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Viernes, 21 de agosto de 2009

PD

Tomá la “o”, dame una “e”

cartas a [email protected]

En mi derecho a la libertad de conciencia y de expresión, mi elección es utilizar la “e” en lugar de la “o” cuando me refiero a personas en general (Ej: en lugar de decir “los peatones” digo “les peatones”) porque en nuestro lenguaje sexista (a diferencia, supongo, del alemán y el inglés, cuyas culturas no por ello están exentas de prácticas patriarcales pero quizá sí suavizadas, como interpretaba Engels estudiando la fusión de las culturas romana y “bárbara”), la “o” usada como universal reproduce, a mi entender, la supremacía social. Quien crea que las mujeres hoy están en paridad con los hombres, que charle con las obreras, que compare el número de mujeres que violan hombres con el de hombres que violan mujeres, y que vea la aplastante mayoría de los medios de comunicación masivos que (de)forman a las nuevas generaciones internalizándoles una imagen denigrante de las mujeres como mercancías sexuales de consumo masivo, bobas y, por sobre todo, deseables al hombre heteronormativo (si no son deseables no tienen derecho a existir, al revés de los hombres, a los que se les permite ser feos) y no como seres pensantes que pueden tener su lugar no por acostarse con alguien/es (sic) sino por méritos de su conciencia más allá de si son bellas o potenciales sex toys. Hago entonces la salvedad respecto de ciertos canales como Encuentro y Canal 7, no atados a los mandatos gananciales burgueses del rating, donde en vez de ver los escandaletes ricos en carne de Belén Franchese y de Moria Casán tengo, por lo general, la dichosa alternativa de ver a Marguerite Yourcenar, Simone de Beauvoir, Esther Díaz e Hinde Pomeraniec por nombrar sólo algunas.

También uso la “e” para visibilizar en medio de la generalidad de lo escrito a quienes se rehúsan a mutilar sus prácticas sexuales e identitarias para encajar, por imposición social compulsiva y autoritaria, en los casilleros binarios mutuamente excluyentes, caricaturescamente polarizados y socialmente construidos y manipulados de hombremujer; además prefiero utilizar la “e” porque cuando se interviene en la realidad a través del lenguaje nos vemos forzades a hacer elecciones inevitablemente y cada elección supone generar automáticamente un centro y una periferia.

Entonces, para no invisibilizar a ninguna identidad en particular elijo invisibilizarlas a todas en una suerte de ley pareja que contenga a todas las opciones —en una suerte de universal— y en consecuencia a ninguna en particular, para intentar una subversión que pretende ser reparadora y compensatoria ante ese juego maldito de centros y periferias, al menos en el lenguaje. Además la x, la @ y el * son impronunciables, por lo cual no me parecen alternativa.

Soy consciente, sin embargo, que por decir todo esto se me acusará, justificadamente, de no ser “nacional y popular” y de tener más aires afrancesados que Telerman. Pero —si vamos al caso— mi fascinación caprichosa y pública por lo hombres me expulsa de antemano de las prácticas nac&pop, mi camino, entonces, no puede ser otro que la herejía.

Andy Dri* S*n*
DNI: 30839235
www.bitacorademisvisceras.blogspot.com

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