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Viernes, 4 de noviembre de 2016

ENTREVISTA

FUEGA Y FRESH

Explosiva figura de la diversidad madrileña, la rosarina Topacio Fresh va y viene de la TV a las muestras. Aquí habla de su pasado trash almodovariano y de su presente y futuro como dueña de La Fresh Gallery y matriarca de una familia queer que incluye estrellas como Fabio McNamara, Juan Gatti y Bruce LaBruce. Rubia, pero nunca débil.

 Por Franco Torchia

“¡Me encanta: fotos mías hechas en Argentina no tengo!” festeja Topacio, “freshquísima”. Claro: desde hace años es retratada por la prensa española y sin embargo, hasta hace días -en ocasión de esta entrevista- jamás las cámaras de su país de origen se habían dedicado a capturar su energía, delineada en los 80 y 90 en el barrio Rucci de Rosario y luego en sus escapadas a la noche porteña, “miamense” e “ibizense”. “Somos la minoría de la minoría. Estamos siempre en un límite, en el margen, y no hay mucha perspectiva de cambio por más que Bruce Jenner salga en un reality”, dice quien, en palabras de la todopoderosa Alaska, es ya “una hermana”. Consciente de que el suyo bien puede contarse como “un caso de éxito”, esta vez Topacio vuelve después de haber cumplido en septiembre 10 años de sociedad sexoafectiva, civil y comercial con el catalán Israel Cotes, situación nuclear para analizar por qué fue reconocida como una de las 50 personas LGTTBIQ más influyentes del mundo.

¿Qué te pasa con el arte contemporáneo?

–Siempre busqué formar parte. Quería estar vinculada y creí que teniendo una galería lo lograría: desde que un artista crea la obra hasta que la cuelga e incluso hasta que la vende. A lo mejor soy una artista fracasada y ésta es mi manera de compartir la creación de los demás. Soy un poco como un parásito artístico. Me meto en lo que hacen los demás y la situación se transforma. Tengo un tema con la apropiación.

¿Cómo dialoga esto con tu presencia en la tele, en el reality “Alaska y Mario” de MTV España o en “los programa de la tarde”?

–Cuando empecé, muchos galeristas no me tomaban en serio. Tardaron un par de años en aceptarme en la asociación de galerías. Todos pensaban que iba ser un capricho de 3 semanas pero llevamos casi 9 años. Al principio cuesta la mochila de “la cantante”, “la bailarina”, “la vedette”, “la travesti”, “la transexual”. Con el tiempo fue cambiando la perspectiva pero estuve estigmatizada. Iba a un lugar y seguía perteneciendo al mundo del espectáculo, pero me aproveché de esa situación…

¿Cómo?

–Llevé el tema de la galería a los medios. Usé lo mediático para hablar de las exposiciones y de los artistas. Cuando mis colegas veían que había un tiempo para la joda y otro para hablar de cosas serias; cuando vieron que el personaje podía hacer las dos cosas, ahí se generó más confianza.

Sos “la patrona” de una suerte de familia en Madrid…

–Sí, de todos huérfanos. Venimos de diferentes lugares. Muchos artistas de mi galería son extranjeros. Somos la familia que escogemos, con todo lo que eso conlleva. A veces esa familia se derrumba y hay traiciones, amor y odio. Somos un ejército abierto, con muchos frentes y algunas batallas libradas, pero ahí estamos, al pie del cañón.

¿Es verdad que cuando conociste a Israel le pediste una “prueba de fuego” para saber si iba a bancarse salir con una trans?

–No fue tan así. Su ex esposa, cuando se enteró de lo nuestro, se lo contó a toda la familia de Israel, como venganza. “Israel me dejó por un maricón”, les dijo. Esa maldad fue fuerte, pero le salió mal porque al final estaban todos encantados conmigo.

En otro canal, Israel sintetiza: “Topacio no es sólo mi mujer: es mi amiga. La conocí en un viaje a Madrid. Quedé desesperado. Como técnico en computación, me inventé excusas, ferias de IBM y esas cosas para seguir viajando y poder verla. Finalmente le dije: No te asustes, no te voy a decir que vamos a estar toda la vida juntos, pero he dejado a mi ex y quisiera poder quedarme a dormir un par de noches. Yo venía pensando cómo poder decírselo a todo el mundo pero la venganza de mi ex hizo que yo no tuviera que decírselo a nadie. El 99% de mi gente se lo tomó perfectamente.”

Antes de Israel, ¿quiénes fueron tus amores, Topacio?

–Ay, ¡qué larga la lista! Tuve otro gran amor, rosarino, Manuel Delgado, que falleció a mediados de año. De casualidad me lo encontré por la calle en la Argentina la vez anterior que viajé. Lo vi muy mal, tenía cáncer de páncreas. Fue mi primer y gran amor. Tuve la oportunidad de despedirme de él con un gran abrazo. Con él estuve seis años. O sea que soy viuda, casi.

¿Miami, Ibiza eran destinos cantados para poder explotar?

–En Rosario y en Buenos Aires no tenía la identidad construida al 100%. Vivía de una manera y de repente de otra. Cuando me fui de viaje por primera vez a Miami tuve la necesidad de ser Topacio las 24 horas, no “part time”. Miami me hizo dar el paso definitivo: saltar de las hormonas a los implantes. Hace poco estaba viendo una entrevista vieja que me hizo el diario La Capital de Rosario que decía: “Topacio, la drag queen”. Mi nombre es producto del bullying. Yo tenía el pelo largo, rubio, y los compañeros que se sentaban detrás (yo era muy aplicada y me sentaba adelante en la escuela) me llamaban así. Mi hermana tenía un novio. Una vez, yo pasé cerca de ellos y el pibe, sin saber que yo era la hermana de su novia, le dice “Mirá, ahí va la Topacio. A esa le dicen la Topacio”. Mi hermana no lo sabía y en ese momento no se portó bien, porque en lugar de defenderme, fue a mi casa y le dijo a mis padres “Ojo que éste se está haciendo la mariquita en la escuela”. Se sintió humillada por mi culpa, digamos.

¿Y tus padres?

–Mi mamá es de Santiago del Estero, mi padre de Entre Ríos; dos provincias bastante profundas. Mi mamá es de un pueblito e iba en burro a la escuela. Mi papá trabajaba en un ambiente super machista. Lo aceptaban pero fueron bruscos. Fue bastante duro. Yo tenía que llevarme la ropa a escondidas y cambiarme fuera de mi casa -situación que viven muchas de nosotras- pero ahora lo veo en la lejanía y… ¡¡¡mirá de lo que me hacés acordar!!!… Mi mamá trabajaba en un hospital, tenía cosas muy retrógradas. Para ella ser trans significaba terminar en un hospital sin que nadie que te vaya a visitar. Y me lo decía: “Vos no sabés la cantidad de gente que veo en los hospitales que no tienen a nadie que los vaya a visitar”. “Esa gente” era yo.

¿Qué sentís hoy?

–Han hecho un esfuerzo muy grande, pero un esfuerzo necesario. Mi mamá ahora tiene Alzheimer pero en sus últimos momentos de lucidez, estaba muy contenta conmigo. Me dijo que estaba orgullosa de la vida que yo tenía. Muchas veces me hicieron la vida imposible, pero yo también habré sido una chica difícil.

¿Tuviste referentes?

–El otro día hablaba de eso justo porque por suerte me toca ser hoy amiga suya: Bibiana Fernández (otrora, Bibi Andersen). La veía y me deslumbraba. La imitaba. Estaba al tanto de cada película, tenía revistas en las que estaba ella y le pedía a quienes venían de España que me trajeran cosas suyas. Cuando vi Kika de Almodóvar, donde ella hace su primer desnudo después de la cirugía de reasignación, me marcó la vida. Bibiana y Amanda Lear. Soy muy de las rubias. A lo más contemporáneo que he llegado es a Claudia Schiffer.

Consumís mucha “chatarra” argentina…

–Sí, ahora estoy encantada con Los Palmeras. Me transformo en Tropifresh. En un capítulo del reality de MTV, en Los Ángeles, pasan los bomberos y Mario Vaquerizo se pone a cantar “Fuego”, la canción de Electra, la travesti paraguaya.

¿Y por qué ese romance?

–Por saber reírme de mí misma. Capaz conecta con esa parte en la que nos reímos de la vida para enfrentar las adversidades. En mi caso viene por el lado del desprejuicio, el descaro y la desfachatez.

¿Tuviste algún ataque de furia travesti?

–Una vez, con El Mundo, el periódico. Hace 5 años. Me trataron en masculino. Llamé al director y hasta que no se retractaron y pidieron perdón, la furia no terminó. Y luego cuando me pusieron una bomba en la galería, en 2012, un grupo de extrema derecha católica durante la muestra “Obscenity” de Bruce Labruce.

Hiciste cine con Álex de la Iglesia y… ¿por qué no con Almodóvar, a quien conocés?

–Pedro ya no es el Pedro que tenemos en el inconsciente. Ahora hace otro tipo de cine. Yo ya no le encajo. Si lo hubiese conocido hace 30 o 25 años, te puedo asegurar que habría hecho algún cameo o una participación en alguna de sus películas. Creo que llegué tarde.l

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La Fresh Gallery en Asterisco. La galería madrileña que dirige Topacio Fresh presenta en Buenos Aires una selección de sus artistas. Del 1 al 14 de noviembre en el Centro Cultural Recoleta, Junín 1930.
Imagen: Sebastián Freire
 
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