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El mundo|Lunes, 21 de julio de 2008
Ortega dijo que no necesita permiso de Uribe para intervenir

Festejo y saludo a las FARC

En el 29º aniversario de la revolución, rodeado por Chávez, Lugo y el presidente de Honduras, manifestó su voluntad de reunirse con líderes guerrilleros y rindió homenaje al Che Guevara, a Salvador Allende y a Erick Honneker.

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Los sandinistas colmaron dos plazas y una avenida para festejar.

El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, recalcó ayer que “para luchar por la paz no tenemos que pedirle permiso a nadie”, y aseguró que el grupo armado FARC de Colombia también quiere trabajar por la paz.

“Para luchar por la paz no tenemos que pedirle permiso a nadie, sobre todo cuando se pone en riesgo la seguridad de la región y los países fronterizos con Colombia y la seguridad de los países centroamericanos”, declaró Ortega esta noche durante su discurso en conmemoración del 29º aniversario de la revolución sandinista.

Esta es la primera declaración del presidente nicaragüense después de que el pasado jueves el gobierno de Colombia desautorizara en una nota de protesta “cualquier gestión” de Ortega ante “una organización terrorista” como las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

“Cualquier actividad que se desarrolle en tal sentido tiene que contar con la aprobación el gobierno de Colombia”, advirtió en Bogotá el ministro de Relaciones Exteriores, Jaime Bermúdez, que ese mismo día tomó posesión del cargo.

Ortega dijo en su discurso que ha encontrado “disposición del secretariado de las FARC para trabajar en favor de la paz” en Colombia, sin mencionar cómo se le ha comunicado esa voluntad. “Yo les digo a los hermanos de las FARC que nosotros estamos dispuestos a dialogar y conversar para trabajar por la paz en Colombia, porque bien se la merece ese pueblo y los pueblos latinoamericanos y caribeños”, dijo el líder sandinista.

El presidente de Nicaragua recibió esta semana una carta de las FARC que hizo pública, en la que se le solicitaba una reunión personal o con un delegado suyo para “hablar de la guerra y de la paz en Colombia”, petición a la que accedió.

En otro momento de su discurso, Ortega recordó el diferendo pendiente con Colombia, a propósito del fallo dictado por la Corte Internacional de Justicia de La Haya (Holanda) sobre la frontera común en el Caribe, fijada en el meridiano 82.

Colombia, en vez de respetar ese fallo del organismo internacional, lo que hace es mantener en esa zona barcos de guerra, denunció Ortega. “Los nicaragüenses le decimos al gobierno de Colombia que respete la resolución de la CIJ y la soberanía de Nicaragua, y tendremos paz y estabilidad”, dijo el presidente.

El dirigente sandinista –el último en hablar tras las intervenciones de los presidentes de Honduras, Manuel Zelaya; de Venezuela, Hugo Chávez; y el presidente electo de Paraguay, Fernando Lugo– presentó a la multitud congregada a dos de las jóvenes que se hallaban en el campamento de la guerrilla colombiana en Ecuador, el 1º de marzo pasado, cuando fue atacado por el ejército colombiano.

“Acérquense –dijo Ortega a Susana y Lucía Morret– que la Interpol (Policía Internacional) no las está deteniendo. La Interpol quiere detenerlas o asesinarlas.” A su turno, Chávez afirmó que la revolución sandinista sigue viva y es aún “fuente de inspiración”.

Por su parte, Fernando Lugo pronunció un breve discurso en el que pidió perdón a los nicaragüenses porque Paraguay acogió al general Anastasio Somoza Debayle, tras haber sido derrocado por los sandinistas.

Zelaya, a su vez, recordó que el pueblo hondureño acompañó a Sandino en su lucha contra la intervención de Estados Unidos, después en defensa de la revolución sandinista y ahora a Ortega en el aniversario del triunfo rebelde.

Los sandinistas y sus simpatizantes colmaron dos plazas y una céntrica avenida para asistir a los actos de conmemoración del 29º aniversario de la revolución que el 19 de julio de 1979 acabó con la dictadura somocista tras más de 40 años de gobierno.

Aunque los organizadores no precisaron ninguna cifra, la Policía Nacional calculó la asistencia de unas 300 mil personas, según dijo a la prensa Francisco Díaz, jefe de Seguridad Pública de Nicaragua. El programa de la celebración sandinista incluyó la condecoración con la orden “Augusto César Sandino” al fallecido presidente chileno Salvador Allende, que recibió su nieto Gonzalo Meza Allende.

La orden Sandino también fue entregada por el presidente Daniel Ortega a Aleyda March y Aleyda Guevara March, viuda e hija, respectivamente, de Ernesto Che Guevara, así como a Margot Honneker, viuda del ex presidente de la extinta República Democrática Alemana, Erick Honneker. Los sandinistas disidentes celebraron el aniversario de forma separada en la occidental ciudad de León, donde amenazaron con derrocar al gobierno de Daniel Ortega.

La ex guerrillera y ex ministra sandinista, Dora María Téllez, que recientemente protagonizó una huelga de hambre de 13 días contra el gobierno de Ortega, recalcó en un discurso que el Movimiento Renovador Sandinista que integra está comprometido con la lucha por la democracia en Nicaragua. “Vamos a pelear hasta que haya democracia. O este gobierno cambia, o se cae”, advirtió Téllez.

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