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Viernes, 12 de marzo de 2010

ES MI MUNDO

Belleza, ruptura y felicidad

¿Anormales? Esta es la pregunta que propone el Festival de visibilidad de chicos trans, lesbianas e intersex que se desarrolla entre el 17 y el 21 de marzo en Casa Brandon. Un lugar de encuentro dedicado a preguntarse por lo más obvio y a recibir como respuesta más libertad.

Si el festival se presenta como una pregunta, la respuesta de los anormales citados no se hace esperar, ni ahorra en profundidad. Entrando en Casa Brandon a la derecha, una especie de graffiti gigante les da voz a las fotografías expuestas en la pared de enfrente. El cartel hace foco en la primera persona de uno de los sectores más invisibilizados de la comunidad lgbtti, los chicos trans, que en esta muestra también se verán nombrados como FtM (del inglés female to men, de mujer a hombre). Atención, porque el cartel gigante podría ser confundido con un conjunto de frases inconexas y hasta pretenciosas. Al contrario, van armando una especie de catálogo de lo que se espera, lo que se dice y lo que corresponde callar sobre la transexualidad. Desde la conmiseración hasta el estupor, desde la enfatización de su reinado dentro del espectro queer hasta su condición de mártires como destino. Todo esto aparece puesto en jaque a través de estas frases sueltas y lanzadas desde diversos puntos del planeta. “Soy un XXBoy que se clava una aguja en el culo una vez por semana para llenarse a sí mismo con la ‘Y’ de pregunta y respuesta y desarrolla la revelación”, “No hay nada vergonzoso respecto de ser una mujer. Es una de mis capas. Ser un hombre es solo la capa exterior con la cual me gusta moverme”. Tom de Nueva York advierte que “mucha gente se cree mejor persona a raíz de su experiencia como transexual. Yo no creo una palabra de eso. Puedo ser mejor persona por las opciones que tomo, no por el dolor que atravieso”, y luego Jacob de San Francisco afirma que “Así como la conciencia trans se esparce como un incendio forestal, es importante recordar que no todos los procesos son el mismo. Yo tengo el honor de ser parte de ese movimiento y de exponerme frente a un mundo de ignorancia”.

Las fotos y las voces pertenecen a la muestra del Kael T. Block, artista y activista nacido en Colombia y educado en Francia que comenzó en el año 2003 registrando su propia transición y durante los últimos cinco años ha viajado por el mundo para encontrarse con otros chicos trans dispuestos a enfrentarse a su cámara. Y despabilar al que mire. Los captura en esa pose que coincide con la belleza tan de poster y de revistas más próximas a una estética gay, pero sobre todo lejanas a la pregunta sobre la anormalidad. Se trata de un proyecto que tiene soporte en Internet y que incluye más que fotos y frases en www.xxboys.net. Algunos de los chicos trans incluso integran un calendario donde se los puede ver, divinos, posando para la mirada del deseo. “Somos bellos, somos excitantes, no vivimos en un mar de lágrimas que nos desfiguran el rostro.”

¿Esa es la consigna? ¿Nuestra belleza es diferente y a la vez encaja en el canon?

Quien responde a esta pregunta de SOY es Lorenzzo, una chica francesa que llegó hace unos meses a la Argentina y se dispone a quedarse más tiempo por acá disfrutando de su activismo y de la compañía. Se presenta con su nombre de activista, se nombra en femenino o en masculino indistintamente aunque no por ello confundida en lo más mínimo. Lorenzzo junto con Kael T. Block, Naiel (de quien se proyecta el corto Fuckinggender) y Stephan, integran este grupo de amigos que, junto a activistas de por acá, organizaron esta gran fiesta.

Lorenzzo: –La belleza que ves en las fotos está relacionada con el orgullo de ser trans. Las fotos encuentran la belleza de los chicos, por qué tienen que ser feos, por qué no tienen que ser lindos. Lo son.

¿Por qué no aparece la palabra gays en la lista?

L: –Gays, heterosexuales y otras palabras que no estén en la lista son absolutamente bienvenidas al festival. No están en la lista de lo que queremos visibilizar porque hablamos específicamente de lesbianas, chicos trans e intersex. Esto es lo que nos preocupa y tenemos ganas de trabajar sobre este punto. Creo que tenemos derecho a nombrarnos, hacer nuestro propio festival y concentrarnos en lo que nos pasa. Bienvenidos todxs, estaremos entre nosotrxs.

A través del espejo

El festival ostenta un cronograma muy preciso y completo al estilo de las universidades anglosajonas que cuentan con departamentos queer y presupuesto para investigar y formar a la población. Aquí se hará a pulmón. Los talleres incluyen la defensa personal, una clase para aprender a draguearse, y un taller dedicado a la salud sobre todo a lo referente al trato en los consultorios ginecológicos donde la invisibilización manifestada en un médico que presupone una vida sexual heterosexual, atenta directamente contra la salud y la dignidad de lxs pacientes.

¿Qué sentido tiene un taller de defensa personal y que tiene que ver con la visibilidad?

Lorenzzo: –Mucho.Si vos sabés cómo defenderte, tenés otra manera de pararte. El estar menos indefensa te hace sentir más segura, te da otra actitud. La postura del cuerpo cambia completamente. Las personas que hemos sufrido la discriminación somos más vulnerables y también a veces nos hace ponernos a la defensiva. La autodefensa, tanto como el yoga, nos da un equilibrio para poder reaccionar sólo ante el ataque y no ante los amagues o ante los gestos equívocos.

¿Y el taller de dragueo?

–Este taller es básico para comprender los códigos que hacen a la imagen de hombre y a la imagen de mujer. Pasar por esos códigos, vivirlos, jugar con ellos, te ayuda a apropiarte de lo que te han enseñado que pertenece al otro y que no puede ser parte tuya. Comprender, ver cuáles son los gestos y las posturas físicas que dan poder y las que construyen la sumisión.

¿Hay una intención didáctica en tantos talleres?

–Hay una intención de autoconciencia. Lo que yo vengo a mostrar o a conversar aquí, quiero que quede claro, se trata de cosas que yo viví. Si presento un curso de autodefensa es porque me golpearon tremendamente en la calle por ser lesbiana y decidí aprender a defenderme. Si hablo de invisibilidad será también porque cuando yo era chica, no encontraba la palabra lesbiana con que nombrarme. Tuve que encontrarla. ¿Por qué no hacer más llano el camino?

Pantalla nada plana

El festival se completa con una nutrida cantidad de proyecciones, muchas de ellas que se verán por primera vez en nuestro país y que cuentan con traducción propia de los organizadores. Una jornada dedicada a la intersexualidad cuenta con una serie de cortos franceses entre los que se cuentan Sans contrefacons y también Entre dos sexos, seguidos y precedidos de un debate. Imperdible La revolución del deseo, una revisión a la década del 70 muy oportuna para quienes piensan que la lucha recién empieza. Y también la selección de porno para chicas, para pasar la noche. Documentales, obras de experimentación, fragmentos de una conferencia de teóricos y activistas ya clásicos como Judith Butler o el francés Louis George Tin en quien sin duda este grupo de amigos toma inspiración y acento. En 2008, Tin L’invention de la culture hétérosexuelle donde intenta despojar a la heterosexualidad de su carácter de orden natural para hacerla ingresar en el orden histórico, temporal. La cosa termina con show y noche drag. Eso es coherencia.

Las cicatrices, el proceso de transformación, la bienvenida a las hormonas y el festejo de cuerpo deseado aparece en las poses de estos tres chicos trans.
Kael T. Block (centro): orgulloso y sensual se desviste ante su propia cámara.

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Lorenzzo, la activista francesa que encontró su lugar en Buenos Aires
 
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