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Economía|Martes, 15 de enero de 2002
INVITACION DEL FONDO MONETARIO PARA EL MINISTRO REMES LENICOV

“Que venga a vernos cuando quiera”

La misión técnica desembarcó ayer en Buenos Aires. Remes viaja a fin de mes a Washington. Elogios de Claudio Loser para descomprimir.

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La misión técnica del FMI es liderada por David Holscher.
”Estamos siempre disponibles para recibirlo el día que quiera venir a vernos a nuestra sede en Washington.” Así, el vocero del Fondo Monetario para América latina, Francisco Baker, oficializó la invitación para que el ministro de Economía, Jorge Remes Lenicov, negociara personalmente con la cúpula del organismo un nuevo acuerdo. Según prevén en Economía, Remes viajaría a fin de mes a Washington para intentar destrabar una asistencia financiera por 15 mil a 20 mil millones de dólares, crucial para sostener el tipo de cambio en los próximos meses dentro valores razonables. Sin embargo, la negociación no será fácil, ya que el Fondo primero quiere ver los números del Presupuesto 2002 y presiona para que el Gobierno abandone el esquema de tipo de cambio dual y establezca un único tipo de cambio libre. Por eso, el viceministro, Jorge Todesca, calcula que recién “en el horizonte de un mes podría estar cerrado el acuerdo con el FMI”.
Ayer mismo desembarcó en Buenos Aires una misión técnica del organismo, encargada de relevar información sobre la marcha del corralito financiero y el flamante mercado cambiario inaugurado el viernes pasado. Mientras tanto, el director para el Hemisferio Occidental, el argentino Claudio Loser, buscó darle una mano a Duhalde y, por primera vez en mucho tiempo, lanzó una cuota de optimismo desde Washington: arriesgó que el crecimiento de Argentina volverá, aunque “lento”, en la segunda mitad del año. Por su parte, una vocero del secretario del Tesoro, Paul O’Neill, “instó” al gobierno argentino a trabajar conjuntamente con el Fondo Monetario y repitió lo que el propio O’Neill le habría trasmitido telefónicamente a Remes: “Queremos que la Argentina tenga éxito”, le habría dicho el funcionario norteamericano a su par argentino.
El sábado último, traductor mediante, Remes Lenicov se comunicó telefónicamente con el titular del FMI, Hoerst Koehler, con quien habló sobre cómo apurar los trámites para iniciar negociaciones formales por un nuevo acuerdo. De esa charla surgió la decisión del director del organismo de enviar una misión técnica, que llegó ayer al país, para relevar in situ toda la información que en Washington consideran esencial para sentarse a la mesa de negociación.
Dicha misión, liderada por el economista David Holscher, un funcionario de cuarto nivel dentro del Fondo, se reunió ayer con el secretario de Financiamiento, Lisandro Barry, y su equipo, quien lo puso al tanto del funcionamiento del corralito y la situación de la deuda pública después de haberse declarado la cesación de pagos. En los próximos días, los hombres del FMI monitorean los números fiscales del proyecto de Presupuesto 2002.
“Esta no es una misión para negociar. Están mirando las cifras, pero sólo para ponerse al tanto de la situación. A la negociación la iniciará a fin de mes el ministro”, aseguran en Economía. El número dos del ministerio, Jorge Todesca, se mostró confiado ayer de poder tener cerrado un acuerdo “en el horizonte de un mes”.
Según la cuentas que hacen en el equipo de Remes, Argentina podría tener disponible de manera inmediata, de llegarse a un acuerdo, alrededor de 9000 millones remanentes del malogrado “blindaje” de Machinea. En tanto que, con el aporte de otros organismos multilaterales –como el BID y el Banco Mundial– y la ayuda bilateral de países europeos, estiman que el paquete de asistencia podría estirarse hasta superar los 15.000 millones. Acceder a esos fondos es clave para sostener todo el plan económico del duhaldismo, basado en la salida de la convertibilidad. Con esos recursos, el Gobierno estaría en condiciones de defender la paridad del peso, evitando que la devaluación se multiplique descontroladamente en las próximos meses.
Sin embargo, llegar a un acuerdo con Washington no será sencillo. Por un lado, porque los funcionarios del organismo quieren ver más ajuste fiscal sobre el Presupuesto de 2002. Y es que, levantada el ancla de la Convertibilidad, consideran que sólo con una estricta política fiscal, que evite la emisión monetaria desmedida, se lograría sortear los peligros de una hiperinflación. Por otro lado, porque en el Fondo creen que el tipo decambio desdoblado (oficial fijo y paralelo libre) es una invitación a la corrupción y a la especulación. Y presionan a Economía para que los unifique en un único tipo de cambio flotante.
Como es sabido, la respuesta de Remes fue, hasta ahora, que en las actuales condiciones el Banco Central no cuenta con los dólares para defender la flotación, dentro de valores “razonables”, de un único tipo de cambio. Y que, dada la memoria inflacionaria de los argentinos, asociada a la cotización del dólar, es mejor fijar el valor oficial, para que sea tomado como referencia de todos los precios de la economía.
Sea como fuera, la número dos del organismo, la norteamericana Anne Krueger, representante de la línea dura del staff de técnicos, ya anticipó días atrás que “hasta que no haya un programa bastante completo a mediano plazo no creo que podamos entrar en negociaciones”. Esas declaraciones le valieron una fuerte respuesta de Todesca quien, con la autorización de Remes, dijo el fin de semana que la posición del Fondo era “incoherente” y ofensiva.
Ayer, Claudio Loser, el funcionario de más alto rango que monitorea técnicamente la marcha de las economías latinoamericanas, buscó descomprimir las tensiones generadas por su jefa y lanzó una pizca de optimismo desde Washington. Afirmó que “existe potencial para encontrar una solución para Argentina” y auguró crecimiento, aunque “lento”, a partir de la segunda mitad del año.

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