PSICOLOGíA › HASTA MAñANA SE REALIZA EL CONGRESO DE LA AMP "UN REAL PARA EL SIGLO XXI"

Una mirada rosarina en París

La Asociación Mundial de Psicoanálisis eligió un tema que sugiere la búsqueda de un real distinto al de la ciencia, de la religión y de cierta filosofía. El Congreso marca una orientación ineludible con efectos imposibles de localizar.

 Por José Manuel Ramírez*

La Asociación Mundial de Psicoanálisis, AMP, realiza desde el lunes y hasta mañana su IX Congreso sobre el sugestivo tema "Un real para el siglo XXI". El uso del determinativo "un" da a entender que se trata del real propio del psicoanálisis, distinto del real de la ciencia, de la religión e incluso de cierta filosofía. Escribo estas líneas desde París, para trasmitir algo de este evento al que asisto y que sin duda marca una orientación al psicoanálisis, ineludible para los psicoanalistas, los cuales perteneciendo o no a la AMP no dejarán de recibir sus ecos y más aún sus efectos silenciosos e imposibles de localizar. El Congreso como una bomba de baja frecuencia e inaudible se escuchará en los cuerpos y entrará su radiación por donde pueda aún en aquellos más parapetados o refractarios.

Desde el inconsciente transferencial, simbólico y edípico al inconsciente real de la enseñanza de Lacan en sus últimos años, en especial con el Seminario El Sinthome, se abre un campo clínico que engloba desde las psicosis, desde las cuales Lacan parte con su tesis inaugural, hasta las innumerables formas del sufrimiento, no necesariamente neuróticas, que toman auge en este siglo, aunque ya se prefiguraban los últimos años del anterior.

Campo clínico que implica una operatoria novedosa en la que la interpretación, llamada simbólica y significativa, va cediendo su lugar sin por ello dejar de subsistir, a formas cuya finalidad implica un molestar la defensa, desmontarla, Lacan dixit, para que algo de ese real que duerme el sueño del sentido, surja, ese real de un goce innombrable, sin identidad, uno, único de cada ser hablante, no universalizable, propio de cada cual, pueda ser leído, cifrado, nombrado, siempre sólo ceñido, bordeado.

Estas palabras insuficientes no alcanzan a decir la enormidad de un trabajo realizado en las distintas Escuelas, e instituciones que se encuentran dentro de aquella Asociación, el trabajo multiplicado exponencialmente, que se refleja en la enorme asistencia al Congreso. Y todo eso no es más que lo que se ve de un iceberg silencioso que trabaja asociado en transferencias comunes y en una afectio societatis imprescindible para sostener el lazo necesario entre analistas, sin cuya red, de ciudades, naciones y continentes, hay que decirlo, esta práctica no se sostendría, no estaría a la altura de la época de la que se trate, con las problemáticas nuevas, y cuyo beneficio reciben por efracción hasta aquellos que no se ligan a ella, pero que contribuyen también a su expansión, cada uno desde su lugar, porque no decirlo, cada uno desde su real, desde su goce.

Los testimonios de pase, arrojan luz, como diría el querido Goethe de Freud, en su expresión final, como demanda casi dolorosa, "Más luz, más luz!", sobre ese oscuro final de todo análisis en que hay que llegar a decir algo de lo indecible de ese real, y cómo decirlo? Y Cómo hacerlo decir?

*Coordinador de la Página de Psicología de Rosario/12. París, 15 de abril.

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El afiche del Congreso que se realiza hasta el viernes en París.
 
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