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Jueves, 24 de abril de 2003

TAXISTA, 14 HORAS POR DIA EN LA CALLE

“No me tenés que explicar nada, lo vi todo”

Recorren Buenos Aires de arriba a abajo. En el camino, se cruzan con mil historias: buenas, malas, feas o directamente in-cre-í-bles... Dentro del auto transcurre su mundo y la vida es eso que pasa del otro lado del parabrisas. Pero no tanto: cuernos, problemas, choreo, todo es posible.

ENTREVISTA: FEDERICO QUINTERO
FOTOS: NORA LEZANO

Arriba de un taxi ves el mundo. Si estás en una oficina, encerrado todo el día, es como que te pudrís. A mí me gusta la calle. Estar arriba de un auto y dar vueltas me encanta. Ahora no estoy trabajando, pero me pasa igual... En mi casa más de tres o cuatro horas no aguanto. Me gusta estar hoy en Boedo, mañana en Almagro, y así. Me gusta esa vida. No te digo que es la mejor, pero es la que me gusta. Por eso es que me volvería a armar el taxi. Yo me conozco toda la Capital y Gran Buenos Aires. Decime a dónde querés ir, decime... ¿De Flores a Belgrano? Yo sé. ¿De Valentín Alsina al Centro? también conozco. Lo que quieras, decime y vas a ver. No me tenés que explicar nada.
Además siempre me gustó eso de ganarme la plata, de no tener patrón, poder usar el pelo largo, que nadie te diga que tenés que usar una camisa, o que tenés que hablar así, asá. No me gusta tener que cambiar mi personalidad para conseguir un trabajo. Tengo 30 años y no lo hice nunca. El tema es que, por como están las cosas, da para que te digan cualquiera. Y la gente lo acepta porque está cagada de hambre.
O sea que es como una suma de todo: tener el trabajo propio, cuidarlo, que el trabajo te dé para mantener un auto bien, a punto, deportivo, facherito, lustradito. Estás todo el día... Es el auto primero, después el resto. El mío tenía llantas, mi música, mis iodos, perfume... Esencias importadas. Había que tenerlo lindo porque tenés que salir y ganar, ganar en todo sentido.

Levante
Cuando dicen que el taxista tiene levante, no es que lo tenga. Lo que pasa es que está 14 horas en la calle... Rivadavia la cruza 80 veces, y alguna mujer te va a mirar. Si estás encerrado en una oficina todo el día, no conocés a nadie. En el taxi ves el mundo. Y una te tiene que mirar; si no, sos horrible, hermano. Más que levante de pasajeros, donde más levanté fue en las paradas de colectivo, porque pasás y les tocás bocina. Se ríen. Pegás la vuelta y “dale, vamos a tomar algo”. Una vuelta, en Primera Junta, me agarra un semáforo. Una mina hermosa, serían las 10 de la noche. Le tiré un beso así, con la mano. Ella se acerca y se sube adelante al toque. Cuestión que la levanté, y terminamos en un telo hasta el otro día. Nos seguimos viendo una vez por semana. Era muy bonita. ¡Una muñeca! ¡Una conchita perfumada, hermosa!
Y varias, varias veces subieron tres o cuatro, capaz de 30 o 40 años, medio tomadas, veteranas buenas. Y me decían: “Ay, qué lindo el pelo, que pin que pan...”. Pero era tímido con las minas así. Y después me quería matar porque me provocaban y yo me quedaba en el molde... Porque me estaba formando. Pero si me pasa eso ahora, le bajo la caña a las cuatro juntas, ¿me entendés?
Está el mito del bolazo, porque total son relaciones que no vas a ver más. Yo en general decía la verdad. Nunca fui de esos... No me gusta mentir, jamás mentí y creo que por eso también tuve los choques frontales que tuve con mi familia, porque siempre fui de frente, nunca fui de costado, ni de atrás. Soy muy buen hijo, buen chabón, pero si me molesta algo te lo digo y me importa un carajo si te duele o no, ¿viste?
En mi vida fui peronista... Pero porque nunca quise ser peronista, porque no sé si Perón fue bueno o no. Está esa tendencia, el mito pelotudo de decir que el peronista es un negro y el radical no... Ya demostraron que son todos una mierda. Pero bueno, cuestión que capaz que uno me decía que era peronista, y yo decía también, y me ganaba la propina, ¿me entendés? Les seguís el tren, pero nada más. Ya te digo, mentir nunca mentí. Y un poco que le hacés de psicólogo a cada pasajero. Al principio no, pero llega un momento en el que no querés escuchar más problemas, porque lo que escuchás siempre son problemas... Que mi marido esto, que mi mujer lo otro, que mi suegra, que la guita no me alcanza. Es una realidad porque lo escuchás, pero llega un momento de la semana o del mes que no querés más. Capaz que a alguno le contaba los quilombos míos, pero más que nada para que no me cuente más los de él... Si ya ves que vas a escuchar de vuelta lo mismo que te dijeron a la mañana, hace seis meses, hace un año. ¿Querés escuchar mis problemas, lo que son? Y le contás tus cosas, tal cual... Le largás la tuya, te descargás, es lógico. Y un montón de veces encontrás las respuestas que necesitás. Te digo más: la mayoría de los problemas son los mismos que vivía yo, los que debés vivir vos. Ponete a pensar en ahora: poco laburo, la gente sin trabajo, la inseguridad, la violencia que estamos viviendo, mal de amores que es de todas las épocas, uno porque está casado, otro porque está de novio, pero son problemas de males de amor igual, ¿o no? Porque es así, es una realidad. Todos buscan al lado a una persona que no les rompa los huevos; la minita, un chabón; y el chabón, una minita. Es triste, pero es así...

Rebusques
En la época que me decidí a estar con el taxi, dejé la joda. Laburaba de lunes a sábado, desde las 5 o 6 de la mañana hasta las 2, 3 de la tarde. El sábado, cuando llegaba a mi casa, me bañaba y comía, y me iba a dormir hasta las 7, 8 de la noche. Capaz que cuando me levantaba, salía, no sé, de 8 a 10 y me hacía 20 mangos, porque en esa época capaz que a la noche te hacías 15 mangos por hora, que ahora no hacés ni 6. Y después me iba a bailar con mis amigos, con la plata del día, 80, 90 pesos, más lo que hacía ahí, y salía con 100, 130 pesos... Hacía un desastre. Pero descansaba antes de salir, no es que venía de rumba y me subía al coche. Nunca lo choqué, y estás dispuesto a chocar, puede pasar. Igual yo piloteo muy bien. Pero ni loco. Me lo tomé como un laburo, como un profesional.
Me acuerdo de que cuando salía con el auto del marido de mi mamá, en los primeros años, capaz que le decía que había hecho 100, pero había hecho 110, 120. Me guardaba el canutito todos los días. El papá de mi novia también tenía taxi, no podía bolacear mucho. Y así me juntaba otros pesitos y capaz que cuando me levantaba una mina, me iba al telo y no perdía plata del día de laburo. Me iba una horita y media, hacía lo que tenía que hacer y seguía laburando. Y la teca de ese día la tenía más o menos, ¿claro? Eran los rebusques... O metía la mano adentro del motor, me la llenaba de grasa y decía que se me había roto el auto, que ese día había hecho 60 pesos, y me iba con una mina. Era para que nadie me hinche las pelotas.
Yo salía más o menos a las 6, como te dije. Y laburaba hasta las 10. De 10 a 10 y media paraba en un bar en Independencia y Combate de los Pozos, que ahora no está más. Ahí me tomaba un cortado en vaso con dos medialunas de grasa. Y me rendía la parada porque me leía el Clarín, el “Deportivo”... bah, la parte de San Lorenzo, y si tenía tiempo también los otros titulares. A la media horita arrancaba. El tema es que desde las 6 hasta las 9 y media o 10 hay movimiento. Después merma el laburo hasta las 11 y media, más o menos, porque la gente está ubicada ya. Y desde las 3 hasta las 9 de la noche se trabaja sin parar. Capaz que en las tres o cuatro horitas de la mañana te hacías 50 pesos, antes del café. Hoy no creo que llegues a 30.
Al ser propio el auto, como era mi caso, es menos presión, porque no tenés que pagar 50 pesos de alquiler. Entonces salís más tranqui a la calle.
Hoy me dedico a la coctelería, pero lo volvería a tener como un trabajo alternativo. Si salgo a hacer 20 pesos, salgo por 20 pesos. O un día mecuelgo a laburar, y laburo. O sea que no saldría a yirar, lo usaría de otra forma.
Yo necesito un auto particular, y para tener un auto particular, pongo dos lucas más y tengo un taxi. Y si esto se reactiva, el coche funciona. Además, la licencia va a pasar de valer 2 a valer 20 lucas, y te capitalizás, ¿me entendés? Y no es sólo por el negocio, porque si necesito plata, salgo a hacer plata; y si salgo a pasear, ¿cuál es el problema? Si en dos meses lo dejo lindo. Le pongo llantas, silens, le tonalizo los vidrios, música porque tengo potencia, tengo los buffers, tengo la bocina de los Duques de Hazard en casa. Eso a la gente le gusta, porque así como está el boludo que te dice “bajá la música”, está la minita que te dice “subila” y se pone a cantar.
Tengo gente que me quiere mucho, que me vio nacer, que tiene 60 años y toma mucho taxi y remise, y me dice: “Loco, sacátelo que yo te llamo al celular y viajo con vos”. O sea que capaz que estando en casa me hago 50 pesos, y ya estoy hecho, ¿entendés a lo que voy? Esa es la ventaja que tengo: me quiere mucha gente.

De la calle
Hay muchos que descargan sus quilombos de familia o de la vida en general arriba del auto. Es muy típico eso, muy argentino. Pero son cosas que podés justificar a medias, porque si vos estás en un taxi, que es un servicio público, no te tenés que pelear. Yo me peleé una sola vez porque uno me escupió. Me bajé y le pegué. Me acuerdo que yo estaba parado en un semáforo, y el tipo estaba con un auto al lado mío y escupe y me lo pega en el guardabarro. Después, fríamente pensando, creo que la escupida se le escapó, pero eso lo vi después. Yo tenía el auto impecable. ¡Im-pe-ca-ble! Y agarré y lo escupí yo, adentro del auto. El tipo se bajó, y cuando se bajó me bajé yo y lo emboqué de entrada... Era más grandote que yo... Lo madrugué, lo senté de orto. Yo después me quería morir, porque creo que lo hizo sin querer, pero fue. No te digo que me arrepentí, porque es una experiencia, pero estuve mal, porque lo escupí adentro del auto, ¿entendés?
Para pelear, siempre me gustó pelearme en la cancha, porque tengo las cosas separadas. Está mal también, no te voy a decir, pero bue... Son las reglas del juego. Nunca quise mezclar los problemas, porque problemas tenés siempre, hasta el día de hoy, y trato de ir con buen humor. No los traslado... Intento solucionarlos.
A mí no me tenés que explicar nada, porque vi todo, desde el que se tomó un saque o se fumó un porro adentro del auto, hasta manejar y escabiar yo arriba del auto con una pasajera que terminó al lado mío. O sea, pasás de todo. Hasta me pasó que se me tire un puto y ponerle los puntos, porque a mí no me gustan los hombres. Hay millones de alternativas, así como se te tira una mina, se te tira un chabón. Llevás chorros, te ofrecen estéreos, pasa de todo. Es como mi oficina, entra y sale todo.
Yo nunca hice cualquiera en el auto, porque no da. Nunca fumé porro en el auto, porque te pueden abrochar, y por más que mi viejo es juez penal posta, y me despega al toque, no es el hecho porque él no sabe que curto, y no es cuestión que se entere así porque me despega, pero me mata... Prefiero caer preso. Y además podés perder la licencia, que es un permiso municipal... O sea que no podés robar, no podés drogarte, es como que tenés que andar prolijo, lógico... Nada más que estás en la Argentina y todo se arregla. Igual fumar, no. El porro es droga de pobre para mí.

Conquistas
Y... Un par tuve. Una era una mina que era abogada. Terrible perra, pero de verdad, eh, terrible, terrible. Creo que fue una de las más lindas que tuve yo... No llegué a cogérmela. Yo tendría 26, y la mina 30, pero erauna muñeca, con perfume, vestidito... Una belleza de verdad, de cuerpo, cara, manos, boca, todo. La mujer que decís: con esta me caso, le soy fiel toda la vida y le hago veinte pibes. ¿Viste? Lo que uno quiere. Empezamos a conversar, que ella estaba mal con el chabón, qué sé yo... Pasate adelante, vamos a tomar una cerveza, empezamos a hablar, qué sé yo... Me empezó a chupar la pija arriba del auto, me la chupó y se tragó toda la leche. Le digo: vamos al telo. No, no, que yo me voy a mi casa, me espera mi marido, y compró, me acuerdo, unos Beldent. ¿Qué pasa, no te gustó? “Si, loco me encanta, pero, ¿sabés qué pasa? Quería esto.” ¿Cómo que querías esto? Yo me quedé mal, ¿viste? “Sí –me dice-, porque si le hago esto a mi marido, se piensa que soy una puta, entonces, si no se lo hago a él... te lo hago de onda, porque me imaginé que tenías una rica pija.” Y se fue. Nunca más la vi.
Cuando te ponés a pensar que esto te puede pasar a vos, te querés matar, porque ni te enterás. Las cosas que escuchás... Un chabón, tipo jefe de empresa o de oficina que sale con la secretaria: “Ayyyy, ya lo descarté al boludo de mi marido, tenemos una hora”. Y vos te querés matar, porque los dejás adentro del telo. Y decís: mirá qué hijos de puta que son, el chabón y la mina, un montón... De ésas enganché fortuna... Imaginate de estar durante 9 años, 14 horas por día. Imaginate, capaz que una de ésas era tu jermu.

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