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Domingo, 19 de enero de 2014

CIUDAD › ALOJAMIENTOS PARA JóVENES EXTRANJEROS

Pequeñas historias de hostels

 Por Evelyn Arach

Ella es cubana de piel morena y sonrisa generosa, él británico, rubio y más bien callado. Pero el sueño es compartido. Llegaron a Rosario siguiendo "la ruta del Che". Yolanna y Rhodri viajaron desde Inglaterra a Bolivia solo para conocer La Higuera, la aldea en la que en 1967 fusilaron a Ernesto Che Guevara.

"El lugar es muy místico, una fuente de inspiración para todos los que sueñan con un mundo mejor. Llegar significó varias horas de recorrido por caminos inhóspitos. Cuando estuvimos allí decidimos hacer una especie de ruta del Che", cuenta Yolanna.

Así que viajaron a Alta Gracia, Córdoba, donde está el Museo que rememora su vida y luego partieron hacia Rosario, para ver la casa en la que nació, ubicada en Urquiza y Entre Ríos. "Aquí encontramos solo una placa, nos hubiera gustado encontrar algo más, un museo... Pero la ciudad nos pareció bella", confiesa Yolanna.

Llevan dos días recorriendo Rosario y aseguran que les impactó el Monumento a la Bandera y algunos museos. Pero las altas temperaturas los llevaron a recorrer algunos paradores de la isla y el río Paraná es una de las postales que se llevan de su viaje por Latinoamérica.

Dario Monjo, el propietario de Rosario Inn, el hostel donde se aloja esta pareja, afirma: "La cercanía con Buenos Aires favorece la llegada de extranjeros, porque habitualmente elijen a Rosario como parte de un recorrido por varios países", cuenta.

Ese es el caso de Marlene Klotz que partió en octubre de 2013 desde Austria, su país natal, para conocer América del Sur y con sólo 19 años ya ha pasado por varias ciudades de Uruguay, Bolivia, Argentina y tiene pensado cruzar a Chile.

Lo curioso es el método de alojamiento. "Existe en internet un sitio que se llama couchsurfing.com en el cual personas de todo el mundo ofrecen el sofá de su casa para alojar a extranjeros y conocer otras culturas. Así, alojándome en el sofá de distintas familias conocí Punta del Este, Punta Ballena y Montevideo. Y tengo pensado usar el mismo método en Chile", cuenta.

En Rosario eligió un hostel céntrico desde donde recorrió la ciudad. "Aquí la gente es muy amable, ayer no tenía monedas para el colectivo y un señor me pagó el viaje y me dijo que no me preocupara. Además la gente conversa mucho, en otros lugares no es así...", cuenta con acento extranjero.

En Bolivia, Marlene se costea el alojamiento trabajando como voluntaria de una ONG que ayuda a la integración social. "En Santa Cruz de la Sierra colaboro con varios proyectos como enseñar a tocar la guitarra a jóvenes en situación de riesgo", cuenta.

Pese los casi 40 grados de calor y a no contar con aire acondicionado en su hospedaje, Marlene no se queja y asegura que Rosario es una ciudad que le pareció "especial".

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Yolanna y Rhodri llegaron a Rosario siguiendo la ruta del Che.
 
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