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Jueves, 29 de mayo de 2003

LO BUENO, LO MALO, LO FEO DE SER POLICIA

“Hay que estar un poco enfermo”

El protagonista de esta nota, que continúa la serie de testimonios sobre vidas difíciles y profesiones de riesgo, asume su condición laboral (convengamos: no es la mejor vista ni tolerada, los hechos de la realidad argentina de los últimos... cincuenta años así lo comprueban) e incluso reseña las motivaciones de su elección. Y merece ser leído, aun como una historia de la vereda de enfrente.

- Uno se la agarra siempre con el que le marca los límites. ¿A quién le cae bien un preceptor o el director de la escuela? Lo mismo pasa con un policía. En el fondo es el que te cuida, pero en el momento no te das cuenta.

- Quería ser un policía bueno. Mi vieja no quería, decía que eran todos una mierda... Ahora me cree. Muchos amigos desaparecen por ser policía.
Sólo quedan los de fierro. Duele. Estar solo y contra todos es el precio que pagás por sacar a la escoria de la sociedad. Yo entré a la Federal hace 9 años. Ahora tengo 28. Quería ser policía desde la secundaria. Ni mi viejo ni nadie en mi familia lo son. No tengo antecedentes.

- Me encanta la libertad. Odio la gente culo de oficina. Odio los panchos que se quejan sin hacer nada. Me encanta vivir en paz. Odio la violencia. Odio a los que roban o asesinan.

- Entré a la policía para correr delincuentes. Quiero un país mejor. Cuando era chico veía a los pendejos haciéndose mierda. Borrachos en el colegio, creyéndose los dueños del mundo. Quería correrlos a todos, el sistema estaba mal. No podía andar en paz por culpa de los putos que hacían quilombo. Eran todos poronga.

- Pros: trabajás en blanco, cobrás todos los meses. Con una antigüedad de 10 años ganás 800 pesos más adicionales.
Contras: dejás de tener vida. La gente te odia o te usa. Solamente te quiere tu familia. Trabajás 16 horas para cobrar ese sueldo más adicionales.

- Dentro de la institución, los suboficiales son resentidos de los oficiales, sobre todo los más pendejos. Se resienten por no haber estudiado. Yo me rompí el orto, nunca van a ser mis jefes. Estoy más preparado que ellos. Los oficiales y los suboficiales están entrenados para distintas cosas. Unos son caciques y otros son los indios. Digo... sin discriminar. Es así: si hubieran querido ser más se tendrían que haber roto el culo estudiando como hice yo, que estudié para oficial. Tres años de internado me comí.

- Entré para mejorar a la policía y a la sociedad. El que pasa por mí se lleva otra imagen. Creo que lo logré. Me esmeré siempre para eso. Me faltan tres años para recibirme de abogado. Nunca le hice asco a nada, ni credo, ni política, ni raza.

- La gente es una mierda. A todos les chupa un huevo tu vida. La gente es una garcha porque piensa que solamente estás “al servicio de la comunidad”. Nunca ven tu parte humana, siempre te la tenés que bancar. Nadie toma en cuenta tus cosas. No se respetan las instituciones. Y vos te la jugás por alguien que no conocés. ¡La gente se caga en todo!

- El policía llega a ser Dios: decide quién vive y quién muere. El chumbo no te da poder sino miedo, porque es una responsabilidad enorme. Matar es lo peor que me pasó en la vida, pero es tu vida contra la de él. Si hay que tirar no lo pienso: tiro, porque si perdonás, el tipo cuando sale te mata a tu señora. Intento disminuir el riesgo para mí y para los demás. Igual te podés equivocar.

- Dios es como la policía: te acordás cuando lo necesitás. No creo que exista, porque si no no pasarían las cosas que pasan. Sí creo en algo superior, pero no hay milagros. Si hay alguien a cargo, no está de turno.

- La Federal no es perfecta, es un sistema mejorable. Tiene un gran compañerismo -.ojo, no complicidad–. Son experiencias límite que te acercan al otro. Compañeros muertos, compañeros en tus manos. Te hacés más duro, usás menos psicología.

- El que roba es un hijo de puta. Si no pedirían o serían cartoneros. Son enfermos. No tiene nada que ver con la pobreza.

- Yo trato de cambiarle la cabeza a la gente. Capaz que te saco una boleta a cambio de un pack de leches o fideos para los pibes de la Giol. Notranso por plata, cambio favores para ayudar a los que no tienen, soy un tipo muy solidario.

- Soy muy cabrón, muy jodido cuando trabajo. Conmigo no hay joda. Muy firme. Muy estricto. Tengo 144 tipos a cargo. Dentro de la policía me respetan. Aunque los más pendejos son más inmanejables, la gente grande acata más. En la calle somos todos compañeros, todos iguales. Pero trabajando se corta el chiste, porque puede terminar en tragedia. Soy responsable por 144 familias.

- Siempre confié y me respaldé más en mi cabeza que en mi posición dentro de la institución, por eso llegué a donde estoy.

- Para entrar en la policía hay que estar un poco enfermo, lo digo siempre. Antes de empezar te das cuenta de que vas a tener que remar contra todo. Lidiás con la escoria y ni el curso que te dan ni la vida misma te preparan para eso. Lo aprendés en la calle, el laburo te hace. Es duro, no te creas que es fácil convivir con eso todos los días.

- Cuanto más pasa el tiempo te hacés más consciente del riesgo. Al principio es más aventurero, pero vas perdiendo adrenalina y empezás a pensar en tu familia. Cuando no controlás el miedo te tenés que ir, tenés que retirarte, porque además de tu vida vas a poner en riesgo la de los demás.

- La guerra contra Irak fue una atrocidad. Son enfermos, son quemados. No te podés meter en otro país, pase lo que pase. Acá nadie nos ayudó con De la Rúa. Lo de Malvinas fue una cosa de borrachos, de enfermos. Fuimos sudacas con mente de maní, era como declararles la guerra a los Estados Unidos. La guerra es un extremo de violencia. Nada la justifica. Es para mostrar virilidad y poder.

- Estuve infiltrado con traficantes y probé pastillas. Me parecen una mierda. Me parece una mierda toda. Aborrezco la droga, no me convence. Es gente con poder que te arruina el cerebro. Es un negocio. Si la legalizás, se termina. Nunca llevé a nadie por tener para consumo si es que vino de frente. Les doy la chance de decir la verdad. Trato de que les quede una lección. Si me mienten es otra cosa. A veces me queda en la ropa porro de los operativos. Lo junto y lo quemo delante de unos amigos que sé que fuman, para hacerlos sufrir.

- Para fin de año, en época de fiestas, todo es más flexible, porque si no irían todos presos. Esos días no importa nada. Vos mismo te cagás de la risa cuando llama un hinchapelotas a la comisaría denunciando a alguien por ruidos molestos. En las fiestas no pasa nada, está todo pago.

- La Bersuit es lo más, me parte la cabeza. Me da una sensación de fuerza. Cada uno tiene su manera de verlo, a mí no me hace falta la falopa. Para mí son divertidos. Voy a recitales y salto y grito y canto. Me gusta toda la música. Colecciono discos de cualquier cosa. ¿Una banda? Metallica, la mejor. También me gusta Frank Sinatra. Depende del momento.

- Un comisario con 30 años de carrera llega a ganar 3000 pesos con toda la fuerza. El primer sueldo es de 600 mangos. Pero nadie labura por lo básico, todos tiene cosas extras dentro o fuera de la institución. Hoy en día con un sueldo solamente no alcanza, le pasa a todo el mundo.

- Me encanta lo que hago. Es un trabajo noble que te hace sentir orgulloso. Pongo todo en la cancha por más que la gente no lo vea. Soy feliz y me veo bien. Más que feliz. De viejo me imagino viviendo tranquilo en la costa, con nietos, muchos animales, y mi señora. Vida al aire libre con la familia.

- La policía es el caballito de batalla de los gobiernos de turno. Les sirve para cubrirlos de las cagadas que se mandan. La policía cubre al gobierno frente a la gente. Porque acá cada uno patea para donde le conviene.

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