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Domingo, 18 de mayo de 2003

VALE DECIR

Vale decir

Gancho Panza
Hay algo enigmático y perturbador en este aviso publicado en la sección de Empleos del suplemento Clasificados de Clarín del domingo pasado, y no parece ser tanto la descripción del tipo de empleo ofrecido (“jóvenes golpeadores de panzas”); después de todo, cada uno tiene sus aficiones y fetiches y está bien que así sea. Ni tampoco parece serlo la franja de edad requerida, entre 18 a 45 años, ni que deje un teléfono como único contacto. El problema no es, siquiera, que no se aclare qué tipo de panzas hay que golpear (¿infladas?, ¿musculosas?, ¿desnutridas?). Lo que no se termina de entender, en realidad, es qué significa eso de que la retribución no sería monetaria (“no x $”). ¿Acaso es por placer? ¿Qué quieren? ¿Golpeadores vocacionales? ¿Gente estresada? Pero al menos algo es seguro: hoy día, para conseguir laburo, hay que tener estómago para cualquier cosa.

Para caminar sobre las aguas
Una cadena de supermercados danesa acaba de retirar de sus góndolas unas sandalias plásticas con imágenes de Jesucristo y de la Virgen, tras sufrir los embates de una campaña emprendida por varios grupos religiosos. La cadena en cuestión es la Kvickly, con cerca de nueve decenas de locales en su país; pero las protestas pudieron más. O al menos eso argumenta Jens Juul Nielsen, vocero de la Coop Danmark, la empresa propietaria de la cadena. “Algunos curas creen que uno está pisoteando a Jesús y la Virgen cada vez que se pone estas sandalias”, fue el amague del tal Nielsen por explicar la postura de algunas de las más de doscientas personas que elevaron su voz opositora (y en algunos casos también sus puños opositores, ya que, en actitud no muy cristiana que digamos, destrozaron unos cuantos pares pocas horas después de su puesta en circulación el lunes pasado). Un sacerdote ortodoxo confirmó la explicación oficial del supermercado: “Es degradante pararse sobre la imagen de alguien” (sic). Nielsen se negó a confesar cuántos pares de sandalias llegaron a venderse antes de que fueran sacadas de circulación, pero los medios locales hablan de unos 4 mil (aproximadamente la mitad del stock) en pocas horas. Nada tan impresionante desde los sobres de figuritas del Papa que años atrás los niños argentinos podían pedirle a su quiosquero amigo. O lo que se dice, otro golazo de los puestitos camineros a la vera de los caminos del Señor.

Qué se puede hacer salvo hacer películas
Desde que una película como Mi pobre angelito se transformó en una de las más taquilleras de la historia, las mentes científicas del mundo se han desvelado no tanto por desentrañar un fenómeno en apariencia inexplicable como por obtener la fórmula para forrarse sin pensar demasiado. Finalmente una mujer llamada Sue Clayton será quien dé reposo a esos cráneos: según su presentación unos días atrás en la Universidad de Londres y el British Film Council, ha logrado aislar científicamente las partes que componen la película comercialmente infalible. Y éstos son los primeros porcentajes, según la Clayton: 30% de acción, 17% de comedia, 13% de “eterna lucha del bien contra el mal”, 12% de amor, sexo y romance, 10% de efectos especiales, 10% de argumento y 8% de música. El estudio estuvo basado en un análisis detallado, un “corte transversal” de las películas más taquilleras estrenadas en el Reino Unido en los últimos diez años, desde Todo o nada (The Full Monty) y Un lugar llamado Notting Hill hasta Otro día para morir y Titanic. ¿Y quién le pagó a la Clayton para que, a pesar de ser una directora de cine y aplicada académica, le dedicara un tiempo considerable a este asunto? La respuesta puede resultar sugestiva, pero al menos no deja azúcar pegada en los dientes: el estudio fue encargado porla Coca-Cola Diet, “para entender más cabalmente qué es lo que hace que funcionen las películas populares” (y, asegurarse de paso, cómo hacer mejores contratos de esponsoreo). Entre las conclusiones del estudio se encuentran un par de datos llamativos: una de las películas que más se acerca al mapa del “film comercialmente perfecto” es Toy Story 2, seguido de Shakespeare apasionado, aunque con una cuota menor a la necesaria de efectos especiales. Pues bien, será cuestión de que saquen en DVD una nueva versión de aquella inexplicable ganadora del Oscar en la que el Bardo de Avón y Marlowe se trencen en el aire a lo Matrix y diriman sus asuntos con sables láser... y a ver a quién le toca el verde y a quién el rojo.

Golpe al corazón
Un alemán ha decidido ponerse a la cabeza del asunto de la violencia en los boliches y darle un ejemplo al mundo. ¿Cómo? Cambiando a los intimidantes sujetos dispuestos en la entrada de su disco, el Beatclub de la ciudad de Colonia, por mujeres desnudas, convencido de que será un método mejor para tratar con los visitantes más problemáticos. Un habitué del lugar dijo como al pasar que “así es mucho más divertido y, si bien las chicas se tienen que poner algo encima cuando salen a la calle, no es ropa ajustada y es mucho lo que queda a la vista”. El atuendo laboral de las muchachas es más o menos así: botas largas de tacos altos, portaligas negro y tapado de piel abierto. Linda, una de las chicas consultadas por un medio local, dijo que “es un trabajo mucho más sencillo y divertido que el que tenía antes” y que de esta manera “conozco gente: si tienen más de 18 y están bien vestidos, tienen bastantes posibilidades de entrar cuando estoy en la puerta”. “Con nuestras nuevas ‘rebotadoras’ queremos bajar la atmósfera de agresividad que suele existir en las disco”, agregó Philipp Sommer, el joven jefe del lugar. Es que, al parecer, las chicas tienen sus propias armas mortales: te matan con la indiferencia.

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