satira

Blanqueame y llamame Mauri

Por Rudy

¿Como le va, lector cómo anda? ¿Contento como contador de club de barrio cuando le llega la factura de luz?

¿Feliz como pequeño y mediano empresario desde el 10 de diciembre pasado? ¿Más alegre que tachero que tenía un taxi negro y amarillo, voto por los amarillos y ahora se las ve negras a la hora de conseguir un pasajero de clase media? ¿De festejo en festejo, como dirigente opositor “moderado” intentando definir o encontrar su lugar en la política, si tal cosa existiera?, buscando eufemismos para “medida de fuerza”. ¡Claro, porque a la alegría no hay con que darle, en estos tiempos! Sobre todo, porque si hubiera con que darle, sería carísimo.

Y nosotros igual que usted, acá estamos, colgándonos de cualquier cosa con tal de no caernos de la clase media!

¡hasta de la mano invisible del mercado, nos agarramos, y eso que nos esta tocando donde no nos gusta.

Y el gobierno lo sabe, y trata de ayudarnos, nos manda una soga… No, no para el cuello, sino para que nos aliviemos. Tranquilo, lector podemos estar muy mal, y seguir siendo clase media igual. Es más, si no estamos muy mal, deberíamos sospechar de que somos ricos

Sí, sí, usted, si todavía tiene para el cafecito, el taxi, el psicoanalista, la hamburguesa para los chicos… ¡es rico!

ES que –nos dicen– finalmente se termino la mentira populista.

Parece que estuvieron 12 años dándoles guita a los pobres ¡No se dieron cuenta- nos explican los ahora gobernantes- que los pobres no necesitan plata, ni planes, ni nada, para ser como son, o sea, pobres! Así, cada vez se parecían más a la clase media, y la clase media ¡quiere parecerse a los ricos, no a los pobres!

La clase media no se lo bancó, y por eso pidió – y votó– un cambio, ¡y lo consiguió!. Un gran cambio: no es primera, ni segunda, ni tercera, ni cuarta, ¡es marcha atrás!

Los populistas les enseñaron a los pobres a vivir como si fueran clase media, y ahora Mauricio, Vicemauricia y González Freud le enseñan a la clase media a vivir como pobres.

¡ y al que le parezca caro, que no consuma!

Aunque lo de consumo, con este gobierno, es cada vez más “ sinsumo”, o “sinresto”.

Ahora, se viene la lluvia de dólares, algunos ya estan importando paraguas de Taiwán, antes del primer chaparrón verde: ¡si sos pobre, preparate, porque los dólares cuando caen de arriba, te hacen unos agujeros en el techo, que ni te cuento!

¡Qué tema este el de la lluvia de dólares, lluvia de inversiones, siempre lluvias! Seguro que después van a decir: “Bueno, al final no llovió, se equivocaron los del pronóstico, pero bueno, mejor, porque cada vez que llueve, si caen mas de dos gotas, se inunda todo.”

Y las inundaciones, solamente traen desgracias. Aun si son de dólares. ¿O acaso no se acuerdan de cuando Martínez de Hoz nos lleno de “plata dulce”, y terminamos con el país en “hiperglucemia económica”, una verdadera diabetes, síndrome “metadiabólico” que puso a la industria nacional en terapia intensiva?

Y en los 90, otra vez. Se ve que los grandes bancos tenían que sacarse de encomia unos kilos, unas toneladas de verdes, y nos los prestaron. Y ahí andábamos con ese sobrepeso de billetes, es “panza verde” esos kilos que no eran nuestros, y que después había que devolver, y mucho más.

¿Para que queremos la lluvia de dólares si no tenemos nuestros sistemas pluviales y cloacales preparados? ¡Solamente para que el agua (si somos optimistas) nos tape y arruine nuestra producción, y después necesitemos mas dolares para poder recuperarnos!

Por si esto fuera poco, además vienen con el blanqueo,. que sirve para que el Mauricio, la vicemauricia, González Freud y todos los que quieran, van a poder no traer a acá, la plata que tampoco tenían allá.

La idea es una ley para poder pagarles a los jubilados lo que ya se les puede pagar sin que se necesite ninguna ley especial para hacerlo. ¿Quién habló de privatizar o malvender los fondos del ANSES? Nadie, es verdad. Justamente por eso sospechamos, porque desde hace unos meses para acá, la idea es no decir nada de lo que se píensa hacer, para que después “la gente” no se canse de las cadenas nacionales, como antes.

En el país del fideicomiso ciego, el entuerto es rey.

Pero la clase media sigue diciendo-mientras se hunde-

“¡la culpa es de la yegua!” “¡Increíble éxito el del gobierno!” se ve que importaron relojes truchos que atrasan varios meses, y logran vendérselo a la multitud, que así, por lo menos, siente que tienen algo importado que mostrar. ¡Estos relojes hacen que creer que todavía estamos en el año pasado, para que todos crean que falta mucho para el segundo semestre!

De todo esto trata este suplemento, lector.

Hasta la semana que viene.

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