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Jueves, 18 de julio de 2013

CHICHES QUE CHIFLAN

Bosques post-industriales

Con su disco Eomaia Nam y su flamante EP El alimento
hace bien, este trío riega los campos de oscilaciones,
zumbidos, loops y reverberaciones.

 Por Julio Nusdeo

Bosques es un dúo experimental conformado por Marcos Díaz (guitarra eléctrica) y Juan Cruz del Cerro (cello y bajo eléctrico), y que con sus primeros eps, Pleroma Sum (2010) y El fantasma sagrado (2011), asentó un terreno fértil en oscilaciones, repeticiones y capas de zumbidos. El disco debut Eomaia Nam (2012) ahonda aun más en climas ambientales, ritmos densos y una constante evolución de intensidades, con toneladas de delay, retroalimentaciones, voces que se extienden en gemidos y trémulos ecos de guitarra. La llegada de Diego Pérez Aragno (Voltura, Los Alamos, Modular) como baterista estable coincidió con la flamante aparición del EP El alimento hace bien (2013), con temas construidos desde el piano, y con el que abrieron un nuevo capítulo de investigaciones para nutrir el espíritu.

Juan Cruz: En vivo proceso el cello con una pedalera de bajo Boss ME-6B, de principios de los ‘90. Suena algo extraño e interesante a la vez; como post-industrial, a partir de un instrumento acústico, crudo y animal como el cello. Con respecto al bajo, lo uso más bien limpio y algo ecualizado, dependiendo de la oportunidad.

Marcos: La guitarra me gusta grave y prístina. Trato de evitar el sonido chillón. Ultimamente uso un ampli Fender Hot Rod Deville 212, valvular. En cuanto a pedales, en la primera época usaba sólo una distorsión Boss DS-1 y un delay Behringer muy precario, que formó parte de mi set-up hasta hace poco. Con el tiempo fui consiguiendo cosas puntuales que necesitaba para lograr el sonido que tenía en mente. Al día de hoy uso una Loop Station Boss RC2; un delay Line 6 DL4; un trémolo Stereo Pulsar, de Electro Harmonix; como distorsión, un Big Muff americano; y termino con un Dunlop Cry Baby Wah Bass, que al ser de bajo me permite usarlo también como una especie de pedal de volumen: cuando lo piso, corta prácticamente todas las frecuencias. Además, usado junto con el Muff y el trémolo, me permite crear una pared oscilante hasta en las frecuencias más graves. La Loop Station aparece en plan mántrico para crear capas de guitarras limpias con delay, y también para pudrirla en las partes noise. El DL4 es el más nuevo, tiene muchísimas funciones y aún estoy sacándole la ficha.

“Ya sea con pedales, máquinas o lo que pinte, procesar instrumentos es siempre una búsqueda de sonidos inesperados y reveladores”, sigue Marcos. “Lo que de alguna manera nos emparienta con el shoegaze es la intención de encontrar un sonido envolvente; un espacio por fuera del tiempo que funcione como líquido amniótico y permita una inmensa libertad, en el sentido psicodélico más auténtico de potenciar la percepción. En ese sentido, las capas de loops y delay suelen ser de mucha importancia. Así también las variadas distorsiones, reverberaciones y modulaciones.”

Cierra Juan Cruz: “Algo que sabemos es que nos interesa hacer música conectada con nuestra animalidad. También es cierto que somos animales que habitan un mundo post-industrial repleto de contradicciones tecnológicas”.

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Imagen: Cecilia Salas
 
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