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Jueves, 24 de julio de 2003

LUCHI CAMORRA Y ADICTA, MUCHO BRILLO

Ganadores pop

Mientras la euforia futbolera del rock baja los decibeles, la escena subterránea recicla, respira y reinventa la música de aquí y ahora. Una banda y un solista, cada uno en la suya, protagonizarán mañana una noche de sintetizadores y glamour argentino.

POR PABLO PLOTKIN

Luchi Camorra es un generador de sensaciones. Luchi Camorra, se cree, programa a un robot cantante para narrar sus experiencias con una “superobjetividad” engañosa. La idea es más o menos así: “Como si algo sin sentimientos contara algo que sentí yo. Y ahí entran picadas en Lanús, vacaciones en Mar del Plata, donde andaba en bicicleta a las tres de la mañana”. Pero la meteorología del swing que ejerce Luchi –ser humano y robot, en este caso– es mucho más musical que lírica. La melodía y el beat dictan el curso de los estados atmosféricos, que se entrelazan y se interrumpen con una dulzura rítmica permanente. El año pasado, Luchi sentía que había “tocado fondo” en Buenos Aires y tenía decidido mudarse a España. “Mi idea era ir, juntar plata y volver a grabar. Hasta que Adrián (Dárgelos) me dijo ‘quedate, que hacemos tu disco. Yo te lo pruduzco’”.
Mientras grababa Puntero, el debut que acaba de editar Secsy Discos, Camorra se hizo adicto a “Cowboy bebop”, el prodigioso animelodrama espacial que emite Locomotion. Lo veía como si fuera “la novela de la tarde”. “Me hice absolutamente fan. Lloré al final y todo”. Tiempo después, sin cable, le dedicó horas de insomnio a Canal 7, fascinado con la idea de una señal televisiva de alcance nacional. “Ahí descubrí grupos de chamamé muy buenos, como Los Jiménez, y las iglesias colombianas y mexicanas de trasnoche. Son como el programa de Moria, pero mucho más heavy.” Puntero es la síntesis (la síntesis como resumen emocional y como extracción artificial del ritmo) de un compositor “permeable”. “Me influyen el cine, la televisión, cosas que veo desde muy pequeño. Los videojuegos también. Yo iba a jugar a los videojuegos sólo para escuchar la música. La música me traspasa, nunca me rebota. Y el disco es una recopilación de estados, la licuadora de climas y emociones que me genera la música.”
Hasta el momento, Luciano Lapa sólo había editado canciones propias en Lady Radio, el compilado que lanzó Sonoridad Amapola una década atrás (en ese tiempo Luchi tocaba en Estupendo), y en una antología de la peluquería Roho. Pero su trabajo en el rock trascendió por su confección de tapas de discos para Babasónicos y Carca. Años más tarde, el exilio interrumpido devino en una carrera imprevista e imprevisible. Asistido por casi todos los Babasónicos y la voz de Noelia Mourier –con quien también comparte escenario–, Luchi hace canciones ligeras y a la vez glotonas a base de pop sintético, surf rock (“mi género por excelencia”), glam, soundtrack de comedia argentina berreta, vals, psicodelia, western... “Perverso potable (love software)”, el tema que Camorra define como “la superproducción del disco”, revisita el escenario de “El probador”, pero tiene más puntos de quiebre que de continuidad. Si la de Virus era relato articulado y romanticismo correspondido, la de Camorra es lacónica como un mensaje de ICQ: “Te conozco/ de la tienda de ropa/ te espiaba, yo era el chico que cuidaba el probador”. Fisgona, directa y de liquidación. Bachino y MacIntosh conjurando uno de los hits subterráneos del invierno argentino.
Compositor sensible y canchero, Camorra sabe que su música es arcilla mojada para disc jockeys astutos. “La discoteca se transformó en un espacio en el que cabe cualquier expresión. Son como complejos multiestado”, analiza este artista que cree en “la transmisión de sensaciones a partir de la interpretación”. “El disco huele a buen humor porque fue grabado en ese estado. La ironía, en cambio, es otra cosa. Manejo la ironía, pero intento evitarla en la música. Lo que nunca voy a abandonar es el humor. Si no lo tuviera, no me atrevería a hacer lo que hago. Sufriría la peor de las timideces: la que te paraliza”.


POR FEDERICO QUINTERO

Adicta no es la misma banda de antes: está mejor que nunca. Hace algo más de un mes lanzaron Miedo, su segundo disco, y su convocatoria va en ascenso. Ahora, Toto y Rudie (voz y programaciones, respectivamente) pasean su glamour por los escenarios junto a una nueva formación. Este dúo convertido ahora en quinteto parece estar plenamente convencido de lo que hace: canciones con estrofa, estribillo y hasta solos de guitarra distorsionada, aptas para ser escuchadas en una discoteca.
–¿Qué pasó con Fabio Rey?
Toto: –El alejamiento se dio casi naturalmente, porque notábamos que él estaba ausente. No disfrutaba más tocar con nosotros porque estaba en la búsqueda de otra música. No le ponía la energía que le ponemos nosotros a la banda, entonces decidimos de común acuerdo pasar a otra etapa.
–¿Por qué sumaron bajo y batería a un proyecto relacionado hasta ahora casi únicamente con las máquinas?
Rudie: –Nosotros nunca fuimos puristas. Ya desde el primer disco queríamos tocar con bajo y batería. Pero realmente es difícil conseguir músicos. Igualmente el formato Atecno taxi rock, en donde todo te entra en un taxi, también nos funcionaba bien.
Toto: –Muchas de las bandas que nos gustan desde siempre tienen batería: Queen, Kiss, Sex Pistols, Duran Duran. También queríamos ponerle más sangre al escenario, porque nosotros dos roqueamos mucho en vivo, pero no teníamos banda que nos apoye... Es otra energía, hay más sangre.
–El título del disco (Miedo) suena sugestivo...
Rudie: –La razón fundamental es toda la crisis que vivimos como argentinos. La angustia iba creciendo a medida que avanzábamos con la grabación. Yo me sentí colapsado por la debacle del país. De un día para el otro me quedé sin casa, sin auto, sin computadora. Y casi toda la gente que conozco estaba así. Yo realmente tengo miedo de vivir en un país, en un mundo que está destrozado y donde nadie me va a ayudar. Tengo miedo de salir a la calle porque si alguien quiere algo que yo tengo, me puede hacer cualquier cosa con tal de obtenerlo.
Adicta y L. Camorra se presentarán mañana a las 23 en Niceto, Niceto Vega 5510.


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