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Viernes, 14 de octubre de 2016

ENTREVISTA

Pre menstrual

Naty Menstrual presenta mañana un nuevo libro, Poesía recuperada (Ed. Zindo Gafuri), una especie de eslabón poético perdido en la historia de esta mostra performer, emblema de San Telmo Trash y de otros territorios menos santos.

 Por Liliana Viola

Entre los atributos que saltan a la vista, Naty Menstrual suele ostentar a quien se le anime, el de traicionera olímpica, medalla de oro. ¿Se puede decir traicionera en el buen sentido? Naty traiciona las falsas expectativas. Cuando parece que va, viene; deja como a un idiota al sentido común y le saca la ficha a la corrección política. Cuando da miedo está mansa, cuando parece mansa pega el zarpazo. Además, es de las traidoras que avisan. Por ejemplo, en uno de los poemas de su nuevo libro, “Bomba bombón” lo anuncia así de claro: “Les voy a tirar una bomba atómica incolora inodora sin humo para que no se den cuenta y mueran y nadie va a saber quién es al que le toca porque no voy a avisarles así de hija de puta por hijos de puta que se lo merecen voy a poner una aviso para los que quieran mandarme una lista y por cabeza les cobro cien mangos y me hago rica…”

El resentimiento de Naty Menstrual siempre tiene, como el de los payasos, una margarita que escupe algo desde la solapa. Cuidado, avisa ella, puede ser leche, puede ser pis.

Los malosentendidos y algo más

Llega al bar La Paz, puntual como corresponde y antes muerta que sencilla, con un saco de leopardo ecológico, una bolsa de plástico de algo que compró en el trayecto y como toda una señora que es, se pide un tecito. Yo llego con todos los poemas subrayados y dispuesta a halagarla con mis hipótesis. Opino sinceramente que desde sus primeras apariciones públicas, pasando por el trabajo de edición de sus relatos en Continuadísimo (Eterna Cadencia) y luego en su Batido de trolo (Milena Caserola) este libro presenta el colmo de su estilo donde lo guarro no quita lo luminoso, lo malevo no le hace sombra a los tacos agujas desde donde se planta a escupirle al mundo. Con una estética Almodóvar en el arte de tapa y con poemas que visitan una femineidad acuática y suicida, una familia distante y necesaria y por supuesto, los secretos de alcoba, Poesía recuperada es una confesión marca Menstrual. Le digo que consiguió capitalizar la calle que viene haciendo en sus shows, sus remeras pintadas, su serie de muñecas desarticuladas. Este libro marca una madurez, una superación, digo como si estuviera sentada en un programa típico de literatura por televisión.

Naty me mira con las cejas como acordeón y me dice en un susurro: ¡Nada que ver!

¿Por qué?

–Es que es muy raro lo que me decís, porque estos poemas los escribí hace mil años. Son cosas que yo fui escribiendo antes de travestirme, ni era Naty. Era un marica que mientras escribía otras cosas, hacía estos poemas en secreto, para mí. Nunca pensé que fueran publicables.

Ay, qué tonta. ¡Por eso se llama Poesía recuperada!

–Bueno, la verdad no iba a ser ese el título. Fijate el cagazo que me daba la idea de publicarlos que le dije al editor que les pusieramos “Poemas de una travesti cursi”. Como diciendo, bueno, yo les avisé, si no les gusta, yo les dije.

¿A qué viene el pudor de golpe?

–No era pudor, para nada. Yo venía de escribir otras cosas, mis monólogos, los cuentos dementes llenos de guarradas. Y estos poemas pertenecen a un momento en que escribía historias de homosexuales, de hombres que se acostaban conmigo pero teniendo el cuidado de que no se me notara que yo era una marica.

¡Uy! Te juro que se nota bastante.

–Bueno, pero esa parte de poesía que vos ves como depurada en realidad es algo del inicio de travestirme. Es esconder, es sangrar por la herida. Después me empecé a comunicar de otra manera, mas guarra, más sucia, también real. Y esto lo dejé ahí.

El pudor entonces es frente a la institución poesía…

–Respeto y amo a la poesía, me gusta Marosa, me gusta Pizarnik desde mis años de suicida. Sí, me da cosa decir que hago poesía.

Además de estos versos: “Puse botellas de sol/ en mi heladera/ para calmar tu sed /sedienta de sirena…”, ¿dónde encontrás lo cursi en este libro?

–¡Ay! ¡Hija de puta! Ese poema justo les pedí que lo sacaran, porque es el colmo de lo cursi. Pero después me convencieron, lo dejé porque este libro en realidad representa ese momento de mi historia. Iba a corregir cada poema y al final lo único que hice fue cortar un poco. Pensé, si corrijo ya no van a ser los mismos poemas. Y no tiene mucho sentido, la idea es que se vea cómo estaba pensando y expresando en ese momento.

Diríamos que prima el respeto a la zona testimonial que representan estos poemas.

–Puede ser..

Cuando hablo de la traición como marca de estilo me refiero también a ese deschave siempre desopilante del tipo que se acuesta con la trava y luego va a comer con su familia. Convertís el cuarto oscuro de la prostitución en un saber muy específico.

–No es un saber de la prostitución. Jamás viví de la prostitución. Me hubiera muerto de hambre.

Tenés razón, solo en un poema hacés referencia a los billetes…

–Son poemas de un chico que se acuesta con hombres, también podrían ser de una trava, por supuesto. A ver cómo te explico. La primera vez que me acosté con un chongo, yo ya me veía con el vestido de novia. Las primeras veces fue así. Vos decís, bueno, si todo estuvo bien, si me quiere, somos novios. Y después te das cuenta de que el tipo ni en sueños pensaba en estar con vos.

Son poemas de una principiante despechada.

–Y por eso son tan cursis, son ingenuos en su resentimiento. Yo ya no pienso así.

¿Resignación? ¿Superación? ¿Militancia contra el amor romántico?

–No es que porque no puedo no quiero. No me interesa. No puedo pensar ya en términos de engaño o de confianza. ¿Para qué quiero confiar? Y no porque me vayan a traicionar, sino porque no me interesa fundar una relación en eso. Prefiero estar bien en el momento en que estoy bien. Tengo muchas amigas con sus parejas y sus sufrimientos y sus descubrimientos y sus engaños y sus decepciones y yo pienso, qué tortura, ¿por qué queremos vivir esto?

Volviendo a una pregunta anterior. Me parece ahora que muchas veces donde leí prostitución en tus textos es algo que agregué yo…

–Mirá, me pasa en la calle. Cuando ven una trava se entiende que hay que pagar o que le tenés que comprar o vender merca. Yo ya no tomo, pero la merca está asociada a la travesti. Hay chicos con los que me acosté que cuando se fueron me dejaron plata, ok. Ellos entienden que hay que pagar. Pero yo, te soy sincera, nunca me acosté con alguien que no me generara un deseo. Una vez le pregunté a una amiga que vivía en una pensión en el cuarto al lado mío y yo la veía entrar con cada cosa, que le dije, ¡¿cómo hacés?! Y ella me lo dijo clarito, a mí el billete me para la pija. Bueno, a mí no.

No todo es sexo, en este libro. Aparecen los abuelos.

–Ellos fueron muy importantes para mí. Vivían cerca de casa y el jardín de mis abuelos era un mundo donde podía ser quien era durante horas, jugando con flores con hojas que iban convirtiéndose en personajes… La escalera era la escalera del palacio y ahí bajaba yo, hecha una reina con mi traje de hojas arrancadas…

Los poemas de Naty, ni le pregunto si está de acuerdo, porque seguro sabrá cómo hacerme ver que estoy equivocada, son ideales para regalar el día de la madre. Que las madres aprendan, que oigan lo que los hijos siempre están rumiando en la pieza de al lado. La maternidad aparece en el reproche, en el origen y en el culo. “Si fuera mujer tendría mil hijos, maleducados, y rebeldes malhablados/ alimentados por su odio contra mí…/ alimentados por su odio eterno”, dice en uno de ellos mientras en el que abre la serie nos recibe con un lamento en tercera persona: “El Yoni a la Elba le llega de noche/ pasado de alcohol pasado de drogas./ Y baja de un coche De Amerika disco reviente y relajo. Su madre le cose le cose la cola Le cose la cola con hilo sisal le cose la cola coser y cantar.” Que las madres aprendan, que oigan lo que los hijos siempre están rumiando en la pieza de al lado. Y disfruten de los poemas de una trava cursi, antes de que se haga de noche sin luna.

Presentación de Poesía recuperada: sábado a las 20, La Libre, Bolívar 646

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Naty Menstrual
Imagen: Marieta Vazquez
 
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