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El país|Domingo, 22 de noviembre de 2009
EL ENCUENTRO NACIONAL DE LA CONSTITUYENTE SOCIAL SE REUNE ESTE FIN DE SEMANA EN NEUQUEN CAPITAL

Un campamento para construir alternativas

Con el eje en la CTA, el encuentro busca ser “alternativa de centroizquierda” para 2011. El fantasma de la Alianza, las nuevas formas de hacer y organizar política”.

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El campamento del Encuentro, con sus carpas para reuniones y diversas actividades.

“Vamos a ser una alternativa de centroizquierda al bipartidismo en las elecciones de 2011” asegura, confiado, Claudio Lozano. Aunque en la realidad la construcción de un frente opositor progresista cohesionado todavía está en un estado muy prematuro, el Encuentro Nacional de la Constituyente Social que junta este fin de semana a más de cuatro mil militantes de todo el país en Neuquén es una buena base para comenzar. En eso coincidieron, alrededor de una mesa, Lozano (diputado nacional por Buenos Aires para Todos, dentro del Proyecto Sur), el secretario adjunto de la Asociación Trabajadores del Estado nacional, Julio Fuentes, la diputada electa por Nuevo Encuentro Graciela Iturraspe y el secretario de Gobierno de la capital neuquina y referente del partido local Une (Unión de los Neuquinos), Mariano Mansilla.

En un respiro de su trabajo en comisiones, donde discutieron a lo largo de todo el día las estrategias a seguir para conformar una construcción política alternativa tanto en sus objetivos como en sus métodos, los cuatro dirigentes dialogaron con Página/12 para explicar qué es la Constituyente Social, cuáles son sus expectativas y cómo planean seguir con este proceso que tuvo su puntapié inicial en Jujuy a fines del año pasado, cuando en un primer Encuentro Nacional se plantearon las bases de este colectivo.

“Es una reunión de militantes políticos”, explica Fuentes, que junto a Mansilla oficia de anfitrión. “El sistema actual de partidos no contempla la militancia, y sólo reconoce al PJ y a la UCR como estructuras ya conformadas. Pero la política es mucho más que eso”, grafica el neuquino. “Trabajamos con la idea de un recorrido, discutiendo desde lo estratégico distintas herramientas políticas –tercia Lozano–. Una es la herramienta de partidos, para intervenir en el plano electoral.”

Pero la discusión a lo largo de la jornada de ayer se dividió en cuatro ejes, que fueron trabajados por seis comisiones cada uno: la construcción de las asambleas distritales y una asamblea nacional, y la relación entre los dos niveles de representación; la realización de una serie de campañas públicas (sobre tópicos como distribución de la riqueza, soberanía de los recursos naturales e integración latinoamericana); la estrategia institucional (incluyendo la herramienta electoral) y la elaboración de “un pensamiento y proyecto popular”.

Novedades

“Lo novedoso es que se están discutiendo políticas”, explica Mansilla. “En América latina, los sectores sociales fueron ocupando lugares desde abajo hacia arriba: lo hizo Evo Morales en Bolivia, el PT en Brasil –continúa–. Aunque no tenemos el éxito asegurado.” Si bien uno de los objetivos prioritarios es poder instrumentar una herramienta electoral que unifique la centroizquierda, está claro que es un proceso lento que no busca resultados instantáneos. “De lo contrario –tercia Lozano–, estaríamos repitiendo errores de otras experiencias.”

El espejo de las experiencias en la región como modelos a seguir es casi tan fuerte como el del fracaso del Frente Grande en los noventa como ejemplo de lo que no hay que hacer: el caso se cuela en la charla una y otra vez. Lozano, que es quien lleva la voz cantante, asegura que “es imposible cambiar la forma de gobernar si para acceder al Gobierno uno se apoya en las estructuras partidarias tradicionales”. El secreto del éxito, sostienen, pasa por el desarrollo territorial: “Depende de qué construyas, dependencia o autonomía”, explica Fuentes. Lozano agrega que “las experiencias progresistas que fracasaron no le dieron bola a la construcción territorial y terminó dependiendo de las estructuras tradicionales: el Frente Grande, de la UCR, y también hoy los compañeros que dependen del PJ kirchnerista”.

Mansilla además agrega que “aunque una organización sea financiada por el Estado o por planes sociales, si uno devuelve eso en trabajo territorial puede permitirse una autonomía; si sólo reproduce hacia abajo la relación de dependencia, queda atado a esa relación”. Y da el ejemplo de la organización Túpac Amaru, que fueron anfitriones del primer Encuentro Nacional, el año pasado, y en esta ocasión también participaron con una nutrida presencia, que incluyó a Alejandro “Pilo” Mansilla, número dos de la referente del espacio Milagro Sala. “Que los compañeros de Túpac estén acá, que el año pasado hayan sido sede del Encuentro, es una demostración de que la autonomía es posible”, completa Lozano.

Sin embargo, entre tanta presencia, hubo una ausencia notable: la de Hugo Yasky, el secretario general de la CTA. La Central de Trabajadores Argentinos es “el padre” de la Constituyente Social –en palabras de Iturraspe– y aunque se lo espera hasta último momento, fuentes cercanas al docente aseguran que no se acercará al Camping Butaco, donde se lleva a cabo el Encuentro, por motivos personales. “El 90 por ciento de la CTA está acá”, aclara Lozano para intentar zanjar la cuestión. Sin embargo agrega: “Nuestra política incluye ir a fondo por la libertad sindical, y yo creo que eso debe hacerse por fuera del bipartidismo. Es lícito que algunos compañeros crean que todavía se puede apostar por el kirchnerismo.”

Informe: Nicolás Lantos.

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