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Jueves, 6 de junio de 2013

BIGOTE ARGENTINO, LO NUEVO DE LOS SUTOTTOS

“Los Simpson de acá”

Dirigida por el macoco Daniel Casablanca y narrada por Pedro Saborido, la séptima obra de los veinteañeros indaga lo grotesco de la viveza criolla.

 Por Facundo Gari

“Estás sentado en el subte y sube una embarazada –sitúa Andrés Caminos–. Le tenés que dar el asiento: es lo correcto y se lo vas a dar. Pero, en ese instante, pensás: ‘La puta madre, por qué no esperás el próximo’.” Los destellos cotidianos de hipocresía son clave en los espectáculos del dúo Sutottos y vuelven a tomar forma teatral en Bigote argentino, su séptima pieza. Tras el cucurtiano tándem de pescadores que compusieran para Los bagres, Caminos y Gadiel Sztryk encarnan aquí a unos mostacholes vecinos bastante irritables e irritantes, cuya visión del mundo es un cóctel cítrico de barbaridades burguesas.

Pero a no acomodarse tanto en la butaca, vos que te creés a salvo porque leíste todo Galeano: si utilizan a Alberto y Osvaldo, personajes revividos de su primal y celebrado espectáculo Sujeto tácito, es porque habitan, en mayor o menor medida, en las cavernosas profundidades de todos. “Además es fácil reírse del tachero facho, pero del progre que no se hace cargo de sus miserias es más interesante”, desanda Caminos su singular junto al NO. Sztryk atiza una comparación: “Homero Simpson hace reír mucho pero es un sorete”. Y arriesga: “Bigote argentino es Los Simpson de acá”.

¿Parangón pre o pos Matt Groening? Qué importa: Sutottos es una de las propuestas jóvenes más singulares de la cartelera porteña. De las pócimas del varieté, con dosis de clown slow motion, canciones de lúdica infantil, actitud rockera y un humor hilarante que abreva en Marrone y Olmedo pero más grotesco, ellos repiten que hacen “teatro popular” por su interés de que sea asequible para un público amplio. Igual cuesta catalogarlos, y la aproximación es apenas un servicio malogrado para quienes no hayan visto a estos veinteañeros sobre el escenario. De ahí las comparaciones con Los Volatineros, Los Melli o Los Macocos, tradición de artesanos de similares materias primas. “Hacemos humor, pero somos medio histéricos: siempre decimos que el próximo espectáculo no lo tendrá”, señala el de apellido sin vocales. De hecho, desde su origen en el Festival de Arte Joven Sub 18, en 2005, Sutottos ha tendido a administrar la risa en función de una historia y en desmedro del conjunto de sketches. “La voluntad es ampliar el lenguaje. Las estructuras surgen según qué queramos contar”, contiene.

Bigote argentino –dirigido por el macoco Daniel Casablanca y con voz en off de Pedro Saborido– es una progresión en ese sentido: si para Los bagres Caminos y Sztryk habían requerido sentarse a escribir, la dramaturgia que involucra a estos bigotudos protagonistas es más compacta. Los actores solicitan no dar pistas sobre la trama, pero insisten con que la lupa está sobre la tan aplaudida como abucheada viveza criolla. “El bigote está en la calle, en un bar, puede ser tu vecino, tu tío o tu viejo. Es lo que somos pero no somos, o no queremos ser pero somos, o no somos pero parecemos”, lee Caminos del volante de promoción de la pieza. “El arte da la posibilidad de proponer esas circunstancias en las que no es clara la identificación: ‘quiero y creo ser lo que veo’, luego ‘no creo ser lo que veo’, hasta el ‘por favor, no quiero ser eso’.”

* Sábados en El Picadero (Pasaje Santos Discépolo 1857). A la medianoche.

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