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Jueves, 20 de agosto de 2015

50 CENT, PRODUCTOR Y ACTOR DE REVANCHA

Beat Box

La película sobre la redención cuadrilátera suena fuerte a hip hop.

por Javier Aguirre

Catártico a las piñas: una de las atracciones del boxeo es la sensación de estallido que supone quedar semidesnudo para tirar y recibir golpes. Esa liberación de energía promete un bigbang frenético de adrenalina, riesgo y sangre. Sin embargo, es curioso cómo en las películas sobre boxeo hay tanto de impulso reprimido, sacrificio autoimpuesto y dientes apretados sin protector bucal. Cómo se recuerda tanto o más al Rocky entrenando que al Rocky peleando. Esa dura tarea de contener a la bestia y dirigir su furia y su fuerza con movimientos astutos y esfuerzos certeros habrá sido lo que sedujo a 50 Cent a participar, como productor y actor, de Revancha, que estrena hoy en cines argentinos.

El rapper neoyorquino arrastra su propia historia de bestia encauzada, con una niñez sin padre y con madre asesinada, una adolescencia de problemas con la policía por tenencia de armas y sustancias, un historial de finanzas oscuro que incluye un primer Mercedes Benz a los 18 y una sospechada bancarrota, y un recorrido artístico que incluye ocho discos y una veintena de películas. Además de un pasado teen como púgil, que hace que su papel de manager de boxeadores en Revancha le represente un regreso a las fuentes.

Y eso en una película que, precisamente, cuenta un retorno: el de un boxeador de élite (Jake Gyllenhaal) que lo pierde todo (amor, gloria, fortuna) y ve la posibilidad de recuperarlo en la vuelta al ring. “Sí, pero éste es un regreso diferente”, puntualiza 50 Cent. Y aclara: “No es como si Rocky hubiera perdido una pelea y volviera para una próxima. Este regreso tiene una mayor trascendencia, hay más en juego”.

Otra vez Rocky: el campeón de Stallone es la referencia pop absoluta del boxeador en Hollywood –con perdón de Toro salvaje y de la tremenda Million Dollar Baby–. Y 50 Cent no la esquiva, aunque tuvo su propia ruptura con el boxeo. “A veces recibís una terrible paliza y considerás un cambio de carrera; comenzás a pensar ‘podría dedicarme a hacer otras cosas’”, admite. Por eso, en ningún momento volvió a ponerse guantes para entrenar con Gyllenhaal, ya que prefirió quedarse en su papel de promotor de peleas. “No tenía que ser un boxeador, sino un manager, entonces pensé, ‘si interpreto a un garca, eso es lo que van a ver’. Y me quedaba muy cómodo en el set, tranca, comiendo galletitas y pizza”, dice quien aportó la canción Drama Never Ends a la hiphoperísima banda sonora de Revancha, que también incluye grabaciones de Eminem, Gwen Stefani y el finado Notorious B.I.G.

¿Y por qué invertir dinero en una película, como hicieran otros músicos, por caso, George Harrison? Responde 50 Cent: “La parte empresarial es importante porque te permite controlar la integridad artística de los proyectos, porque van a estar aquí mucho más que nosotros. Vamos a estar muertos y alguien va a estar usándonos como referencia”. Epa, trascender. Mirar más allá del último round. Por algo en las películas de boxeo lo que más duele es la garganta: es el dolor típico de la angustia.

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