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Jueves, 16 de enero de 2014

UN Té CON MIEL CON UTOPIANS EN MDQ

La feliz

En el Personal Fest Verano, el intrépido grupo encabezado por Barbi sorprendió a Dread Mar I y otras 20 mil personas. Ahora van por Texas.

 Por Juan Ignacio Provéndola

Desde Mar del Plata

nEl jueves, un rayo se abrió paso entre las nubes y acabó con la vida de cuatro turistas que se refugiaban de la lluvia debajo de una carpa en Villa Gesell. Pasaron dos días, pero a juzgar por lo que se ve, parecen dos siglos: en Mar del Plata, a sólo una hora de distancia, el sol celebra el verano y los turistas se echan despreocupadamente sobre la arena a la espera de que algo los despabile de su siesta playera. Es el comienzo del Personal Fest Verano, que en temporada alta adopta un formato itinerante y lleva de gira a bandas como Babasónicos, Los Cafres, Miranda!, Tan Biónica y Eruca Sativa por Potrero de los Funes, Salta y Las Grutas (el cierre es en Corrientes, con Illya Kuryaki and The Valderramas). Todo arranca en un escenario por la zona de Punta Mogotes, donde a la hora del té inglés se asoma Utopians, cuarteto que parece salido de un bar yanqui de los ‘70, de un garage lleno de Marshalls valvulares o de una exposición de peinados rockabilly, pero jamás de un festival al lado del mar.

Un flaco hamaca la patita con un licuado de maracuyá en mano y, más adelante, una parejita sincroniza sus movimientos con los mismos brazos que los abrazan, haciendo uno de los dos. A su modo, todos son felices, aunque es evidente que están descubriendo a la banda y no tienen ni remota idea de cómo se llaman canciones tales como Nunca es hoy, Trastornados, Muertos vivos o Nada bueno. Títulos, digamos, poco veraniegos.

Las composiciones picantes como calzón con arena se entreveran con la prepotencia de Barbi Recanati, cantante, que si tiene un micrófono abierto y una guitarra colgando le hace frente al viento (que empieza a rezongar con fastidio sobre el atardecer) y a quien se le plante, con esas piernas largas que la hacen lucir de dos metros de rock y rigor. Hay temas nuevos y un cierre con una versión incendiaria de Estallando desde el océano, de Sumo. La elección parece obvia y redundante a juzgar por el momento y el lugar, pero fue una decisión de último momento y, a decir verdad, es un cover que ya habían grabado para Freak, su disco de 2010: “Habíamos preparado un set perfectito de 40 minutos, pero antes de subir nos dicen que teníamos que tocar una hora por contrato. ¡Al final ya nos queríamos bajar!”, bromea Barbi, con un líquido barnizado en el vaso. “Es té con miel, ¿querés?”, ofrece, amable, eufórica: sucede que en pocos días viajan a Estados Unidos para grabar su cuarto disco en Texas, donde también aprovecharán la estadía para tocar en el SXSW. Y todo es luz y alegría.

Mientras tanto, Dread Mar I se prepara para cerrar la jornada y acicala su gorro boboashanti naranja, que le quedó ladeado después de ver a los Utopians. “Nos dijo que le encantaba nuestra música. A veces uno se ahoga en prejuicios, pero después pasan estas cosas y quedás regulando”, sincera Barbi. Es cierto: el cantante apuraba las entrevistas para no perderse el show. Tanto que, para evitar retardos y distracciones, el rastafari que le canta al amor y la hermandad fue escoltado por cuatro custodios los 10 metros que lo separaban del escenario desde la carpa de prensa en el VIP.

“¡Arriba, people!”, repite una y otra vez, encendiendo a los casi 20 mil espectadores con sus canciones ATP, amables y universales como la música funcional que suena en un consultorio. El viento chifla con insistencia pero nadie se mueve: cuando se vuelve turista, el humano puede alterarse sin remedio porque le demoran 10 minutos su pedido en una confitería, pero ni bien pisa la arena asume el tesón de la cucaracha y tolera cualquier hostilidad con tal de permanecer allí.

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