UNIVERSIDAD › COMO SERA LA NUEVA ESCUELA SECUNDARIA TECNICA DE LA UBA

“Una estrategia inclusiva”

El colegio funcionará desde 2015 en Villa Lugano. No tendrá examen de ingreso y se les dará prioridad a los habitantes de la zona. La formación integrará teoría y práctica, y se aplicará un sistema similar al universitario para evitar la deserción.

Inclusión social, calidad educativa y acción comunitaria son los objetivos que perseguirá la nueva escuela secundaria de la UBA. A partir del próximo año, la universidad tendrá su primer colegio preuniversitario técnico, que funcionará en Villa Lugano, cerca de la sede del Ciclo Básico Común (CBC) del barrio. Las inscripciones abrirán en febrero, no habrá examen de ingreso y se espera que ya se dicten clases en abril de 2015. La principal característica del nuevo establecimiento será su relación con la comunidad de Lugano, que tendrá prioridad a la hora de las inscripciones.

La escuela técnica viene a sumarse a los cuatro secundarios que ya dependen de la UBA: el Colegio Nacional de Buenos Aires, la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini, el Instituto Libre de Segunda Enseñanza y la Escuela Agropecuaria y Agroalimentaria, creada en 2007.

Según contó a Página/12 el secretario de Educación Media de la UBA, Oscar García, la nueva escuela se basará, más allá de su orientación técnicoprofesional, en “una estrategia pedagógica inclusiva”, que podrá verse en tres aspectos. En primer lugar, no habrá examen de ingreso, como sí tienen los demás colegios preuniversitarios. “El acceso no será meritocrático”, subrayó García. Habrá un curso introductorio que no será excluyente, sino que apuntará a nivelar competencias básicas. “Sabemos que el número de aquellos que estén en condiciones de ingresar será mayor al cupo”, señaló. Las autoridades piensan en tres comisiones para el primer ciclo lectivo, que representarán juntas alrededor de cien alumnos. “El ingreso lo vamos a resolver a través de un sorteo, donde vamos a priorizar a la gente del barrio, los que estén a diez cuadras del colegio, los que pertenezcan al distrito 21 y luego al 19 y 20”, explicó García.

El colegio se propone también tener una dinámica más universitaria respecto de la asistencia. Desde la universidad consideran que un estudiante secundario puede sentirse desmotivado por alguna materia y por eso no entrar al colegio, lo que luego le vale un ausente. “No queremos que los chicos deserten porque en alguna materia les va mal. Se les va a tomar asistencia por asignatura. Por supuesto, una vez que entra al colegio no puede salir”, remarcó García. Como alternativas ante esa posible desmotivación o frustración aparecerán otras propuestas, como actividades extracurriculares relacionadas con la cultura o los oficios. “Eso no significa que el alumno no va a tener que cumplir con la currícula establecida para recibirse, lo que pasa es que puede estirar la carrera hasta adquirir un mayor nivel de madurez o hacer un curso de apoyo. El objetivo es poder mantener a los alumnos adentro de la institución”, aclaró el secretario de Educación Media de la universidad. “No hay que permitir que, por el fracaso en una asignatura, el chico termine desertando. A eso apuntamos con el presentismo por asignaturas.”

En tercer lugar, el nuevo secundario tendrá aulas talleres que buscarán romper con el paradigma de cursada de las escuelas técnicas, donde habitualmente en una franja horaria hay sólo teoría y en otra, práctica. “Habrá un intercambio entre teoría y práctica de manera integral, que motiva mucho más el estudio y mantiene a los chicos con mayor concentración”, señaló García. El nuevo colegio comenzará dictando una tecnicatura de Tecnología de la Comunicación y la Información, pero ya se proyecta añadir una tecnicatura de Mecanotrónica (robótica).

Para García, la futura inauguración y la puesta en funcionamiento de este colegio representan “un enorme desafío”, el de “lograr inclusión con calidad académica”. “Es un colegio que tiene el know how de la UBA, hay un nivel académico que no podemos disminuir. Habrá tutorías y acompañamiento permanente”, agregó. La característica más importante del nuevo establecimiento estará dada por su acción en la comunidad de Lugano. “Desde el punto de vista comunitario también hay una estrategia”, explicó García. Se espera que, por ejemplo, aquellos días en que no haya alguna clase curricular se puedan desarrollar actividades obligatorias, como talleres artísticos o de oficios. “Intentamos también sumar a las familias con la idea de que el colegio sea un centro de acción comunitaria importante y mantenga al chico socializado”, concluyó García.

La financiación para la construcción del nuevo edificio, que funcionará en la esquina de las avenidas Roca y Escalada, es aportada por los ministerios de Educación y de Planificación Federal, mientras que el Gobierno de la Ciudad cedió el terreno (ver aparte). “Hemos logrado una articulación con ambos gobiernos”, destacó el secretario de Planificación e Infraestructura de la UBA, Eduardo Cajide. La obra edilicia se llevará a cabo en dos etapas. En principio, la idea es que la sede esté en funcionamiento en abril y que la construcción total finalice tras 18 meses. En el caso de que no se pueda, porque la licitación se abre el 27 de noviembre y las autoridades actualmente negocian que las obras comiencen en enero, la cursada comenzará transitoriamente en la sede del CBC que ya fue inaugurada en Avenida Fernández de la Cruz 5430.

“El colegio va a ser muy grande, va a tener más de 100.000 metros cuadrados; los proyectistas son Fernando Montero y Julián Cortiñas, dos jóvenes profesores de la carrera de Arquitectura de la universidad, elegidos a través de un concurso”, explicó Cajide, ex decano de la Factulad de Arquitectura.

“Es un colegio que va a tener un gimnasio, biblioteca, comedor, salas de informática, un equipamiento que no sólo va a ser para los estudiantes; la idea es que esté abierto todo el tiempo y pueda prestar un servicio a la comunidad”, añadió.

Mientras el proyecto transita la etapa de licitación, aún no se sabe cómo se llamará el nuevo secundario. A tono con toda la política desplegada para esta iniciativa, la idea de la universidad es que, a medida que avancen las obras, sean los propios vecinos de Lugano los que le den el nombre al establecimiento.

Informe: Aldana Vales.

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