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El país|Miércoles, 4 de diciembre de 2002
FAYT SE EXCUSO EN LA CAUSA POR LA REDOLARIZACION DE LOS DEPOSITOS

El Gobierno respira por el excusado

El integrante de la Corte que había anticipado su postura a favor de la redolarización, ayer se excusó en forma indeclinable en la causa contra la pesificación. Así, ya son tres los miembros del tribunal que se apartan, impidiendo que por mayoría se ordene la devolución de los depósitos en divisas.

Por Irina Hauser
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Carlos Fayt, el ministro de la Corte que ayer rompió los pronósticos sobre el fin de la pesificación.
El Gobierno puede respirar, al menos por unos días. El ministro de la Corte Suprema, Carlos Fayt, presentó ayer a última hora su excusación “indeclinable” en el expediente en que el tribunal planea ordenar la redolarización de los depósitos y en todos los relativos al mismo tema. Sin su voto, ya no hay mayoría para que salga el fallo de inmediato. El detonante fue una confesión que el propio juez hizo horas antes en la reunión plenaria de supremos: dijo por primera vez, en tono de comentario, que tiene un plazo fijo en el Banco Nación. Por su dinero acorralado y ante el posible interés personal en las causas en danza, se habían excusado Enrique Petracchi y el ex juez Gustavo Bossert. Fayt limitó las razones de su apartamiento a contrarrestar las “versiones que pretenden atribuirle a mi voto la intención de obtener beneficios personales”.
La Corte demostró, una vez más, que es una caja de sorpresas. Cuando parecían estar conjugándose todas las condiciones necesarias para la firma de un fallo redolarizador, el mismo ministro que una semana atrás presentó la propuesta que definía la mayoría de cinco necesaria para resolver, anunció que finalmente no votará. Esto, cuanto menos, dilataría el pronunciamiento del máximo tribunal para alegría de los bancos y del Gobierno, que desde la semana pasada no paran de hacer gestiones para frenarlo, lo que incluyó una reunión –revelada por Página/12– del propio presidente Eduardo Duhalde con el juez de la Corte Adolfo Vázquez.
La revelación de Fayt ocurrió en medio de la reunión plenaria de la Corte y venía a cuenta de algunas explicaciones sobre su nuevo proyecto destinado a ordenar la devolución de los depósitos en moneda original. Mientras debatían si habría que diferenciar o no entre ahorristas e inversores, el ministro sacó de sus carpetas el certificado de su propio plazo fijo. Sus pares –estaban todos presentes menos Julio Nazareno y Guillermo López– no le dijeron nada. A las pocas horas la novedad ya estaba publicada en Internet y el Palacio de Justicia era un reguero de rumores y especulaciones. “Si Fayt tenía motivos para excusarse nunca debió haber firmado el fallo Smith (de inconstitucionalidad del corralito)”, decía un secretario de la Corte. “Lo deben haber presionado desde Economía”, apostaba un tercer chismoso.
El diputado Sergio Acevedo (PJ), titular de la Comisión de Juicio Político, advirtió: “Ahora queda a la vista la principal razón por la cual los ministros de la Corte no quisieron mostrar sus declaraciones juradas cuando se las pedimos durante el juicio político. Es simple, debieron haberse excusado en los expedientes de Smith y Kiper por su propio interés. Que Fayt haya ocultado su plazo fijo puede ser causa de un nuevo juicio político. Igual presumimos que todos tienen plata en los bancos”.
Así como para Acevedo tienen preponderancia las normas procesales que dicen que Su Señoría debe apartarse si él o algunos de sus parientes tienen interés en el proceso, hay integrantes de la Corte que impulsan una teoría contraria. “Ya la Cámara en lo Contencioso Administrativo ordenó que todos los jueces intervengan en causas del corralito porque no hay nadie que no esté, de una u otra manera, afectado por sus restricciones”, argumentó un ministro. Los tironeos públicos entre los cortesanos posteriores al cierre del juicio político tuvieron que ver con este punto: Vázquez acusó a Bossert y a Petracchi de haberse apartado en causas del corralito sólo por haraganes.
En el texto que presentó ayer, Fayt dice que se excusa para “despejar todas las dudas y susceptibilidades” sobre sus posibles intereses personales que surgieron a partir de que comentó con sus pares que tiene un plazo fijo en el Banco Nación. Dijo que el dinero que allí guarda es el que cobró como “reintegro de sueldos adeudados a todos los jueces de la Nación” y que figura en su declaración jurada. “La titularidad del depósito no me obligaba a excusarme –asegura–. Ser acreedor de un banco oficial no constituye causal de recusación legal en términos del artículo 17 (inc. 4) del Código Procesal.” Además, señaló que los fallos de la Corte se limitan a resolver el caso en debate. “Creo necesario destacar que mi conducta de imparcialidad en estos pleitos la he llevado hasta el punto de no prevalerme ni siquiera del beneficio de cobro anticipado en razón de mi edad previsto por las normas vigentes”, añadió. Se quejó también por la filtración a la prensa de su primer borrador, íntegro, donde proponía la devolución inmediata de los ahorros en dólares o el equivalente en pesos y recordó que por eso pidió una investigación interna en la Corte.
Los demás supremos ahora pueden aceptarle o no la excusación a Fayt, esto está en veremos, y la realidad es que este ministro ayer mismo firmó 20 expedientes ligados al corralito. Si admiten su planteo, lo más probable es que ahora sí tengan que designar uno o dos conjueces –entre presidentes de cámaras federales de todo el país– porque no parece haber manera de juntar cinco voluntades: ni Augusto Belluscio ni Antonio Boggiano estarían dispuestos a acompañar un fallo que ordene la restitución de ahorros sin vueltas. Más aún, ayer durante el acuerdo de la mañana ambos pidieron que se corriera traslado del tema al Gobierno, una propuesta que evidentemente tendía a estirar nuevamente los plazos de un desenlace. Estos dos ministros estarían, además, delineando un voto alternativo que sugeriría que haya redolarización pero que el Gobierno fije plazos de devolución, que debería correr por cuenta, en parte de los bancos y en parte el Estado.
Pero Nazareno, Vázquez, López y Eduardo Moliné O’Connor –que integran la llamada mayoría automática– no admiten fórmulas complejas como esa y prefieren situar la responsabilidad en los bancos. Desde un principio alentaron la idea de que el fallo se limitara a ordenar el reintegro de ahorros en moneda de origen sin decir nada más. El caso en juego sería bien sencillo porque la demandante (María Ester Beratz) ya cobró por orden de tribunales inferiores sus 13 mil dólares. “A lo que apuntamos, en general, es a que los bancos tengan que negociar con sus clientes”, explicaron en la Corte. Según la propuesta de Fayt, ahora en suspenso, si no había acuerdo entre las entidades financieras y los ahorristas, debería arbitrar un juez de grado. Antes de excusarse, este ministro entregó ayer una nueva propuesta de solución tentativa para que se devuelvan los depósitos en cronogramas de dos, cuatro o seis años.

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