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Domingo, 16 de octubre de 2011

MúSICA > MUJERCITAS TERROR: NONSENSE, MIEDO Y TRISTEZA

Dame miedo

Se conocieron y nunca más se separaron. Desde entonces, son una unidad autosuficiente capaz de grabar su primer disco hasta cuatro veces con tal de quedar conformes, de aguantar los cascotazos de los vecinos en el techo de la casa donde tocan y de cruzar al terror con el nonsense para componer canciones de terrible belleza, tristeza profunda y niños desamparados.

 Por Santiago Rial Ungaro

Daniela Zahara y Marcelo Moreyra, que en ese momento canturreaba una vieja canción de The Smiths (“Pretty Girls Make Graves”), se encontraron por primera vez en la estación de tren de San Isidro, a principios del 2000: “Lo que me pasó cuando lo vi fue bastante extraño. No es que vi un chico que me gustaba: lo vi completamente blanco, iluminado. Y medio que me asusté”.

Lo que siguió a ese luminoso y atemorizante primer encuentro fue una historia de amor, de locura y... de terror. De la simbiosis que entonces se dio entre ambos (desde ese día no pudieron separarse más) surgió una banda que tiene una estética propia (al punto de que Daniela escribe y dibuja Historias para chicos enfermos, su propio fanzine) y que se puede nutrir de artistas como Egon Schiele, El Bosco, Leonardo Favio, Baron Corvo, Charles Addams o Silvina Ocampo, pero que sabe cómo hacer de todo eso canciones tristes, pequeños dramas protagonizadas por niños que son a la vez crueles e inocentes, espantosamente bellos y desamparados.

Mujercitas Terror surge del encuentro entre un guitarrista y compositor de canciones con influencias alucinógenas y, sí, hermosamente terroríficas (Link Wray, New York Dolls, The Cramps, Beat Happening, Hasil Adkins, Shangri-Las, Lesley Gore, Eartha Kittlas y The Fall, por poner algunos ejemplos) y una actriz renegada con ataques visionarios que se animó a agarrar el bajo. En sus intrincadas canciones la tristeza se vuelve infinita y la desolación termina teniendo algo sublime, magnífico. No es casualidad que Excavaciones (su último disco producido por Hernán Espejo) sea uno de los más potentes de lo que va del año. Hace tiempo que el trío, que se completa con Federico Losa en la batería, ha logrado convertirse en uno de los grupos más misteriosos, desafiantes e inquietantes de la superpoblada escena musical local. Y aunque editaron apenas dos discos (el anterior es del 2007), la realidad es que una banda de rock existe cuando toca en vivo, en el escenario. “Yo antes quería ser actriz, incluso estudié con Norman Briski, pero cuando empecé a tocar me di cuenta que mi única película siempre va a ser Mujercitas Terror”, dice Daniela y cualquiera que los haya visto ejecutar sus canciones a velocidad ‘hardcore’ sabe que ver a Mujercitas en vivo es toda una experiencia. Incluso para ellos: “Me acuerdo de un recital en el que el único que bailaba como un desaforado era Omar Chabán. Con él hicimos durante un tiempo Clásico Amoral,una muestra teatral donde interpretábamos un canción por show con piano, guitarra, máquina de ritmos y un trompetista. Eso duró casi 3 años y de ahí salió un cassette llamado Cintas rosas (canciones para bebes no deseados). Antes de otro show, me acuerdo, echamos a toda la banda y fuimos a tocar nosotros dos solos...”.

Algo que conviene aclarar: aunque el cine de Darío Argento pueda ser una influencia estética de la banda, el terror de Mujercitas no es una cita al cine bizarro ni corresponde a un ‘género’: es terror en estado puro. Daniel y Marcelo confiesan venir de familias disfuncionales, y de hecho durante varios años la base de operaciones de Mujercitas Terror estuvo en el Tigre, en la casa de Marcelo, “una casa sin ley, porque estaba su mamá y sus 5 hermanas. Nuestras familias se terminaban cansando con nuestra unión enfermiza, insoportable de estar todo el tiempo juntos... y tocando todo el tiempo”, cuenta Daniela, que acaba de terminar unas ilustraciones para Los hongos de Yuggoth, un poemario de Lovecraft que se editará en España.

A la extraña pareja (que confiesa haber hecho una ceremonia de casamiento “imaginaria” pero para ellos sagrada) le tocó vivir muchas aventuras. Marcelo: “Yo vendí todo para poder pagar el alquiler: libros, discos, hasta una guitarra. Cuando vivíamos en lo de mi vieja teníamos todo el techo lleno de cascotes que nos tiraban los vecinos. Igual, para mí la única salida es salir a tocar: no me gusta salir para hacer otra cosa”.

Hay una anécdota que dice bastante sobre el grupo: su primer disco lo grabaron cuatro veces, hasta quedar satisfechos. Así, después de haber sobrevivido a demasiadas crisis (“nosotros veníamos de hacer cosas muy independientes y después de Cromañón quisimos seguir haciendo eso.. y nos salió re mal”), el grupo ahora se da el lujo de armar sus propias fiestas: la Fiesta Muda. “El concepto del nombre surgió de la época en que no se podía tocar en ningún lado, entonces se hacían fiestas recitales en casas o en cualquier lugar, pero no se podía publicar la dirección. Hasta ahora tocamos con Ceresato, Riphle, Encintas, Metal Mothers y Nenet; siempre fueron noches perfectas. Queremos invitar a bandas que nos gustan, como Travesti, Olfameocorde o Compañero Asma. Ahora en diciembre vamos a tocar con Mueran Humanos que vienen de Berlín”.

En definitiva, el sentido de un proyecto como Mujercitas Terror quizá haya que buscarlo en el sin sentido. “Siempre nos intereso mucho el ‘nonsense’ (figura literaria que puede ser en verso o en prosa y que busca generar juegos de palabras que transgreden las formas comunes de la sintaxis y la semántica y que resultan extraños, humorísticos o absurdos). Siempre nos encantó Edward Lear. Y creo que lo que a veces pasa es que la gente le quiere encontrar un sentido. Y no tiene un sentido. A nosotros no nos importa para dónde va esto. Explicarle a alguien lo que queremos hacer ya arruinaría toda nuestra existencia”. Daniel lo mira a Marcelo, así que le dejamos el cierre a él: “Y tampoco nos gusta la gente que está todo el tiempo viendo qué es lo que les pasa a los demás. Yo creo que vos tenés que ver qué es lo que te pasa a vos”.


Mujercitas Terror toca el 4 noviembre en el Centro Cultural El Zaguán Sur, Moreno 2320.

El 18 de noviembre se inaugura la exposición de los dibujos que hizo Daniela para el poemario de Lovecraft, junto a los dibujos que ilustraron el booklet del disco. También habrá un recital de Envidia, el proyecto paralelo de Marcelo Moreyra. En el Centro Cultural El Zaguán Sur, Moreno 2320.

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Marcelo Moreyra, Daniela Zahara y Federico Losa.
Imagen: Nora Lezano
 
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