rosario

Domingo, 7 de mayo de 2006

SOCIEDAD

"No se puede pasar por delante de tanto sufrimiento sin hacer algo"

Así de sencilla y contundente es para la médica entrerriana
Verónica Nicola, la explicación de por qué decidió ingresar
a Médicos Sin Fronteras y cumplir misiones en lugares extremos

 Por Alicia Simeoni

Una fuerte proporción vocacional por la ayuda humanitaria y la disponibilidad para actuar en la emergencia con la imprescindible sensibilidad ante cualquier violación a los derechos humanos, la defensa de la vida y la salud, en los lugares y situaciones más olvidadas; parecen ser los ingredientes movilizadores de quienes desde distintas áreas del trabajo sanitario forman parte y se suman cada año a la organización no gubernamental Médicos Sin Fronteras. Estos componentes más una voz calmada que combina reflexiones acerca de la medicina y el derecho a la salud es la que tiene Verónica Nicola, la médica entrerriana de 31 años, que mañana lunes a las 19 estará en el Centro Cultural Bernardino Rivadavia para hablar de MSF y de su experiencia en las misiones internacionales. Junto a Laura Calonge, enfermera barcelonesa que es la delegada en la Argentina de la organización explicarán la tarea que se hace desde 5 sedes operativas en el mundo, Francia, España, Bélgica, Holanda y Suiza. A Nicola que estudió medicina en la Universidad Nacional de Córdoba le corresponderá la tarea de contar su experiencia como médica generalista y pediatra en Irán, Cisjordania, Afganistán y en la República Democrática del Congo y conectarse con sus colegas o quienes estén próximos a serlo y a otros profesionales del área de la salud para relatar un camino y mostrar las puertas de acceso a la organización.

Verónica Nicola se recibió de médica 7 años atrás en Córdoba pero hasta ese momento se había mantenido atenta al trabajo en terreno de organizaciones que, como MSF, ponen la atención para la prestación de salud en todos los lugares donde los millones de postergados y olvidados de la humanidad no acceden a las mínimas prestaciones y sufren enfermedades que de manera equívoca pueden suponerse como desterradas. Después vino la conexión con la ong a través de otra médica de Córdoba que ya había participado de la experiencia y "la suerte de que me hicieran una entrevista en París donde cada uno da elementos para la construcción del propio perfil y también dice dónde no estaría dispuesto a ir".

Ya en 1999 Nicola estuvo 6 meses en Irán para trabajar "con un proyecto destinado a refugiados afganos durante el régimen talibán", cuenta. "Toda la tarea y el apoyo sanitario estaba a nuestro cargo ya que Irán recibía refugiados pero no se encargaba de brindarles salud". De allí volvió a la Argentina y en Concordia, su ciudad natal, hizo la residencia en pediatría. Otra vez en misión estuvo 7 meses en la ciudad de Hebrón, en Cisjordania, formando parte de un proyecto enfocado sobre todo en la salud mental. "Como parte de los profesionales expatriados -así llaman a quienes no pertenecen al lugar- trabajé con un equipo local pero justamente la participación de extranjeros se orienta a tener más objetividad y neutralidad en la tarea de las clínicas móviles que actuaron en el marco del conflicto palestino-israelí". Dos misiones más completaron su experiencia "hasta ahora" -aclara- en MSF: a partir de junio del 2004 en Afganistán, durante tres meses y durante el 2005 fue con la sección española a la República Democrática del Congo: "Allí, en Kavallo, provincia de Katanga, en el sureste del Congo, trabajamos durante 6 meses en un sitio aislado y muy golpeado durante la guerra civil".

Carmen Escalante la encargada de Comunicaciones de la oficina Argentina de MSF recuerda que la organización fue creada para responder ante la emergencia por grandes epidemias, hambrunas, desplazamientos masivos de poblaciones y catástrofes nacionales. "También para actuar en conflictos olvidados y con enfermedades olvidadas...Por eso el trabajo en Somalía, en Congo, en Colombia, en sitios donde hay guerras civiles desde hace más de 15 años aunque las situaciones no resulten tan mediáticas pero son tan terribles como las de Irak", dice.

Durante la charla que mañana lunes darán Laura Calonge y Verónica Nicola se informará, sobre todo a profesionales de la salud y entre ellos a quienes estén al término de su residencia, sobre la posibilidad que significa MSF en cuanto a la doble formación en la ayuda humanitaria y en la actuación en la emergencia. La ong actúa ante hechos puntuales pero no se dedica a los programas de desarrollo especiales en ningún país. A nivel mundial se formó en 1971 y está integrada por alrededor de 3.000 profesionales de 45 países que trabajan con 15.000 operadores locales.

-¿Cuál es el mensaje que trasmitiría a sus colegas a partir de la experiencia en MSF?

-El relato de mi experiencia es lo mejor que puedo brindar aunque creo muy importante que la sensibilización tiene que estar en cada persona. Aquí se informará que la oficina de la organización en la Argentina permite que no haya que viajar a Europa para tomar contacto. El trabajo en MSF es muy valioso porque no se puede pasar por delante de tanto sufrimiento y enfermedad sin hacer algo para tratar de mejorar la situación. Por eso la organización denuncia las violaciones a los derechos humanos. En la experiencia en el Centro Nutricional Terapéutico en el Congo se recibía a chicos malnutridos y carentes de todo, de alimentos, de agua potable, de afectos, todo en un contexto en el que se ve que la provisión resultará difícil y esto es así por muchos años, tantos que las situaciones tan tremendas son a veces olvidadas o se toman como algo natural.

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Verónica tiene 31 años y ya trabajó en misiones en Irán, Cisjordania, Afganistán y el Congo. Mañana a las 19 en el C.C. Rivadavia dará una charla junto a otros profesionales de MSF.
 
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