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Domingo, 1 de junio de 2008

MúSICA 1 > UN NUEVO DISCO DE BILLY BRAGG

Soy rebelde porque el mundo me hizo así

Héroe de la clase trabajadora, el gran cantautor político del punk y uno de los mejores cronistas de las relaciones entre hombres y mujeres, Billy Bragg viene sosteniendo una carrera llena de fuerza y coherencia, que acaba de alcanzar una especie de síntesis con su último trabajo, un álbum no casualmente titulado Mr. Love & Justice.

 Por Martín Pérez

El señor del amor y la justicia. Así se podría traducir el título del nuevo disco de Billy Bragg, y así también se podría describir al propio Billy, que se sonríe cada vez que un periodista se lo sugiere en la serie de notas que ha ido dando desde que editó Mr. Love & Justice, el onceavo disco de una carrera musical sin desperdicio, que ya lleva más de un cuarto de siglo. “Debería haberlo titulado entonces el Sr. Amor & Justicia Social”, bromea Bragg, que con el paso del tiempo se ha convertido en algo así como un clásico en su país natal. “Desearía que fuese mi profesor de historia o mi hermano mayor, y me gustaría votar por él”, ha declarado recientemente la cantante K. T. Tunstall, sumándose al creciente coro de artistas de la nueva generación que veneran al maestro, formado –entre otros– por Jamie T, Kate Nash o The Enemy. Alumno confeso de Dylan y The Clash, y revival del punk de un solo hombre cuando subió a los escenarios acompañado sólo por su guitarra eléctrica a mediados de los ochenta, Bragg reapareció a fines de los noventa en el radar del negocio musical como un nuevo Woody Guthrie cuando se reunió con el grupo norteamericano Wilco para los dos volúmenes de Mermaid Avenue, donde musicalizaron letras olvidadas del legendario cantante. Inesperado éxito de crítica y ventas, aquellos discos terminaron de dar forma a la figura actual de Bragg, que en los últimos años se ha dedicado a cantar en contra de la administración Bush (distribuyendo gratuitamente online el tema “The Price of Oil”, en contra de la guerra contra Irak), escribió un libro contra los neonacionalistas británicos (titulado The Progressive Patriot) y hasta lideró una efectiva rebelión contra MySpace, que hizo que el site reconociese sin reparos los derechos de autor de los artistas que postean allí. “Ahora que estoy a punto de cumplir 50 años, creo que lo único que me pregunto es si podré seguir haciéndolo hasta cumplir 60. Y por ahora creo que lo haré”, declaró recientemente. La docena de canciones que integran el flamante Mr. Love & Justice son la prueba de que el señor Amor y Justicia sigue vigente.

CONTRA EL CINISMO

Cuenta la leyenda que cuando el director de la discográfica Charisma preguntó asustado cómo había entrado ese hombre en su despacho, Bragg explicó sin inmutarse que le había dicho a la recepcionista que venía a arreglar el televisor. Acto seguido, por supuesto, preguntó él a su vez si podía hacerle escuchar su demo. Así fue como Bragg comenzó su carrera discográfica, y aún hoy se ríe al recordarlo. “Es que entonces tenía el aspecto de un service de televisión antes que de estrella de rock”, le explicó al periodista español Iñigo López Palacios. “Y la verdad que sigo pareciéndolo”, agregó con una sonrisa Bragg, que parece entender el mundo de la música por Internet con la misma naturalidad. “Tanto las multinacionales como el público parecen querer nuestras canciones gratis”, ironizó en un editorial publicado por el New York Times. Y agregó ante un periodista australiano, que lo entrevistó antes de su gira de comienzos de año por aquellos pagos: “Yo creo que el intercambio de música peer-to-peer no es otra cosa que las recomendaciones boca en boca. Y así es como todo el mundo conoce mi música: por recomendación de algún amigo o pariente. Miren si no a los Arctic Monkeys: se pasaron todo un año regalando su música, y cuando finalmente salió su disco se convirtió rápidamente en el más vendido”. Pero la ironía de Bragg no llega a convertirse en cinismo. O al menos eso es lo que intenta. “Porque tengo muchas razones para ser cínico: voté a Tony Blair. O sea que de alguna manera soy cómplice de la invasión de Irak. Eso debería ser suficiente para que nada me importe. Pero, como decía Woody Guthrie nunca voy a escribir una canción que deprima a quien la escuche. En el último tiempo me he dado cuenta que el verdadero enemigo para construir un mundo mejor no es ni el capitalismo o el racismo, sino nuestro cinismo. Suena cursi, viniendo de un punk, pero es así: el antídoto contra el cinismo es el amor.”

EL ANTIJAMES BLUNT

“Mantengo la fe”, asegura el primer tema del nuevo disco de Billy, y viniendo de quien viene, se sabe que esa fe que mantiene no es de esas con mayúscula, sino que es la fe en el rock, en la humanidad o en la revolución, después de todo. “Creo que no me gustaría vivir en un mundo en que no haya fe”, explica. “Sería terrible que lo que lo rija todo sea la ciencia y la razón.” Lo más importante de un disco como Mr. Love & Justice es que Bragg logra en casi todos los temas esa conjunción que se refiere al título del álbum, pero también a los mejores momentos musicales de su carrera: cuando la política se mezcla con la vida cotidiana, más precisamente la vida amorosa. Fue él, después de todo, el que cantó que las decisiones más importantes de una pareja son las que se toman en la cama. “Lo que me gusta de las canciones de este disco es que son personales, pero también podrían ser políticas. Y ése es, para mí, un lugar ideal donde colocar un tema: donde se entrecruzan la política y las relaciones”, le explicó un par de meses atrás al periódico británico The Guardian. Así es como justamente funcionan temas como “I Almost Kill You”, “You Make Me Brave” o “If You Ever Leave Me”, tres hermosos temas de amor que también podrían entenderse de otra manera. El Hammond de una leyenda como Ian McLagan (The Faces), que hace más de una década forma parte de la banda de Bragg, acompaña de mejor manera las canciones del menos político de sus discos, pero que mejor despliega sus virtudes verbales y melódicas. “No me molesta que me consideren como un cantautor político, lo que sí me enoja es que me descalifiquen como sólo un cantautor político”, ha explicado Bragg. “Pero mi trabajo es señalar dónde hay humo, y eso es lo que hago. Creo que si apareciese ahora, sería el anti James Blunt. Y si fuese Blunt, me cagaría de miedo si tuviese detrás un tipo como era yo al comienzo.”

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