieran cuestionado a vos, ¿qué le habrías respondido?

–Cuando algo se dice en un determinado contexto, y se vuelve a repetir constantemente, existe la posibilidad de que quede instalado en el imaginario colectivo. Puedo entender a lo que se refería el artista de rock, hasta estaría de acuerdo con él. Es lo mismo que un guitarrista le diga a un baterista que toca otro tipo de música, lo que es cierto porque se expresa de una forma diferente. La manera de escribir cambia, la manera de pintar cambia, la música cambia y la industria también cambia. Cuando era joven, los viejos dinosaurios del rock hablaban de los samples como si fueran algo diabólico, que no había que utilizar. Si bien comprendía lo que querían decir, de lo que se trataba era de una nueva herramienta para poder manifestarse artísticamente. Y eso permitió que las canciones viajaran a otros lugares, y que los géneros se expandieran. Eso es evolución. Acá no importa otra cosa sino el amor por la musicalidad, y que eso se traduzca en que la gente la escuche y se multiplique. Cómo se hace, eso es secundario.

A partir de la salida de The Less you Know, the Better, DJ Shadow, que en 1998 formó parte de Psyence Fiction, el álbum de debut de UNKLE, y cuya trayectoria ha estado en sintonía con la de su paisano DJ Spooky (de hecho, su realización inaugural, Necropolis, apareció en 1996), ha reconocido en el drum and bass y el dubstep dos de los géneros que lo han influido fuertemente. Uno de los referentes estadounidenses de la segunda de las tendencias anteriormente señaladas, Flying Lotus, alias del también californiano Steven Ellison, se ha convertido en el último lustro en uno de los nombres indispensables al momento de hablar acerca de la imaginería musical de la actual generación de artífices norteamericanos. Su más reciente producción, Until the Quiet Comes, publicada el pasado 27 de septiembre, y desde ya candidata a ser uno de los títulos más importantes de 2012 en las encuestas de fin de año, ha provocado que salten las comparaciones entre el nieto de Alice Coltrane y el Jimi Hendrix de las bandejas, que vendrá al país, este domingo, sin la bola giratoria que hizo parte de su celebrada gira Live from the Shadowsphere.

–Muchos consideran a Flying Lotus tu sucesor. ¿Cómo lo ves?

–Durante los últimos 15 años, siempre hubo alguien con el que se me confronta. Al mismo tiempo, a ellos se les compara conmigo. Y cuando les dicen que están influenciados por mí, se aburren. Aparece, está por un tiempo y luego ya no está más en la industria. A mí mucho no me preocupan esas cosas. Flying Lotus no es el nuevo DJ Shadow, es el nuevo Flying Lotus. Entiendo lo que la gente quiere acotar, pero me parece que a veces las semejanzas son una manera perezosa de tratar de entender lo que el músico intenta expresar.

* DJ Shadow actuará en la Ciudad de Buenos Aires este domingo, a partir de las 21, en La Trastienda Club (Balcarce 460).

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