UNIVERSIDAD

Dos miradas sobre la crisis del Pellegrini

INES DUSSEL *

“Se subestimó el conflicto”

Más que esta crisis actual, hay que pensar que venimos de varios meses de una situación de crisis fuerte, agravada por las amenazas de bomba, pero también por la sensación de una crisis de gobierno en la escuela y una crisis del proyecto educativo. Este es el último episodio, quizás es el comienzo de la solución. Para ello hay que convocar a la participación de la comunidad de la escuela, integrada por profesores, chicos, padres. Obviamente, la universidad tiene algo que decir al respecto, pero no creo que tenga que decirlo en contra de lo que opina el colegio. El colegio se caracterizaba en la época de Gak por un proyecto educativo muy fuerte, muy consolidado, con raíces muy profundas, y hay que volver a apoyarse en eso que se venía construyendo, que era precisamente su fortaleza. Ese modelo es de los mejores que hay en la enseñanza secundaria argentina y se dejó de lado sin una evaluación clara de qué funcionó y qué no funcionó. Habría que volver a eso y, en todo caso, revisar lo que haya que revisar. Hubo una pelea política al interior de la UBA que no tuvo muy en cuenta qué pasaba con los chicos. Se subestimó el grado de conflictividad dentro de la escuela. Esto es una lección: no se puede ir en contra de lo que opina el conjunto de la comunidad escolar. Hacen falta más consensos, más acuerdos y

* Directora del Area de Educación de Flacso.



GUSTAVO OLIVA *.

“Hay que democratizar”

La primera pregunta es ¿cuánto tiempo más tiene que pasar para regularizar esta situación? La responsabilidad primaria la tienen los adultos. Hay una falta de gestión, de encontrar una salida política. No han dado con el mejor mecanismo en función de la elección del rector. Evidentemente, hay cuestiones cruzadas que subyacen y que complican más esta historia. En la Universidad de La Plata, para la elección del rector del colegio, deben presentarse proyectos a la comunidad educativa. Los tres más votados por los docentes pasan al presidente de la universidad, que elige uno, generalmente el primero, y lo pone a consideración del Consejo Superior. Si bien es una democracia incompleta –porque no participa toda la comunidad educativa– se aproxima a un sistema más transparente, donde se acorta el dedo partidario o de la amistad. Cuando la idoneidad es igual, se toma la mayor representatividad de la comunidad educativa. Cuanto más se pueda extender la representación de la unidad, mejor, pero teniendo en cuenta la idoneidad. Si bien la educación es política, sabemos que hay acuerdos superestructurales de todos los partidos políticos y no podemos partidizar un colegio. Tiene que haber una medida transitoria que habilite la vía de elección por personal adulto –docentes y no docentes– y con el compromiso de que se van a concursar los nuevos cargos. Sin duda, hay que democratizar los colegios.

* Rector del Colegio Nacional de La Plata desde 2004.

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