satira

Año colateral

Por Rudy

¿Cómo le va, lector, cómo la anda pasando? La verdad es que me gustaría saber cómo están sus cosas en estos días tan cambiantes, en los que de pronto ese celular tan bonito que se acaba de comprar... se vuelve obsoleto, el Srnarfon, se vuelve “fulfon” (para los que hablamos en castellano, el celu inteligente se vuelve bolú) y hay que comprar otro, rápido, antes de que el mundo se entere de que su celu se volvió vintage, y lo dejen afuera... a usted.

Son tiempos difíciles cuando los fondos buitre son “una manera de pensar”. Aunque peor fue en los ’90, cuando eran “la” manera de pensar. Indiscutida. Indiscutible. Monopólica. Hegemónica. Paradigmática. ¿Novéntica? (Perdonen el “exabruto”, hoy me desperté neologístico.)

Y de esto se trata, lector. No de los ’90, quédese tranquilo. pero sí, de algo que pasó justo justo antes. ¡El ’89! Uy, lo nombro, y se me ponen los pelos de punta, la piel de gallina, las pestañas se me transforman en sea monkeys, la boca se me hace a un lao, los ojos se me cierran y el mundo sigue andando, cultivo una rosa blanca en julio como en enero, el corazón se me despierta grillo, y la barba se me perestroika, se me glasnosta. ¡Gorbachov!

¿Cómo le iba hace 25 años, lector ¿Como la mona, como el tujes, como la merde, como el joraca, como el corralito, como el bonex, como Adán el Día de la Madre, como Cleto el Día del Amigo, como Mingo en el día del ahorro?

Qué tiempos aquellos, lector. ¡Pensar que Sátira recién empezaba, este suplemento era un bebé, un lactante, un infante pediátrico, y en solamente un año tuvo que aceptar, elaborar, digerir, y sobre todo tragarse cada sapo!

Usted tenía 25 años menos, y nosotros también, lector. Y enpezamos el año con Tablada, El Caracazo, la muerte de Dalí y el Plan Primavera que se llenaba de golondrinas en forma de capital. El dólar valía 5 australes, pero el austral no valía nada.

Y un 6 de febrero, feriado bancario, y cambiario, y ¡agarrate Catalina, Luisa o Gabriel! En un par de meses, al país, que estaba además sufriendo cortes de luz a voluntad... de quien la cortara... se le cortó el resto de las cosas.

Mientras tanto, Bush padre asumía como presidente de los EE.UU. Saddam era bueno, porque los ayudaba contra el malo ayatolá, que había condenado a muerte a Salman Rushdie. Los talibanes eran buenos. Porque luchaban contra el comunismo. Los soviéticos también eran buenos, porque no eran más soviéticos, o al menos estaban dejando de serlo.

Y a lo largo de ese año, ¡uy! El fin del alfonsinismo bueno. (¿Vieron que el alfonsinismo es como el colesterol, que hubo uno bueno y uno malo?) Y el inicio de 10 años de menemismo (y al menos a nuestro gusto, de eso hubo uno solo, y “no es positivo”, como diría Cleto).

En 1989 se cayeron los ladrillos de Muro, y dicen que las ideologías murieron en un confuso episodio.

Y las promesas de salariazo, de revolución productiva, que el dólar recontraalto, que ramal que para, ramal que cierra.

El neoliberalismo nos metía la mano invisible del mercado en un lugar que nos dolía. ¡la híper... ¡la híper!

¿Se acuerda, lector? No, mejor no lo hagamos acordar, porque éste es un suplemento de humor. Se trata de hacer chistes, no de ponernos todos juntos a llorar.

En todo caso, festejemos que ya pasó.

Pero aunque parezca mentira hay gente que quiere que vuelva. Y están por ahí, sueltitos... en fin.

Nosotros, en la semana en la que se cumplen 25 años de la caída del Muro, queremos recordar con usted esos tiempos, sobre todo para que de una vez y para siempre nos borremos esa cosa del “todo tiempo pasado fue mejor”. ¡No, nooo!

Bueno, lector, hemos seleccionado chistes, textos y reflexiones “cosecha ’89” para disfrutarlos junto a usted. Ahí vamos.

Hasta la semana que viene.

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