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Viernes, 24 de junio de 2016

PASADO PENSADO

Construir un archivo es todo lo contrario de cajonear.
A la espectacular salida a la calle que significó la épica del orgullo que se rememora esta semana por la Revuelta de Stonewall, y que en nuestro país se celebra con un homenaje a quienes pensaron la primera marcha en el país, le sigue en este siglo la proliferación de archivos. La cantidad y la diversidad de documentos dan cuenta de que la memoria de esta rara comunidad no sólo existe sino que tiene un lenguaje explosivo y propio.

 Por Dolores Curia

¿Dónde está la memoria lgbt? Más allá de las colecciones personales y los albúmenes caseros, la tarea archivística lgbti realizada de modo sistemático y oficial parece no haber sido digna de los grandes museos, ni de figurar como ítem en la historia oficial. No hay registros de muchos otros episodios, más allá del hito de la revuelta de Stonewall (1969), presentes en la historia con mayúscula. El registro de la memoria lgbti, ya sea por vicio acumulador o gesto vintage, obedece a un fenómeno relativamente reciente, propio del siglo XXI. El archivo, donde conviven la alta cultura con la folletería, es esencial para empezar a escribir, o reescribir, la historia de una comunidad que hasta no hace tanto tiempo no tenía muchos más canales que el boca en boca, los fanzines, las fotocopias, la circulación subterránea de saberes y textos en los sótanos, casi siempre en espacios cerrados, ya sean dormitorios, darkrooms o bares. SOY ha ido tras la pista de esta pulsión archivera y en el camino se ha encontrado con colecciones privadas con décadas de vida que recién ahora salen a la luz pública, museos de ladrillo o virtuales. Uno de los archivos web más vastos es el del Museo Leslie Lohman de Arte Gay y Lésbico, que comenzó como un lugar de intercambio y exposición de obras casi clandestino en un departamento particular, allá por los 60, y hoy tiene una colección de más de 24 mil obras, porfolios de dos mil artistas y una biblioteca con más de dos mil volúmenes, catálogos, panfletos y otros materiales históricos. En la base de datos online (leslielohman.pastperfectonline.com) se puede acceder a imágenes de la colección permanente y a una suerte de línea de tiempo interactiva que ofrece un recorrido posible de la historia del arte desde el ojo queer. La organización GLBT Historical Society -que tiene un museo en San Francisco y un extensísimo archivo virtual- tiene una colección de obras, materiales gráficos, documentos, fotos históricas, audios y videos originales que se puede consultar en glbthistory.org. Allí se encuentran por ejemplo proyectos como “Dykes on Bikes: 30 Years at the Forefront”: una serie de videos en los que un grupo de butches nos pasea en moto, a través de registros originales, por el multitudinario Pride de San Francisco, de 1977, año clave en el que Harvey Milk estaba a punto de ser electo como miembro de la Junta de Supervisores de esa ciudad. También hay audios de programas de radio clandestinos de los años 70. Por su parte el Museo del Holocausto de Estados Unidos tiene un archivo online dedicado a gays y lesbianas, con videos, audios, testimonios, bibliografía específica, documentos oficiales y publicaciones periodísticas que dan cuenta de la persecución nazi contra la población lgbti. Otro de los más completos es el proyecto Historia Gay Calgary, un archivo web canadiense que busca documentar, mediante la historia oral, las vidas de quienes a mediados del siglo XX fueron activistas, muchxs de ellxs, hoy ancianos, en Calgary, la ciudad con una de las comunidades lgbti mas grandes de ese país.

AQUÍ PODÉS VER MÁS FOTOS Y ARCHIVOS EN EL PDF DE LA EDICIÓN IMPRESA DE SOY

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Imagen del proyecto “Dykes on Bikes: 30 Years at the Forefront”.
glbthistory.org
 
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