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Domingo, 5 de octubre de 2003

OJOS DE VIDEOTAPE / ESTRENOS DIRECTO A VIDEO

Tus amigos y vecinos

Un fotógrafo norteamericano decidió filmar una novela de Arthur Miller sobre el
silencioso antisemitismo que se respiraba en Estados Unidos durante la Segunda Guerra. Y el retrato no está nada mal.

“Nadie me toma por judía y se sale con la suya”, le dice, indignadísima, Gertrude (Laura Dern) a Larry (William H. Macy), su marido, tras ser rechazados por el dueño de un hotel familiar de fin de semana. Esto ocurre promediando la película Focus y la frase da exactamente en el centro mismo de su argumento. Hace dos años, y basándose en una novela escrita por Arthur Miller en 1945, Neal Slavin, fotógrafo norteamericano de reputación, con obras que forman parte de la colección permanente del MOMAneoyorquino y un largo currículum editorial en la Rolling Stone y el New York Times, llevó adelante su primera película como director, estrenándola tan sólo un par de semanas después del 11 de septiembre. Slavin había quedado fascinado con el libro de Miller en 1962, durante sus días de estudiante, debido a lo que él consideraba una tesis sobre “la percepción y la identidad”. Slavin habla sobre el problema de ser judío, o de parecerlo, en el Brooklyn suburbano de los años cuarenta, donde las organizaciones vecinales antisemitas crecen secretamente por las noches. Cuando Larry comienza a usar unos anteojos que “lo hacen verse judío”, su aburrida vida de empleado se complica; el problema de la percepción se fragmenta y multiplica: ¿cuánto tardarán Larry y Gertrude en entender cuál es el verdadero problema al que se enfrentan en la Norteamérica fascista que crece, como dice Miller, “silenciosamente”?
No fue fácil para Slavin, que debió contactar al octogenario Miller, jurarle fidelidad a la novela y someter el guión a su aprobación. Eventualmente, Slavin haría unas cuantas modificaciones sustanciales, incluyendo una escena de violación observada furtivamente, que perseguirá al protagonista a lo largo de toda la historia, ahogándolo de culpa, y una escena final optimista y un tanto inverosímil. “Quería ubicar la película en los bordes externos del surrealismo y del film noir –dice Slavin–. Estilizar la ambientación convirtiendo a los suburbios en un mundo tipo Mary Poppins; que todo pareciera perfecto, de tal manera que uno pudiera sentir, más que ver, la oscuridad subyacente.”
Para la fecha del estreno norteamericano de Focus, el propio Miller escribió un artículo para el New York Times titulado “Rompiendo el silencio, iluminando el odio”, en el que recordaba los orígenes de la novela y cómo veía en la Nueva York de los años cuarenta lo que había llegado a considerar “el Gran Secreto: una ciudad que latía con odio”: “La Segunda Guerra fueron muchas guerras, no una. La parte más racista del país odiaba a Hitler, pero que no era exactamente prosemita. La situación era como un vaso resquebrajado en todas direcciones: si lo tocabas, se rompía. El silencio cubría inevitablemente a los judíos y su destino. Roosevelt, amigo de los judíos, le había negado el derecho a desembarcar al St. Louis, el buque que transportaba cientos de judíos. Tuvieron que volverse a Alemania. Todos, sin excluirme, temíamos un estallido de antisemitismo en Estados Unidos si se les permitía desembarcar. Focus fue un intento de atravesar ese silencio”.

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