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El mundo|Viernes, 16 de septiembre de 2011
Aubry y Hollande pican en punta en Francia de cara al 2012

Largó la interna socialista

Los socialistas salieron a la arena de la máxima exposición pública con los sondeos a su favor. Ayer debatieron los seis candidatos principales en un formato novedoso para los televidentes franceses. Una estrategia peligrosa.

Por Eduardo Febbro
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Martine Aubry (centro) durante una visita de campaña a un local socialista.

Desde París

La definición del próximo candidato del Partido Socialista para las elecciones presidenciales de 2012 comenzó ayer en Francia con el primer debate entre los seis candidatos de la interna. La elección del candidato se llevará a cabo en dos vueltas, entre el 9 y el 16 de octubre. La fórmula adoptada, una discusión, preguntas y respuestas ante las cámaras de la televisión, despistó un poco a la sociedad, poco acostumbrada a este tipo de shows políticos entre miembros de una misma formación política. Los socialistas salieron a la arena de la máxima exposición pública con los sondeos a su favor. En la interna, la actual primera secretaria, Martine Aubry, tiene 29 por ciento de los votos contra 47 por ciento para el favorito, el ex primer secretario François Hollande. En cualquiera de los casos, Hollande y Aubry derrotarían al presidente Nicolas Sarkozy. El ejercicio es peligroso para los socialistas llamados a exponer sus diferencias en público sin por ello destruirse ante la sociedad en una elección interna que, tal como se definió, no tiene precedentes: por primera vez en la historia política de Francia, el voto que definirá al candidato está abierto a todos los ciudadanos. La única condición es que el votante abone un euro y manifieste en un documento su adhesión a los principios de la izquierda. Se calcula que el próximo 9 de octubre unas seis millones de personas acudirán a votar.

Los otros cuatro candidatos están muy lejos de Aubry y Hollande. La representante socialista de 2007, Ségolène Royal, totaliza 12 por ciento de las intenciones de voto; Arnaud Montebourg, 6 por ciento; Manuel Vals, 4 por ciento y Jean-M. Baylet, presidente del Partido Radical de Izquierda, PRG, uno por ciento. El gran ausente es el ultrafavorito de los sondeos, el ex director gerente del Fondo Monetario Internacional Dominique Strauss-Kahn, cuya carrera política, al menos en esta fase, quedó sepultada por el escándalo de una presunta agresión sexual en un hotel de Nueva York, de lo que fue absuelto. La economía fue anoche uno de los temas de más peso en los debates. Hollande y Aubry pusieron sobre la mesa ideas para estabilizar y sanear el sistema financiero, crear más trabajo y recuperar el crecimiento. François Hollande detalló las bases de su programa, mientras que Martine Aubry se mostró más audaz, con una serie de propuestas marcadas a la izquierda. Para Hollande, la clave consiste en una amplia reforma fiscal, ayudas a las empresas que no despidan a las personas de edad más avanzada y al mismo tiempo ofrezcan trabajo a los jóvenes, profesores suplementarios para subir la calidad de la educación y reducción del 85 por ciento al 50 por ciento del dispositivo francés de energía nuclear. Aubry se inclinó por un enfoque más agresivo. La primera secretaria prometió gravámenes a los bancos y las compañías petroleras, impuestos a las grandes fortunas, tasas a la especulación financiera, regulación del sistema financiero, justicia social, preservación del poder adquisitivo y supresión de unos 50.000 millones de euros en favores fiscales otorgados por la actual mayoría conservadora.

Más allá de las ideas lanzadas en este primer round de observación, el PS juega la carta de la credibilidad y la definición ante una sociedad hastiada de las andanzas y volteretas de Nicolas Sarkozy y ante una izquierda local y europea amordazada por la crisis financiera y la tormenta en la Zona Euro: régimen fiscal, rigor presupuestario, energía nuclear, educación, desempleo y sistema financiero son los temas capitales en torno de los cuales se plasmará la candidatura. El ejercicio de los debates es un corredor muy estrecho. Los cinco candidatos –el sexto pertenece a los radicales de izquierda– tienen que delinear sus alternativas sin poner en tela de juicio el zócalo común que es el proyecto socialista, cuya base son 30 propuestas que se articulan bajo el lema “El cambio”. Ese texto fundador, presentado en abril de este año, pone el acento en la creación de 300 mil puestos de trabajo para los jóvenes respaldados por el Estado, una subvención destinada a los estudios, un “seguimiento” de los precios de los alquileres, impuestos sobre las ganancias petroleras, gravámenes sobre el capital, sobre los famosos stock-options, la promesa de salir de “la dependencia nuclear” mediante el desarrollo de las energías renovables y el retorno a la jubilación a los 60 años que estuvo vigente desde la última presidencia socialista de François Mitterrand (1981-1995) hasta que el presidente Sarkozy reformó ese régimen en 2010.

Los socialistas llevan muchos años alejados del sillón presidencial. A lo largo del último medio siglo sólo François Mitterrand obtuvo la presidencia en 1981 y luego en 1988. El PS corre detrás de una victoria desde 1995. Se le escapó en 2002 a raíz de las divisiones en el seno de la izquierda y en 2007 Nicolas Sarkozy se impuso ampliamente a Ségolène Royal. La controvertida presidencia de Sarkozy le deja al PS un camino posible para la victoria.

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