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Jueves, 26 de mayo de 2016

LA INCONTINENCIA CREATIVA DE PAU O’BIANCHI

Música para calmar fantasmas

Tras el final de 3 Pecados, notable mojón folk-rock del under montevideano que “nunca resultó fácil” sostener, el cantante reapareció con tres discazos.

 Por Juan Barberis

En 2015, después de tres años de silencio, el cantante y compositor uruguayo Pau O’Bianchi destapó el grifo de su incontinencia creativa: publicó un disco sin nombre con Fernando Henry y Lucas Meyer, presentó el álbum debut de su nueva banda, Alucinaciones en Familia, y lanzó un trabajo íntimo y hogareño grabado con su novia bajo el nombre de María Rosa Mística (estos dos últimos editados en Argentina por Elvis Attack!). Sentado a la PC en su casa de Montevideo después de un día de trabajo como diseñador gráfico de una mutual, el músico de 30 años dice que ese impulso creativo está propulsado por una búsqueda existencial casi angustiante. “Me siento una cucaracha más de este sistema”, suelta sin tono de gracia. “Sólo que es una cucaracha que canta y hace discos.”

Entre 2005 y 2012, O’Bianchi fue el cerebro, la voz y el compositor de 3 Pecados, un trío de canción folk-rock urbana y emocional que definió con personalidad parte de la escena independiente montevideana de la década pasada. Fueron siete años y cinco discos –Diciembra, de 2011, es su obra cumbre– hasta que el desgaste que supuso el ingreso a la adultez y los problemas de salud del tecladista Diego Martínez (que falleció poco después de la despedida, víctima del cáncer) decretaron el final. “3 Pecados surgió en un momento muy caótico de nuestras vidas”, evalúa a la distancia. “Fueron grandes años, pero nunca resultó fácil.”

Después de terminar con 3 Pecados, Pau jamás dejó de lado la composición y la grabación como ejercicios de purga domésticos. María Rosa Mística, el disco grabado junto a su novia Renata Castellano de la Torre, suena como la captura ambiente de una relación amorosa en estado de gracia, un disco experimental de canción frágil y aroma cómplice concebido de frente a su musa. “Me parece que fue muy valiente de nuestra parte hacerlo”, dice O’Bianchi, que finalmente rompió con su chica poco después de lanzar el disco. “Creo que trasciende la relación como pareja, se generó algo que nos excede. Eso es más valioso que recuerdos convertidos en objeto; terminó convirtiéndose en obra.”

En cambio, con Alucinaciones en Familia, banda que formó de modo espontáneo junto a seis músicos –entre ellos Pablo Torres, baterista de la última fase de 3 Pecados–, tiene un plan mucho más consistente, donde sus canciones de folk y pop, siempre nostálgicas y lúcidas, son comandadas por su voz partida y una banda enfocada en la expresividad interpretativa por encima de la pulcritud técnica. “La imperfección no es un error, es parte de nuestra naturaleza; somos seres imperfectos”, cree O’Bianchi, que siempre pareció militar su espíritu desalineado y lo-fi. “En mi vida siempre me he sentido de alguna manera incompleto, roto, y eso inevitablemente en mi música se nota, sea tocando mal la guitarra o en una letra totalmente herida.”

Aunque en la escena indie de Montevideo ya sea un referente generacional, por obra y movimiento, este cancionista reniega de esa afirmación. En cambio, minimiza su rol creativo reforzando el contenido sanador de sus canciones, una forma de pelear día a día su lugar en el mundo. “Hago música para buscar mi yo o calmar ciertos fantasmas, me ayuda a estar en esta tierra”, asegura. “A veces tampoco entiendo muy bien por qué hago música. Van pasando los años y de alguna manera me va envolviendo. No puedo parar de hacer música, y eso es algo que no me deja de sorprender.”

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Imagen: BELEN MARZIO
 
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