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Jueves, 31 de diciembre de 2015

#NIUNAMENOS

 Por Julia González

Miley Cirus luce bestiales signos de odio y desprecio en su cara. Madonna lo mismo. Angelina Jolie y Gwyneth Paltrow, entre otras famosas de Hollywood, también prestaron sus facciones para recrear prolijamente el daño físico y visible de una paliza. El emocional es complejo de retratar. El maquillaje de sus rostros como logos fue parte de una campaña estadounidense en conmemoración del Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, el 25/11. En el año del #NiUnaMenos, se difundió e informó acerca de la violencia de género y se dio ávida cuenta de que es una problemática en todo el mundo.

La cultura machista domina desde tiempos remotos y son aceptadas socialmente prácticas desde imperceptibles hasta mortales. Cuanto más añejo y aceptado el patriarcado, más difícil cuestionarlo. No obstante, se empezó por el principio: visibilizar lo obsoleto de esa cultura y no dar tregua en las conquistas. El movimiento espontáneo de concientización #NiUnaMenos fue la mayor reacción a la brutal acción del machismo. El 3/6, una multitud se reunió en el Congreso para gritar “basta de femicidios”. “En 2008 mataron una mujer cada 40 horas; en 2014 fue una cada 30. En esos siete años, los medios publicaron noticias sobre 1808 femicidios. ¿Cuántas mujeres murieron asesinadas sólo por ser mujeres en 2015?”, se preguntaban en el documento leído en esa marcha.

No se sabe cuántas murieron este año, pero sí que tras la manifestación, los asesinatos de mujeres a manos de hombres no cesaron ni disminuyeron. Para avanzar en la resolución son precisas políticas de Estado para proteger a la mujer de su victimario, pero también para educar. Este año será recordado como el que se salió a la calle para cuestionar lo que venía dado. Se consiguió que la problemática de la violencia de género llegara masivamente a los medios de comunicación y las redes sociales. Fue no solo una invitación, sino una instancia a despertar a las mujeres y tomar sus propias armas. Así se vio en encuentros y charlas a lo largo del país.

Fue el año de correr el velo y denunciar situaciones en apariencia sin importancia, acaso corolario de un femicidio. La violencia doméstica, la obstétrica, el acoso callejero, los celos y el control en las relaciones, las agresiones verbales son situaciones naturalizadas susceptibles de desarraigarse. La petición explícita al empoderamiento de las mujeres ya fue hecha. Y que los varones acompañen esta lucha, que está muy verde, es una obligación.

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Imagen: LEANDRO TEYSSEIRE
 
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