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El país|Jueves, 5 de diciembre de 2002

Una manito del compañero Pignanelli a De la Sota

El Banco Central hará su aporte a la campaña electoral. El precandidato José Manuel De la Sota recibirá 150 millones de pesos para que empiece retirar de circulación los Lecor, en un desesperado intento por mejorar su imagen. La decisión fue votada a espaldas del directorio.

Por Maximiliano Montenegro
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El Banco Central hará su contribución a la campaña electoral. El precandidato José Manuel De la Sota recibirá 150 millones de pesos para que empiece retirar de circulación los Lecor, los bonos provinciales que tantos dolores de cabeza le causan. El redescuento para el Banco de Córdoba fue impulsado por el propio titular del Banco Central, Aldo Pignanelli. Y su aprobación generó tal escándalo en el seno del directorio que, finalmente, debió dar marcha atrás con la decisión. Pero De la Sota no se quedará sin su aporte: los fondos le serán triangulados desde el Banco Nación, mediante una intrincada ingeniería financiera que puede resultar muy onerosa para la provincia.
En la reunión de directorio del 7 de noviembre pasado, el Banco Central aprobó “asignar al Banco de la Provincia de Córdoba un adelanto... por la suma de $ 150 millones” a pagar en 5 cuotas semanales de 30 millones de pesos cada una a partir del 15 de noviembre pasado. La decisión causó una minicrisis en la cúpula de la autoridad monetaria, por la simple razón de que hubo directores presentes en esa reunión que se enteraron recién una semana después de tal decisión. Y no es que estuvieran desatentos: el tema nunca fue tratado por el directorio.
Al parecer, no es la primera vez que el titular del Banco Central aplica el método de la aprobación automática de redescuentos, después de haber conseguido en los pasillos los cinco votos necesarios para dar curso al trámite. Pero en este caso los directores que responden al ministro Roberto Lavagna pusieron el grito en el cielo, porque al firmar el acta de directorio al comienzo de la reunión, si no expresan su abstención o rechazo a una iniciativa, legalmente la aprueban. De otro modo: en los papeles, quedaron votando afirmativamente una operación que ni siquiera sabían que existía.
Por eso, una semana después exigieron se corrigiera el acta original. Augusto Magliano agregó su voto negativo, pero Alberto Camarasa no lo pudo hacer porque se encontraba de viaje con el ministro en Estados Unidos -pese a que en la primera reunión su firma presuponía que aprobaba la operación–, mientras que Víctor Bescós no tuvo inconvenientes porque ya había estado ausente el día de la irregularidad.
En plena campaña electoral, cuando su candidatura parece naufragar hasta en su propio territorio, De la Sota quiere los 150 millones de pesos para retirar de circulación parte de los Lecor, los bonos provinciales que no sólo enchastraron su imagen de hacedor de políticas económicas modernas sino que, además, sembraron dudas sobre su probidad y la de su esposa. Así, la idea es que empezar a pagarlos con pesos contantes y sonantes mejoraría su mellada imagen pública.
En la Casa Rosada dicen que la maniobra no fue digitada desde allí, que el Presidente no está al tanto y que, en todo caso, es una jugada individual de Pignanelli, quien mantiene una buena relación personal con el gobernador cordobés.
Sea como fuere, lo cierto es que la operación puede terminar siendo ruinosa. Un día antes del primer desembolso el Banco Central tuvo que suspender la transferencia porque todas las garantías ofrecidas por la provincia eran un futuro crédito del Banco Mundial, que se esfumaron con el incumplimiento por parte de la Nación del vencimiento por 800 millones de dólares del 15 de noviembre.
Pero los amigos en campaña no se dejan en banda. Pignanelli intercedió ante el Banco Nación para realizar la operación a través de la entidad oficial, que ya empezó a girar los fondos a Córdoba. El complejo mecanismo es el siguiente. La provincia de Córdoba alquila por 90 días Boden 2007, en su poder, al Banco Nación. Y éste le otorga por ese plazo un préstamo de 187 millones de pesos. En garantía, el gobierno provincial cede préstamos garantizados que recibió por el decreto 1579 por un 150 por ciento del valor técnico de los Boden 2007 entregados en alquiler. Se supone que, al término de los 3 meses, la provincia depositará los bonosen el Central, que a cambio le entregará el dinero –en una operación de pase– para cancelar su deuda con el Nación. Finalmente, el gobierno cordobés cancelaría el pasivo con el Central con un crédito que otorgaría el Banco Mundial, siempre y cuando –milagro mediante– se alcanzara para entonces un acuerdo con el Fondo Monetario y se regularizaran los pagos con el BM.
Para el Banco Nación el riesgo es nulo. “Nosotros no fondeamos la operación. Tomamos una sobregarantía del 50 por ciento sobre el alquiler de los títulos, y la operación está calzada con el dinero que aportaría el Central”, aseguró una fuente de la entidad conducida por Horacio Pericoli.
En cambio, si no apareciera el crédito salvador del Banco Mundial, el Banco Central habrá emitido pesos sin respaldo para Córdoba, y la provincia tendría que asumir una importante pérdida financiera.

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