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Domingo, 26 de octubre de 2008

HISTORIETA > LOS COMIENZOS DE RENE GOSCINNY

La vida antes de Astérix

En octubre de 1959, la revista Pilote publicó la primera página de una historieta de tema histórico, espíritu de resistencia y de velada pero poderosa resonancia contemporánea: Astérix, Obelix y su aldea de galos contra la ocupación romana. La historieta se convertiría en una de las más famosas del mundo y su autor la dibujaría hasta su muerte, veinte años después. Pero la vida de René Goscinny hasta ese debut no sólo fue apasionante, sino que está plagada de experiencias en Buenos Aires (donde se inició en el dibujo durante sus años escolares), Nueva York (adonde viajó soñando con trabajar para Disney) y Europa (donde volvió como soldado de la Segunda Guerra), que serían el germen de muchos guiones, diálogos y escenas. Esos son los años que René Goscinny, los primeros pasos de un guionista genial rescata en imágenes, textos y dibujos, muchos de ellos hasta ahora inéditos.

 Por Martín Pérez

Como bien apuntan Aymar du Chatenet y Christian Marmonnier en el prólogo de su libro, cada vez que a René Goscinny le preguntaban por su colaboración con Albert Uderzo, el dibujante de Astérix, respondía sucinta y sabiamente: “Yo soy el otro”. La memorable simbiosis entre ambos autores de las aventuras del pequeño guerrero galo fue acentuándose álbum tras álbum, y también se puso en evidencia en cada tambaleante paso que dio Uderzo en solitario, cuando pasó a hacerse cargo también del guión luego de la muerte del guionista, como si todo lo que tenía de René en él después de tantos años de colaboración se hubiese ido agotando lentamente. Pero a pesar de esconderse detrás de la dupla, o detrás de la máquina de escribir en la que escribía sus guiones, Goscinny recorrió una larga carrera iniciática en el mundo del dibujo antes de descubrir su lugar. Un universo casi desconocido incluso para sus fans, que Chatenet y Marmonnier revelan con tal vez exagerada minuciosidad en el monumental René Goscinny, los primeros pasos de un guionista genial, recién traducido por la editorial Norma de España, dedicada a las historietas. Sus trescientas páginas incluyen una profusión de dibujos infantiles y fotos familiares de la infancia y adolescencia de Goscinny en Argentina, su iniciación como dibujante profesional junto al equipo que creó la revista Mad en los años ’50 en Nueva York, hasta la

creación de sus propios personajes y luego los guiones de Lucky Luke primero, y Astérix después, que lo lanzarían a la fama. Un libro que, en su conjunto, permite descubrir el camino que convertiría a Goscinny en uno de los grandes guionistas de la clásica escuela francobelga del género durante el siglo pasado.

GOSCINNY RETRATADO POR ALBERT UDERZO, EL DIBUJANTE DE ASTERIX

La aventura argentina

“Pasé mi juventud en Buenos Aires, que es la ciudad más europea de Sudamérica. La aventura argentina me resultó muy agradable”, declaró en su momento Goscinny, que nació en París en 1926. A los dos años, su familia se mudó a la Argentina, donde viviría 17 años. “Aquel era un país totalmente apacible y próspero. Recuerdo mi adolescencia como una época feliz en los años previos a la Segunda Guerra Mundial, dentro de la pequeña burguesía acomodada”, explicó el autor de Astérix, que realizó sus iniciáticos bocetos infantiles en un cuaderno de marca Avon, y publicó sus primeros dibujos entre 1944 y 1947 en las páginas de revistas del Colegio Francés de Buenos Aires, tanto Notre Voix (de los alumnos) como Quarter Latin (de ex alumnos). Allí se pueden descubrir tanto un galo con trenzas que podría ser un primer antepasado de Astérix hasta parodias de la vida estudiantil que preludian una columna famosa que Goscinny realizó en la legendaria revista francesa Pilote, o los primeros esbozos de El pequeño Nicolás, la serie infantil que realizó con dibujos de Sempé. “Todos los que se dedican a esto dicen que empezaron dibujando en los márgenes de sus cuadernos de clase –explicó en una entrevista realizada en 1972–. Es verdad, pero es una pena que no haya sido al revés: tendríamos que haber puesto en el margen todo lo que nos enseñaban, y reservar la página para aquellos dibujitos.”

Asterix contra los nazis

CHURCHILL SEGUN LA PLUMA DEL JOVEN RENE

Pese a todos los viajes que hizo entre Buenos Aires, Nueva York y Francia, Goscinny nunca se separó de los cuadernos con los dibujos que realizó durante su infancia. Así fue posible para Chatenet y Marmonnier descubrir lo que tal vez resulte el mayor hallazgo de su libro: las caricaturas políticas que Goscinny dibujó durante su adolescencia, que coincidió con la Segunda Guerra Mundial. A pesar de que siempre se negó a cualquier lectura política de su obra ni a revelar sus simpatías del mismo tenor, sus caricaturas de Hitler, Mussolini e Hirohito y los dibujos de Churchill y De Gaulle revelan sin lugar a dudas que esa aldea que resiste al invasor está inspirada en la Resistencia Francesa, y que los romanos son los invasores alemanes paseándose con paso marcial por París, como señala en un guión de Astérix recuperado en el libro. Los documentos reproducidos por el volumen no dejan lugar a dudas: el padre de Goscinny colaboraba con el Comité De Gaulle porteño y el joven René planeó viajar a Gran Bretaña a sumarse a la Resistencia (después de todo, varios de sus familiares murieron en los campos de concentración). Una aventura que se frustró con la temprana muerte de su padre, que lo obligó a trabajar como ayudante de dibujo en una agencia publicitaria.

EN BICICLETA EN BUENOS AIRES. LOS DOS PERSONAJES QUE GOSCINNY ESCRIBIO Y DIBUJO: DIRK DICKS Y EL CAPITAN BIBOBU

La vuelta a la Galia

“Me fui a los Estados Unidos para trabajar con Walt Disney, pero de aquello el autor del Pato Donald no tuvo la menor idea”, bromeaba siempre Goscinny cuando contaba su mudanza de Buenos Aires a Nueva York en 1945, dejando la tierra que lo vio crecer y que le salvó la vida (porque los autores del libro aseguran que, de no haber emigrado, su familia habría seguido el destino trágico del resto de sus parientes), respondiendo a la oferta de su tío Boris, que ya estaba instalado. “Al poner los pies en suelo estadounidense empecé a preguntarme qué hacía yo ahí –recuerda René–. Acababa de llegar de Buenos Aires, una ciudad moderna y cómoda, mientras que en Nueva York todo era áspero, difícil y de una ferocidad extrema.” Ante la amenaza de que el ejército norteamericano lo convocara, Goscinny se alista en el francés y en 1946 termina en el 141 Batallón de Infantería Alpina, en Aubagne. Como decía un romano en La vuelta a la Galia, de Astérix: “Enrólate. Reengánchate, dicen. Veréis países, dicen”. Durante una breve estadía en París, publica su primer trabajo profesional ilustrando a Balzac y regresa a Nueva York, donde armará una carpeta con dibujos para ofrecer a publicaciones como el New Yorker, y terminará compartiendo oficina con el equipo de Harvey Kurtzman, que luego terminará creando la revista Mad. Junto a una eminencia como Kurtzman –y autores como Will Elder, Jack Davis y Wallace Wood, entre muchos otros–, Goscinny termina de aprender su oficio, lo que le servirá al trabajar para la agencia World’s Press (para la que editó la efímera revista Family TV en Nueva York) y mucho más tarde, al dirigir admirablemente Pilote.

El secreto belga

Antes de dedicarse decididamente a escribir guiones, Goscinny creó –mientras fue y vino entre Europa y Norteamérica– dos personajes que también dibujó: el agente torpe Dick Dicks, y el Capitán Bibobú. El primero es la obra gráfica más importante de Goscinny: realizó 170 páginas con las aventuras de Dicks durante tres años. Sin embargo, es largamente ignorada por los historiadores del género, tal vez porque se editó en publicaciones regionales belgas y jamás se compiló en álbum. Creado durante su primera época en Nueva York, cuando aún trabajaba con Kurtzman y conoció a sus compatriotas Jijé y Morris, se editó entre 1951 y 1955, y en uno de sus últimos episodios Goscinny deja entrever su pasión por Hollywood y las caricaturas de los famosos, algo que les pediría también a los dibujantes de sus series más conocidas. La más efímera Bibobú se publicó en 1955, y responde a su otra pasión: los viajes marítimos. Su experiencia como dibujante hizo que el trabajo de Morris (Lucky Luke) y Uderzo (Astérix) fuese muy sencillo: los guiones de Goscinny eran completísimos (“Construyo mis historietas como guiones de cine”, aseguraba Goscinny). Algo que reproduce los últimos capítulos del volumen, donde aparecen algunos bocetos del guionista, entre ellos el primer esbozo de los hermanos Averell, y se revelan muchos secretos del detrás de escena de la creación de cada volumen de Astérix (incluido una especie de antecesor que realizó con Uderzo, llamado Umpah-pah), cuya primera página apareció en Pilote, en octubre de 1959, y que Goscinny escribiría hasta su muerte, en noviembre de 1977.

René Goscinny, los primeros pasos de un guionista genial (Norma), de Aymar du Chatenet y Christian Marmonnier, se consigue importado en Camelot, avenida Corrientes 1388.

EL PEQUEÑO NICOLAS, CON DIBUJOS DE SEMPE, ESTA BASADO EN RECUERDOS DEL COLEGIO FRANCES

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DIPLOMA DE 7MO GRADO DEL COLEGIO FRANCES DE BUENOS AIRES, SITUADO EN PAMPA AL 1900. AÑO 1956.
 
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