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Domingo, 17 de agosto de 2014

SALí

A COMER CARNES

PARRILLA CON ESTILO

El gen musical está presente en La Bandurria, la parrilla que abrió hace muy poco en la bonita casona palermitana donde antes estuvo el restaurante chileno Valparaíso. No sólo su nombre remite a un instrumento (una suerte de laúd español), sino que sus paredes están decoradas con llamativos collages realizados con vinilos y sus fundas, en un variado despliegue de épocas y géneros que se repite también en los temas elegidos para sonar en el salón.

El menú es clásico parrillero, sumando bastantes opciones. Entre las entradas, es muy recomendable la provoleta de la casa, con panceta y morrón asado ($69), como también las milanesitas de mozzarella ($37) y el tapeo de achuras ($129). Pasando a las carnes, dos favoritos como la entraña y el matambrito de cerdo (cada uno $115) salen en porciones abundantes. Por supuesto, están todos los infaltables, como bife de chorizo ($139), asado de tira ($129) y vacío ($115), a los que vale la pena esperar con paciencia, ya que las carnes no están previamente marcadas. Otra posibilidad bienvenida es la parrillada de mar para dos, que trae cuatro variedades de pescado, langostinos y rabas acompañados con un milhojas de papa ($285). Como guarnición, el fuerte son las papas, que sorprenden por la variedad de preparaciones: fritas, a la española, a la crema, al plomo (desde $29) y las de la casa, que se pueden pedir con puré de ajo, con cebolla caramelizada, con queso crema y verdeo o con cheddar y panceta (desde $38).

La carta suma una breve sección de pastas y para los más chicos hay un combo especial para optar entre milanesa, hamburguesa o ñoquis más gaseosa y helado a un precio muy conveniente ($69). La carta de vinos es breve pero bien seleccionada. El cubierto suma otros $22 a la cuenta.

Con pisos de madera, mesas bien espaciadas y una terraza que será la ubicación más cotizada cuando la primavera traiga de regreso el buen clima, La Bandurria se muestra como buena opción para sacarse las ganas de carnes a las brasas, en un lindo ambiente y en un barrio que cotiza alto.

La Bandurria queda en Nicaragua 6078. Teléfono: 4771-0767. Horario de atención: lunes a sábados, de 12 a 16 y de 20 a 24. Domingos, de 12 a 16.


UN MESON PALEOLITICO

Es una de esas paradojas encantadoras que guardan las grandes ciudades: en la elegante cúpula que corona un edificio del microcentro porteño se sirve un menú inspirado en la comida de nuestros más antiguos ancestros. Es que el tema inspirador de Como Sapiens es la dieta paleolítica, un plan nutricional que asegura que nuestro sistema digestivo no fue creado para procesar ciertos alimentos y propone en consecuencia un régimen basado en carnes y plantas silvestres.

En su ubicación secreta, este “pop-up restaurante” abre los jueves con una capacidad para unos 15 cubiertos. El ambiente, apenas iluminado con velas, destaca aún más la hermosa vista de la ciudad que ofrecen los ventanales. Después del aperitivo, los comensales se acomodan en la mesa compartida, que de alguna forma remite también al espíritu comunitario de los tiempos arcaicos de la cocina propuesta, aunque también se puede optar por una mesa más pequeña para cuatro o para dos.

Lucas Llach, economista, docente y uno de los anfitriones de Como Sapiens, se sienta a la mesa con los invitados, dispuesto a despejar preguntas sobre la cultura paleo, que va más allá de su costado gastronómico. Mientras, se sirve la entrada, que puede ser –por ejemplo– una ensalada de verdes con endivias y panceta o unos champignones rellenos con huevo de codorniz. También conocida como “la dieta del hombre de las cavernas”, la alimentación paleo excluye principalmente las harinas, el arroz, el azúcar refinado, la sal y los lácteos. Las carnes ganan protagonismo en platos principales como el jabalí marinado al romero o el estofado marroquí de cordero y el ingenio trabaja para reemplazar los ingredientes prohibidos, como en el curry de pollo que se sirve con un coliflor muy suave suplantando el típico arroz blanco. A la hora del postre –frutas con miel y frutos secos, peras al Malbec, manzanas asadas con canela–, Cecilia Pinedo, que comanda la cocina, se suma a la charla, para concluir una experiencia con una chispa de otro tiempo.

Como Sapiens está ubicado en la zona del microcentro y abre los jueves a las 21.30. Reservas sólo por mail a [email protected]


LA BARBACOA DEL ORIENTE

Entre todos los barrios porteños, este año Flores está atrayendo todas las miradas de los amantes del buen comer, con una propuesta gastronómica que crece en cantidad y variedad. Una de las aperturas más celebradas es la de Bab, el restaurante de cocina coreana comandado por la joven diseñadora Belén Jung y su tía.

El lugar es sencillo pero tiene sus encantos. Las mesas, separadas por divisiones de mimbre y equipadas con timbre para llamar al camarero, cuentan con un grill incorporado, un estilo de cocina muy tradicional en la gastronomía coreana, que –cuentan– se implementó para vencer las bajas temperaturas típicas del país, asegurando que la comida se mantenga caliente.

La estrella de la carta es el Modumguhi, la conocida como barbacoa coreana, una combinación de distintos cortes de carne –ojo de bife, entraña, panceta, todo marinado– que se asan in situ, sobre el grill que está en la mesa. Como acompañamiento sirven un bowl de arroz por persona y una gran variedad de aderezos y acompañamientos llamados banchan, que cambian según el día y pueden incluir desde tofu marinado hasta el clásico kimchi (un fermento de repollo, el plato más clásico de Corea), además de una pequeña tortilla de verduras y una sopa picante de mijo. Todo cuesta $400 y es ideal para tres o cuatro personas. El Modumguhi sólo se sirve por la noche y se puede pedir con un solo corte de carne en lugar del mix (en ese caso cuesta $380). Además, hay otras propuestas tentadoras, que salen a la carta y que también se pueden disfrutar al mediodía, como el Budejjigae, un guiso picante con salchichas, carne de cerdo, tofu y fideos ramen (desde $200), o el agridulce Bulgogi Bokkeum, rebanadas de carne de ternera marinadas en salsa de soja, ajo molido y azúcar, salteadas con variedad de verduras ($100). Un dato para tener en cuenta: la cena en los restaurantes coreanos se suele servir desde temprano y la cocina cierra a las 22.

Entre el exotismo y la calidez hogareña, Bab es una amigable puerta de ingreso al mundo de la cultura coreana.

Bab queda en Morón 3155. 4637-1200. Lunes a sábados de 12 a 15 y de 17.30 a 22. Domingos, de 17.30 a 22.

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