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Domingo, 25 de mayo de 2014

LO MÁS OSCURO DEL RÍO

FOTOGRAFIA En 1997, con las ominosas imágenes que componen Treintamil, Fernando Gutiérrez ganaba en La Habana el Primer Premio Casa de las Américas al ensayo fotográfico. Siete años después, su serie Secuela, autos Ford Falcon tomados de perfil, de noche, las casas en penumbra de fondo, se exponía en el Museo de Bellas Artes. Ahora, Gutiérrez reúne estas dos series con Cosas del Río, conjunto de fotografías de objetos trabajados por el agua y devueltos a la orilla, para ofrecer un potente tríptico en torno del terrorismo de Estado y sus ecos a través del tiempo, que se exhibe en el Centro Cultural Haroldo Conti.

 Por Eduardo Jozami

¿Cuánto aporta la fotografía para recrear experiencias límite como las del terrorismo de Estado? Por lo que tiene de documento, se ha podido sostener que el acercamiento fotográfico a la realidad es más valioso que los testimonios orales, teñidos necesariamente de subjetividad. Otros opinantes, en los fragores de la polémica sobre la representación del Holocausto, han sostenido exactamente lo contrario: lejos de creer en la eficacia probatoria de las imágenes –la misma idea de que sea necesaria cualquier prueba sobre la Shoá les parece cómplice del negacionismo– creen que, frente a la riqueza de la experiencia que puede transmitir la narración oral, poco pueden aportar los testimonios visuales. Cuestionando las fotos tomadas furtivamente en las cámaras de gas de Auschwitz, Claude Lanzmann llegó a clasificarlas como imágenes sin imaginación.

En el improbable caso que encontráramos fotografías que pudieran incluirse en esa categoría, no serían las de Fernando Gutiérrez. No apuntan, por cierto, estas fotos, que el autor considera sólo como huellas o marcas de lo ocurrido, a probar los hechos. Tampoco es necesario. La ominosa presencia de los Falcon está viva aún en la memoria de todos y ya es histórica la declaración de un marino que ha reconocido al río como destino final de los cuerpos desaparecidos. Por otra parte, creo que Gutiérrez no se molestaría tampoco si se señalara cuánto hay de subjetivo en su mirada. Es más, él mismo afirma ese sesgo cuando su ensayo liga las imágenes de la represión con otras de su experiencia temprana que lo enfrentaron, siendo un niño, con la posibilidad de la muerte.

Cada persona que mire estas fotos evocará otras –siempre pensamos en imágenes– y es este poder evocativo lo que queremos enfatizar, dentro de la dualidad arte-documento que caracteriza toda fotografía. El autor afirma menos de lo que sugiere, deja siempre un amplio espacio para completar la mirada. ¿Qué hacen esos camiones militares estacionados en una calle oscura? ¿Por qué a la imagen del río siempre cambiante siguen esos terrenos anegados con árboles y flores en los que la vida parece coexistir con la muerte? ¿Qué aliento de vida nos traen esas cosas que el río nos entrega? El arte de Fernando Gutiérrez nos ayuda a pensar, es decir, a hacer memoria.

Treintamil - Secuela - Cosas del Río de Fernando Gutiérrez se exhiben en el Centro Cultural Haroldo Conti, Libertador 8151. De martes a domingos de 12 a 21.

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