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Domingo, 8 de diciembre de 2002

VALE DECIR

Vale decir

Al Infierno tocando bocina
Dos párrocos del Gran Manchester (es decir, de los suburbios de la otrora gran región algodonera inglesa) acaban de comprarse sendas patentes automovilísticas con el número 666 y, como corresponde, ya se desató una discreta tormenta alrededor del asunto. El reverendo Gary Gotham y su esposa Carole (sin parentesco alguno con el otro Carol, alias Juan Pablo II), también adquirieron la chapa R666 REV, y pagaron unas doscientas cincuenta libras por ella, con el simpático objetivo de “divertir a su congregación, en Stockport”. El tal Gotham, un clérigo de la Iglesia Unida Reformada, adujo que “estaba buscando desesperadamente una patente única, y había muchas con las letras REV, pero me agarró un ataque de risa cuando me dijeron de la 666. Claro que no se dignaron a entregármela sin antes darme un sermón acerca de que ése es el Número de la Bestia. Sólo accedieron cuando les revelé que yo estaba del lado correcto de la sotana”. A lo que Carole agregó que “las placas son divertidas y le recuerdan a la gente que es necesario pasarla bien. No somos sacrílegos, trabajamos duro por la comunidad y hemos elevado nuestro perfil religioso”. Dicho lo cual, giraron la llave, pisaron el acelerador y se fueron gritando algo acerca de la autopista de las buenas intenciones.

Jo Jo Jo, estás vigilado
Para todos aquellos niños que ya no escriben cartas a Papá Noel porque sus padres les han dicho que Él sabe que se han portado bastante mal este año o porque se consideran demasiado grandecitos para tamaña tontería, acá va doble sorpresa: Papá Noel existe y sabe todas y cada una de las cosas que han hecho. ¿Que cómo lo hace? Con una pequeña ayuda de los esbirros de Su Majestad: el sitio de la compañía de correo británica Royal Mail ha lanzado su webcam destinada a que los interesados puedan ver en vivo cómo el obeso navideño abre sus sacos repletos de cartas asistido por los elfos, así como también lo pueden espiar mientras escribe sus respuestas. Esto es, todos los días desde las 9.30 de la mañana (hora Greenwich, claro está) y las dos y cuarto de la tarde (lo cual descubre al famoso obsequiador navideño como un trabajador de media jornada). En todo caso, si realmente estuviera interesado en tener un poco más de onda con los niños de todo el mundo –cuyas visitas quedarán debidamente contabilizadas en el site–, bien podría el gordo barbudo empezar a aceptar las listas de pedidos por mail en lugar de seguir dilatando toda la cuestión mediante el correo tradicional.

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Dicen que soy aburrido: Jr. ilustrando a las nuevas generaciones. (Y al revés están ustedes.)
 
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