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Viernes, 19 de julio de 2013

CAMPAñAS

La risa contagia

Ilustrador, escritor y fotógrafo, Daniel Arzola es el fundador de No Soy Tu Chiste (NSTC), una campaña nacida en las redes sociales desde Venezuela, que hoy ya tiene sucursales virtuales en muchos países, con la intención de detener el odio y la segregación que empieza con la burla.

 Por Alejandro Dramis

¿Cuál es la filosofía de No Soy Tu Chiste?

—NSTC no incluye sólo a la comunidad lgbti. La filosofía de la campaña se volvió aplicable para cualquier tipo de burla, cuando la burla es utilizada como una forma de violencia y cuando la broma se convierte en un ataque. Las mujeres feministas la veían y se sentían identificadas, como también las personas afrodescendientes o con problemas de peso, y eso fue lo que le dio mucho impacto. Nació a través de las redes sociales y actualmente se convirtió en la primera campaña viral venezolana: esto significa que va llegando a ti sin que necesariamente tú te acerques a ella. Funciona como un virus, se va expandiendo y llega a las personas, quieran o no. Así entró a EE.UU., a Canadá y a otros países, y luego me escribieron desde esos países para que les enviara versiones en inglés de la campaña, que se llama I’m not a Joke.

¿Cómo surgió el proyecto?

—Empezó como mi trabajo de grado en la Escuela de Arte. Muchas veces, cuando la gente habla de inclusión, excluye a otros. Si yo hablo sólo de lgbti estoy excluyendo a otras personas, y la filosofía de la campaña es romper con el paradigma de los ’80 y los ’90, en donde se le decía a la gente “todos somos iguales”. Yo quiero trabajar la idea de que soy distinto, tengo derecho de ser tratado de igual manera que otros. Una especie diversa es una especie rica. La campaña dice “no quiero ser igual, está bien ser diferente, pero tienes que tratarme igual ante la ley porque ése es mi derecho”. En Venezuela estamos en pañales en cuanto a los derechos de la sexodiversidad; ni siquiera tenemos un medio digno para expresarnos. No hay nada como el suplemento SOY, acá. En televisión, por ejemplo, se presenta a un homosexual siempre vestido de mujer, y con eso invisibilizan a las trans; también invisibilizan a las lesbianas, porque las muestran como un fantasía para heterosexuales, y siempre como si fuera un chiste, como algo burlesco.

¿A qué apunta la campaña cuando dice no ser el chiste de los otros?

—Es el ridículo. El hombre tiene que ser extremadamente afeminado, mostrarse obsesionado con el pene, ridiculizado al extremo de que siempre tiene que ser un peluquero, una chillona, con chistes sobre plumas, etc. NSTC trata de no ser literal, y esto incluye a todo aquel que sea burlado. “No soy tu chiste” abarca a cualquiera que se sienta identificado y quiera ser respetado por lo que es. No hace falta ser la causa para defender la causa. No hace falta que seas lgbti, o interracial o que tengas problemas de peso para apoyar la campaña.

¿Con qué reacciones sociales te encontraste una vez que la campaña se hizo masiva?

—Yo pensé que iba a tener más connotaciones negativas, porque NSTC se creó cuando acá, en mi ciudad (Maracay), a un chico de 18 años lo quemaron vivo por ser gay, y luego a dos chicas las tirotearon por ser lesbianas. Uno de los motivos por los cuales la campaña nace es por esa violencia contra la comunidad. Yo pensé que teniendo esas referencias que pasaron tan cerca de mí, la campaña iba a ser atacada. Sin embargo, la ola de respuestas positivas ha sido superior. Solamente en Facebook, en su semana más concurrida, ha llegado a tener más de 300.000 visitas, y sólo cinco comentarios fueron negativos. Estaba más preparado para combatir, pero eso no ha sucedido todavía.

El arte ha sido el medio con el que yo he conocido el mundo. Ha sido mi catalizador, mi manual para entender a la gente. Entendí más de las personas leyendo El Principito que estando con ellas. Antes, cuando quería decir algo, en lugar de decirlo lo dibujaba, y desde pequeño ése siempre ha sido mi modo de expresión. Cuando la campaña llegó a los medios de comunicación, ellos me definieron como un “artista activista”. Yo simplemente estaba reflejando mi situación, no sabía que estaba haciendo activismo.

¿Qué te interesaría que ocurriera con NSTC y que no haya ocurrido aún?

—Una de las cosas que me gustaría es llevarla a las calles. Que la gente pudiese verla en una parada de autobús, o en la estación del metro. Eso es lo que hace falta. Muchos aquí en Venezuela creen que la gente no está preparada para reconocer la sexodiversidad, pero es que realmente ninguna sociedad lo está hasta que no les muestres o los eduques en esos temas. Muchos me han dicho que estaba loco por poner mi nombre en la campaña, que no lo hiciera porque podía ser peligroso. Pero yo tengo que hacerlo, porque nadie lo ha hecho. l

Facebook: No Soy Tu Chiste

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