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Viernes, 8 de julio de 2011

Yo quisiera ser travesti

¿Operarse o no operarse es lo que termina por resolver la clásica pregunta de ser o no ser? El deseo de ser (travesti) no responde a fórmulas médicas, ni psiquiátricas, ni quirúrgicas ni estéticas.

 Por Naty Menstrual

Ser travesti, cross, trans o no sé cuántas definiciones más habrá, la verdad me parece que siempre necesitamos rotular, para identificar y para agrupar. ¿Y si no te querés operar, ni los pechos, ni la cola, ni la cadera, ni las pantorrillas, ni los muslos, ni la pata, la carcaza, los menudos menos? Si querés vivir sin operarte, sin aceitarte, sin meterte prótesis, ni silicona en los labios tipo churrascos, ni los pómulos tipo alienígena, la barbilla o la perita, más redondeado de frente, estiramiento de jeta... no tomarte cócteles de hormonas, ni aflautar la voz para ser más femenina. Uf... ¿Qué sería entonces sin retocar? Qué arduo trabajo ser trans, o TV o DVD, o HD que ahora está tan de moda. Todo depende del deseo y las ganas. Un día en una marcha me crucé con unas conocidas de boliche que las dos andaban contentísimas porque les habían cambiado el sexo y ahora andaban revoleando bien la new conchita... a una la había visto en tele cuando el cucharada de sacarina de Gastón Pauls la grabó en el proceso de corte y confección de la entrepierna. Yo nunca había visto, y entonces como loca le pedí: dale, dale, mostrame cómo te quedó la conchita... Ambas, ni lentas ni perezosas, se levantaron la micro pollera y pelaron concha al viento de noviembre sus dos preciadas new almejas. Tomá mate con chocolate. Observé rápidamente como si en mis ojos hubiera una polaroid e intenté retener esa imagen de tajo que había conocido de adolescente, mucho no recordaba, aunque recordaba las de las porno, sinceramente bastante más grandes. Eran dos conchitas discretas, muy lindas las dos, muy menuditas, muy femeninas ella, con sus tacones lejanos del suelo y revoleando sus micro polleras, para que le entre el fresquito.

No pude dejar de pensar, qué valor, qué fuerza interior, qué deseo de cambio y de reafirmarse en otra identidad que no era la impuesta, eran felices siliconadas y rubias de pelo planchado seduciendo imparables a quien se le pusiera cerca. Dos chicas dos, como las Nu y Eve, las mellizas del Nueve —aunque quizá estas dos serían, mejor dicho, las mellizas del 7; broma, chicas, sólo un chiste medio verde—.

Y me acordé de un amigo, Pol Ajenjo, que escribió algo así como esto:

Yo quisiera ser travesti
ser batato y tener tetas
de aceite de camiones y motores
asesinos
silicona industrial en mis venas
embebida lentamente hasta morir
en jeringas oxidadas que se clavan
y me inflan
y revientan los pezones
traga grasa corazón
de gomería...
yo quisiera ser travesti
ellas son lo que no logra la terapia
ser la carne y la sangre del deseo
la genuina eucaristía
yo quisiera ser travesti
porque las travestis son crisálidas
que se matan por vivir.

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