turismo

Domingo, 20 de septiembre de 2015

SUIZA. LO QUE SE VIENE EN LOS ALPES

La gran gira

Un nuevo museo para Chaplin, otro para la FIFA, más espacio para el arte en Basilea, campeonatos de deportes insólitos y un novedoso edificio de Mario Botta: Suiza, que hasta el final de 2016 ofrece un inédito recorrido de 1600 kilómetros llamado Gran Tour, sorprende con un año lleno de novedades.

 Por Graciela Cutuli

“Oculta” entre Francia e Italia, dos de los tres destinos preferidos de los argentinos en Europa junto con España, Suiza sin embargo cuenta con el imán de sus montañas y sus pueblos alpinos para atraer a los visitantes. No sólo: por allí andan también figuras como Heidi y Guillermo Tell, además del tradicional chocolate. Un poco en eso, pero mucho más en lo otro –artes, ciudades modernas, viñedos o trenes extremos– se basa el Gran Tour de Suiza, un recorrido que estará vigente hasta el final de 2016 para conocer todo el país en una sola gira de 1600 kilómetros. Con una señalización especial, esta ruta pasa por ciudades, pueblos, pasos alpinos, sitios naturales y cada uno de los patrimonios de la Unesco en el territorio. Aunque Suiza no es tan grande, se trata de un proyecto inédito que apunta a hacer conocer “todo” a lo largo de un solo viaje. Además de los carteles se publicaron guías y mapas, que se pueden bajar gratuitamente desde la web www.misuiza.com.

UN MUSEO PARA CARLITOS Seguramente será una de las grandes noticias al comenzar el año próximo: luego de meses de preparativos abrirá en Vevey un museo dedicado a la inolvidable estrella del cine mudo. Charlie Chaplin llegó a lo que era aún un pueblo a orillas del Lago Lemán en 1952, y compró una mansión donde vivió hasta su muerte en 1977. Con el paso de lo años se convirtió en un vecino más de la ciudad, que creció al mismo ritmo que el turismo sobre esta porción de costa lacustre que se conoce hoy como la Riviera Suiza y es una de las regiones más exclusivas de Europa junto con la Costa Azul y Cerdeña en Italia. En el paseo que bordea las orillas del lago, entre flores y palmeras, los visitantes se pueden sacar fotos con una estatua de Carlitos, inmortalizado con su sombrero y su bastón arqueado. Parece recién surgido de Luces de la Ciudad o El Chico. Sus admiradores podrán, dentro de unos meses, hacer algo más que sacarse selfies o dejar una flor en la estatua: el museo ya es una realidad y el reacondicionamiento de la Mansión de Ban permitirá seguir su obra y su vida personal sobre 4000 m². Además de las salas, se podrá recorrer el parque y admirar su hermosa vista sobre el lago y los Alpes franceses. Una manera de entender por qué Carlitos dejó Hollywood y sus luces. Su tumba, en el cementerio municipal, seguirá siendo seguramente uno de los lugares más visitados de Vevey, junto con el Alimentarium, el Museo de la Alimentación que está a pasos de la estatua, en un clásico edificio de la costanera.

Pero otra apertura también dará que hablar: el Museo de la FIFA será inaugurado a principios de 2016 en Zurich, la ciudad donde tiene sede el organismo. Luego de mucha espera, falta poco para pasar las puertas de lo que promete ser el mayor museo dedicado al fútbol. El edificio, en el barrio de Enge, tendrá un Hall of Fame, animaciones 3D y permitirá jugar partidos interactivos. Por supuesto se podrán ver copas, trofeos y camisetas de los principales cuadros del mundo.

Otro museo para tomar en cuenta –sin esperar esta vez– es el de Lausana, dedicado a los Juegos Olímpicos. En esta ciudad del sur de Suiza, no muy lejos de la Vevey de Carlitos, está la sede del Comité Olímpico Internacional. Fue inaugurado en 1993 en el barrio de Ouchy, al borde del lago, y en sus salas se puede recorrer la historia de los Juegos y sus distintas disciplinas, tanto de verano como de invierno. Una de las más emocionantes es la de las antorchas, que cubren una pared entera. El año próximo estará allí la que se use para prender la llama y abrir los Juegos de Río 2016.

ARTE EN BASILEA Hasta los años 70 la ciudad era conocida esencialmente por ser el principal polo de las industrias farmaceúticas y químicas de Suiza. En la triple frontera suizo-franco-alemana, Basilea logró cambiar su imagen gracias a tres galeristas que crearon Art Basel, una feria dedicada al arte moderno, que se convirtió rápidamente en uno de los eventos más importantes del mundo. El Kunstmuseum y la Fundación Bayeler, uno de los tres creadores de Art Basel, son los dos museos más emblemáticos. Y justamente entre las novedades que prepara Suiza para convocar a visitantes a lo largo de su Gran Tour está la apertura de un anexo de 2700 m² para recibir exposiciones temporarias en el Kunstmuseum, a partir de abril 2016.

En la otra punta del país, la parte italiana –el Ticino– también es una tierra de arte. Allí acaba de abrir el Lugano Arte e Cultura (LAC), que se prevé será la principal sala de la región y dará mayor relevancia a la ciudad, eclipsada por la vecina Ascona –uno de los más lindos balnearios lacustres europeos– y Locarno, sede de uno de los principales festivales de cine del Viejo Continente. El Gran Tour promete más citas con el arte hasta principios del año que viene, con una gran retrospectiva dedicada a Paul Klee en el centro que le ha sido dedicado desde 2005 en Berna. Esta exposición muestra las relaciones de Klee con la capital del país, donde se refugió luego de haber sido catalogado de “artista degenerado” por la Alemania nazi. Cuando cierre, en enero, estará por abrir poco después la bienal Manifesta 11, que en 2016 se organizará en Zurich, luego de haber transitado por varias ciudades europeas desde su creación en 1996.

SOLO EN SUIZA Suiza no es sólo el país de los relojes y del chocolate. También es el país de los deportes que no existen en ningún otro lugar en el mundo: el hornuss, la lucha suiza o el lanzamiento de rocas. Los dos últimos son más imaginables, pero el hornuss –a veces llamado “golf suizo”– se parece en realidad más al cricket que al golf. Sus reglas son entendibles sólo para los locales... pero lo cierto es que son muy populares y tienen campeonatos nacionales, como los que habrá el año próximo en Estavayer, un pueblo a orillas de uno de los lagos del oeste del país. Será una ocasión para encontrarse con la Suiza de las postales. Habrá trajes típicos, fondue y raclette, vacas con flores entre los cuernos y mucho yodel, ese canto tradicional de los pastores en los Alpes que fue modernizado y mezclado con el pop por la popular familia Oech, berneses que tienen éxito en toda Suiza pero también en Alemania y Austria. Los que quieran probarse en lucha, hornuss y lanzamiento de piedras se pueden preparar para tratar de ganar el toro establecido como primer premio.

Como falta mucho para los juegos de Estavayer, los impacientes tienen mientras tanto el White Turf de St. Moritz. El famoso centro de montaña, donde fueron inventados muy oficialmente los deportes y el turismo de invierno hace 150 años, organiza desde hace varios años carreras de caballos sobre un lago congelado a lo largo de tres días de febrero. Hay carreras montadas y con sulkies. En algunos centros se retomó la idea, pero en ningún otro resort de montaña se logró tanto éxito como en St Moritz, al pie de las cumbres que separan Suiza de Italia.

Otra de las experiencias únicas se inauguró en abril de este año y también por allí pasa el Gran Tour: el monte Pilatus es una de las cumbre más visitadas de Suiza. La vista que ofrece desde sus 2.128 metros quita el aliento. Hasta hace poco la montaña era famosa por tener el funicular más extremo del mundo: llega hasta la cumbre con una pendiente que alcanza el 48%... Ahora se puede hacer cumbre también con el Dragon Ride, un teleférico con cabinas casi enteramente vidriadas que dan la sensación de volar hasta la cumbre, igual que en los juegos de simulación de Epcot, aunque en este caso todo es bien real. El viaje se hace además a toda velocidad en apenas minutos, para agregar más sensaciones a este “vuelo de dragón”.

Otra de las experiencias que pronto se podrán hacer “sólo en Suiza” es comer en una flor de rocas y cemento en el tope de una cumbre alpina. Será cuando se inaugure el nuevo edificio del arquitecto tesinés Mario Botta: una flor de ocho pétalos en la cumbre del Monte Generoso, en el límite con Italia, con hermosas vistas que se extienden hasta el Valle del Po y los grandes lagos de Lombardía. La flor alberguerá una plataforma panorámica y un restaurante. El Gran Tour de Suiza estará vigente hasta fines de 2016, aunque se lo podrá seguir recorriendo posteriormente, ya sin la señalización. A lo largo de 1600 kilómetros se visitan cuatro regiones lingüísticas y se visitan conce lugares que son patrimonio mundial de la Unesco.

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Hasta el final de 2016 se puede realizar el Gran Tour de Suiza: todo el país en 1600 kilómetros.
Imagen: Suiza Turismo
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