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Domingo, 22 de mayo de 2016

FAN › UN MUSICO ELIGE SU CANCION FAVORITA: LUCIO MANTEL Y NÃO TENHO MEDO DA MORTE DE GILBERTO GIL

EL FUTURO ES UNA FANTASIA

 Por Lucio Mantel

“La canción” es mi materia preferida. Mi vía emocional más transitada, mi objeto de estudio y reflexión. Por eso cada día tengo una canción favorita distinta. Imposible elegir sólo una. Elegiría miles. Cientos serían brasileñas y decenas serían de Gilberto Gil. El me despierta un amor especial. Irracional. A veces pienso que muchas de sus canciones no me gustarían si fueran de otros. Es que las elecciones musicales en gran parte son afectivas: me gusta Gil, me gusta casi todo lo que me proponga en una canción, siento algún tipo de cobijo al escucharlo cantar, lo quiero. Me pasa que siento en esa voz a una voz de la familia.

En 1997 volví de Brasil con un compilado suyo y al tiempo se transformó en uno de mis compositores favoritos. Presentía en ese momento que estaba abriendo una caja de Pandora, como me había pasado ya con los discos que ya tenía de Caetano y Chico. Gil suele hablar en sus letras de las cosas esenciales. Y lo hace frontalmente, aunque las palabras coloquiales son una trampa. Caetano que es ateo dice “Gil cree en Dios y yo creo en él”. A mí me pasa algo parecido, le creo a él y creo en sus creencias.

En esta canción trae el tema de la muerte con una naturalidad que asusta, “cosas naturales de la vida / como comer caminar”. Pasaba algo parecido en ese tema “Cerebro electrónico”, dentro de ese funk tan bailable hablaba como si nada de “mi camino inevitable hacia la muerte”.

La primer frase, “No tengo miedo a la muerte” tiene una valentía que se disuelve en la siguiente “pero sí miedo de morir”. La debilidad del segundo verso carga con una sensatez me hace entrar definitivamente en el tema. El miedo es real y al hacerse carne, mucho más. No hay impostación en ninguno de los dos, ambos versos son complementarios.

Pensando en el tema, hace poco, Alejandro Terán –maestro y amigo– me decía que el futuro es una fantasía. No existe hablar del futuro, decir “mañana voy a hacer tal cosa”, nadie sabe cómo será el día de mañana. Nadie sabe nada del futuro. Pero en ese desierto de incertidumbres aparece una certeza, que es la muerte. Todos vamos a morir. Probablemente ahí radica el magnetismo de esta canción, porque es una ventana a un futuro común a todos y paradójicamente solitario. “Naces solo, mueres solo” decía un espectáculo fallido que vi de la Fura Dels Baus... salí desilusionado de esa función, pero al menos guardé ese mensaje.

El año pasado, Caetano y Gil tocaron juntos en Buenos Aires, fue un concierto hermoso, donde cantaron lo que la gente quiso escuchar. No hubo sorpresas. Excepto el momento en que se apagaron casi todas las luces y en la penumbra Gilberto Gil cerró los ojos y se puso a cantar esta canción acompañado sólo de unos golpes suaves que le daba a la caja de la guitarra. No voló una mosca entre las miles de personas que había, estremecidas por lo que podían entender y también por lo que no. La mayoría del público había ido a ver a Caetano –lo conocían más–, pero creo que el momento del concierto que todos se guardaron fue el de esta canción de Gil.

Yo conocía esa canción de antes, en la versión original. Pero me pasó desapercibida. El revestimiento pop, un arreglo orquestal y unos bellos acordes armonizando me alejaron de lo que la canción quería decir, suavizaron la aspereza del mensaje.

Y aunque algo de ese lenguaje me sea extraño, decido saltar esa barrera para encontrarme con su canción, porque sé que no me va a defraudar. Cuando escuché esa versión de esta canción, todo ese ropaje me separó de su densidad. Recién al escucharla completamente desnuda, pude mirarla a los ojos.

“Nâo tenho medo da morte” habla de la muerte sin solemnidad, y también sin humor, que sería el recurso clásico para neutralizar el miedo que nos trae. Escribiendo esto pienso en el hermoso “Vals de la muerte” que compuso Sofi Viola cuando era aun más joven que hoy. Hay algo de humor ahí. O “Canción para mi muerte” de Charly, que tiene cierta solemnidad, y que nunca me gustó tanto.

La naturaleza del “país tropical” es exuberante y su cultura también lo es. Gil representa esa exuberancia mejor que nadie. Aquél despliegue estético, poético, armónico, melódico, y rítmico tan propio de la cultura de Brasil, reflejo de su ecosistema autóctono. Pero esta canción –esa versión de esta canción, para mí la definitiva– es lo opuesto. Y me hace pensar que toda esa obra maravillosa que desarrolló en 50 años de discos, fueron ensayos para llegar acá: una canción que parece desprovista de búsqueda estética, de intención poética, de riqueza melódica y armónica. Austera. Casi no hay metáforas, no hay adornos. Hay una sincera inquietud. Tan fuerte que lleva al oyente a una sensación corporal muy concreta... ¿decía que no hay metáfora? Bueno, las percepciones físicas absolutamente realistas que nos trae son metáforas geniales. Las onomatopeyas: “un piripaque, o un claque”, las descripciones “un escalofrío o un toque”. Imágenes que le dan corporeidad, “será mi último acto / y yo debo estar presente”, las menciones del dolor físico o las ganas de hacer pis... pienso, ¿cómo sería sentir ganas de mear, si no existe nada después?

El habla de él mismo, pero en nuestra imaginación aparecemos nosotros muriendo... ¿qué me pasará por la cabeza? “Quien sabe sienta saudade/ como en cualquier despedida”.


LUCIO MANTEL es cantante, guitarrista, compositor, arreglador y productor. Apareció en la escena de la canción argentina en 2008 con su disco debut, Nictógrafo (2008). Le siguieron Miniatura (2011), Unas horas (2013) y Confín (2015). Este último lo proyecta, con canciones melancólicas e intensas, a territorios universales en la música de hoy. Sus canciones han sido versionadas por varios de sus colegas, entre los que se destaca Elena Roger, que incluyó la canción “Punto de fuga” en su disco Tiempo Mariposa (2014) Ha compartido escenarios y grabaciones con Fito Páez, Kevin Johansen, Onda Vaga, Loli Molina, Liliana Herrero, Fernando Cabrera, el “Mono” Fontana, Palo Pandolfo, Ana Prada, Mariana Baraj, Axel Krygier, la Orquesta Hypnofón, Leo García y Claudio Cardone entre otros. Se encuentra actualmente de gira presentando su disco en distintos puntos del país.

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