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Jueves, 3 de septiembre de 2015

MONO BUSCA FUNDARLA INTERNACIONAL SHOEGAZISTA

“Aceptamos el caos como un orden: así el mundo es arte”

Referente de excepción del post rock oriental, el combo
que lidera Takaakira Goto busca volverse internacional
con su inquietante música.

 Por Yumber Vera Rojas

Luego del memorable recital de Mogwai en Music Wins Festival y a dos meses del estreno local de Explosions in the Sky, otro de los grandes alquimistas del post rock desembarca en Buenos Aires. Se trata de Mono, capo japonés del género, que viene por primera vez traccionado por su última producción: The Last Dawn / Rays of Darkness (2014). “Nos contenta mucho compartir algo especial con gente nueva”, asegura desde el otro extremo del mundo el guitarrista Takaakira Goto, líder del cuarteto instrumental tokiota. Su show será además la vuelta de un artista nipón a escenarios porteños, tras el que en 2012 dio Ryuichi Sakamoto, pionero de la electrónica con Yellow Magic Orchestra, ahora en su faceta de músico contemporáneo, junto al alemán Alva Noto, en el Gran Rex. “Si tuviera que pedir prestadas palabras a Beethoven, la música es algo que enciende el fuego en el corazón de los hombres y trae lágrimas a los ojos de las mujeres. Y viceversa”, alude Goto, fan de Gustavo Santaolalla. “Así que espero que podamos crear esas sensaciones en el público argentino.”

Cada vez que debutan en una ciudad occidental, ¿lidian contra el exotismo que genera su cultura?

–Después de tocar 150 veces cada año y de visitar más de 40 países desde que surgió el grupo, en 1999, estoy seguro de que la música es un regalo muy especial que se nos da para contar una historia o para mostrar algo que no se puede describir. Puede que esto suene arrogante, pero en mi rol de compositor escribo canciones que me salvarían o que me permiten reflexionar acerca del significado de la existencia. Cada individuo refleja su propia vida a través de lo musical como si se tratara de un viaje espiritual.

Su recital porteño forma parte de la gira mundial de su último trabajo, conformado por dos discos que fueron grabados al mismo tiempo pero evidencian sonidos diferentes: The Last Dawn se caracteriza por su suavidad y Rays of Darkness es más pesado. ¿Cuál fue el detonador conceptual?

–Aunque experimentamos más de lo que cualquier banda de indie puede pedir, necesitaba encontrar un nuevo método que pudiera mostrar mis emociones actuales. Así que quise crear algo original, sinfónico y espiritual, pero con guitarras eléctricas. Si bien la música orquestal es fuerte, épica y soñadora, le falta la presión y la destrucción que el rock aporta. Los dos álbumes terminaron representando puntos de vista en la vida: la luz y la oscuridad, la esperanza y la desesperación, el amor y la pérdida, las emociones que no se pueden expresar, el dolor que no se puede poner en palabras o la felicidad que no se mide tan fácilmente. También esperaba que sirviera para superar la oscuridad. Sin pensarlo, aceptamos el caos como un orden. Y es que el mundo es arte.

El año pasado se cumplió una década de Walking Cloud and Deep Red Sky, Flag Fluttered and the Sun Shined, su primer álbum junto a Steve Albini. ¿Qué recuerdo rescatás de esa grabación?

–Además de ese trabajo, hicimos otros dos álbumes con Steve: You Are There y Hymn To The Immortal Wind. Cuando nos juntamos con él para hacer Walking Cloud... sabíamos que estaba usando cinta analógica para grabar, y él es un magnífico ingeniero de sonido. Así que una vez que lo terminamos, estábamos muy emocionados y satisfechos.

Aparte de trabajar con Albini, John Zorn pagó la grabación del primer álbum de ustedes, Under the Pipal Tree (2001). ¿Cómo vivís el reconocimiento hacia su música de parte de grandes figuras de la vanguardia sonora?

–¡No te imaginás lo afortunados que nos sentimos! Lo que queríamos con John era simplemente enviarle nuestro demo, y que nos diera una devolución. Pero nunca nos imaginamos que se coparía tanto con lo que escuchó.

Mono es una banda sólida musicalmente, al punto de que mantiene la misma alineación desde sus inicios. ¿Les fue difícil sostener la convivencia?

–Durante los últimos 16 años, juntos recorrimos el mundo. Todo lo que vimos era fresco, cada cosa que hicimos fue una aventura con ganas de enfrentar lo desconocido. A través de nuestra música y los viajes, descubrimos los elementos sociales de la vida. Este es el puente que aúna nuestro trabajo con colegas, amigos y fans que conocimos a lo largo de los años. Y sobre la base de eso, seguimos construyendo.

¿Por qué eligieron el post rock y el shoegaze como soportes sonoros para su propuesta?

–No tenemos un interés en especial sobre esos géneros, más allá de que nos dieron la oportunidad de llenar un gran lienzo blanco. Estoy orgulloso de llevar adelante lo que hacemos, y somos agradecidos con el hecho de que estamos viviendo en el momento en el que podemos compartir y expresar la posibilidad, la mentalidad, la imaginación, la espiritualidad, el amor, la apatía y el individualismo que la música instrumental ofrece.

¿Cómo influye la cultura japonesa en su música?

–Al menos explícitamente, no tiene ningún peso. Aunque algo de ella debe haber en nuestra alma inconsciente. Por lo que queremos mostrar el cielo japonés en nuestro show de Buenos Aires.

¿Cómo es el under de tu país en comparación con el occidental?

–Desde el principio, nos centramos en nuestra visión. Nunca nos preocupamos por si éramos aceptados en el under o el mainstream. Como somos fieles a nosotros, y escribimos canciones emocionales, nos pareció fantástico compartir ese repertorio con todo aquel que quisiera escucharlo.

En contraste con el gran consumo interno de Japón, al punto de que es el segundo país en ventas de música en el mundo, poco se conoce del indie nipón. ¿A qué se lo adjudicarías?

–No nos involucramos mucho con la escena japonesa porque nos abocamos más a la internacionalización de la banda. No somos muy conscientes de lo que está sucediendo. Lo que sí puedo afirmar es que es más común que nuestras canciones suenen en las radios estadounidenses que en las de Japón.

* Viernes 4 en Niceto Club, Niceto Vega 5510. A las 21.

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