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Viernes, 29 de agosto de 2014

INFANTIL

El príncipe, encantado

Príncipes... (otra historia de amor) es una obra de títeres que relata, en clave de cuento maravilloso, la fuerza del amor a primera vista entre un príncipe y otro. La inercia de los castillos, las reinas y las hadas ahora avanza de contramano.

 Por Alejandro Darmis

A raíz de la insistencia de su madre, el príncipe Carlos finalmente decide madurar y convertirse en rey, pero para asumir el trono de su reino es obligatorio que contraiga matrimonio, lo cual lo conduce a presenciar un casting de varias princesas que están interesadas en casarse con él. Después de que varias de ellas desfilaron ofreciendo sus encantos y sus mañas, y siendo muy bien recibidas por su predisposición de príncipe, el interés de Carlos crece considerablemente frente a la sorpresiva presencia del príncipe Pablo, hermano y acompañante de la princesa Clarisa, la última de las aspirantes a reina. Luego de pasar un rato conociéndose, los sentimientos de Carlos se inclinan definitivamente hacia Pablo, a quien decide elegir como el esposo deseado. Finalmente, el príncipe Carlos le comunica a su madre la decisión tan esperada: la unión matrimonial será con Pablo, siempre y cuando él responda afirmativamente a su propuesta. Al principio, la madre no comprende la decisión de su hijo y la considera una broma, pero luego de un breve momento de reflexión aprueba con alegría esa resolución y así, sin más rodeos ni explicaciones ulteriores —y una vez obtenida la afirmativa de Pablo— se consuma el matrimonio entre ambos príncipes y el reino pasa a tener dos reyes.

El texto de Príncipes está basado en el libro Rey y Rey (publicado en el año 2000) de las escritoras holandesas Linda De Haan y Stern Nijaland. Además de la muy buena interpretación y su austera y hermosa puesta en escena, la principal virtud de esta obra infantil de títeres radica en su espontaneidad: la historia no recurre a ninguna explicación ajena al transcurso propio de los hechos narrados. Con un recurso tan sencillo como la sencillez, la diversidad sexual se introduce de una manera completamente naturalizada: sin demasiados rodeos, dos hombres deciden casarse porque lisa y llanamente se aman. Y punto.

“Para lxs chicxs todo es nuevo, y si nunca vieron una pareja homosexual a lo sumo preguntarán por qué se casan dos príncipes, y cuando se les cuenta que los hombres también se enamoran entre ellos, ya está. No se sorprenden de nada, simplemente les faltaba esa información”, afirma la autora de la obra y también titiritera Eleonora Castel. Antonio Quispe, titiritero, agrega que “lo interesante de este cuento es que justamente toca un tema muy trillado, que es el del príncipe y la princesa, que está en la base de la cultura infantil, pero lo importante de este proyecto es que con un simple giro (que no es tan simple en realidad) se está dando vuelta toda esa base tradicional, que equivale a empezar a contar todas esas historias nuevamente. La obra no es extraña para lxs chicxs. Es extraña en el universo de la ficción, porque no hay, pero son lxs adultxs lxs que se imaginan que a lxs niñxs hay que introducirlxs en estos temas con explicaciones largas y sesudas”. Adriana Sobrero, su directora, comenta que otra característica importante es que “la propuesta está abriendo espacios en varios aspectos. Abre la posibilidad del diálogo entre padres e hijxs, y no sólo en la elección del amor, sino en muchas otras cuestiones sobre la diversidad que es importante que puedan debatirse”. Otra historia de amor ha comenzado, y continuará.

Domingo a las 17, Pan y Arte, Boedo 876.

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